El uso prolongado de una laptop directamente sobre las piernas o el abdomen puede provocar una alteración cutánea conocida como eritema ab igne, también llamada síndrome de la piel tostada.
La afección aparece después de una exposición repetida a fuentes de calor moderado y puede pasar desapercibida en sus primeras etapas.
Un problema fácil de ignorar
El eritema ab igne se caracteriza por cambios en la coloración de la piel que pueden adoptar un patrón reticulado, similar a una malla.
A diferencia de una quemadura convencional, la lesión puede desarrollarse después de una exposición prolongada a temperaturas moderadas que no parecen peligrosas en un primer momento.
Las laptops pueden generar suficiente calor como para provocar este tipo de alteración cuando permanecen en contacto directo con la piel durante períodos prolongados.

Un caso registrado en Inglaterra
Un caso médico ocurrido en Inglaterra llamó la atención sobre esta posibilidad. Un niño desarrolló marcas en el abdomen después de utilizar una computadora portátil durante varias horas al día mientras la apoyaba sobre el cuerpo.
Las lesiones fueron inicialmente confundidas con un hematoma y, tras varias consultas médicas, se relacionaron con la exposición prolongada al calor del dispositivo.
Cómo reducir la exposición al calor del laptop
Una medida sencilla consiste en utilizar la laptop sobre una mesa u otra superficie firme, en lugar de apoyarla directamente sobre la piel. Un soporte también puede ayudar a mantener cierta distancia entre el dispositivo y el cuerpo.
Si aparece una mancha persistente, cambios en la textura de la piel, dolor o cualquier otra alteración después de una exposición repetida al calor, conviene suspender el contacto directo y consultar a un profesional sanitario.
El eritema ab igne no es exclusivo de las laptops y puede aparecer por la exposición prolongada a diferentes fuentes de calor. En el caso de estos dispositivos, evitar el contacto directo con la piel es la principal medida para reducir el riesgo.













