La forma de aplicar el rubor puede modificar visualmente las facciones y, después de los 50, algunos maquilladores profesionales recomiendan cambiar la ubicación tradicional del producto.
En lugar de concentrarlo en la parte más redondeada de las mejillas, la propuesta consiste en llevarlo hacia la zona alta del pómulo y difuminarlo en dirección a las sienes.
Maquilladoras recomiendan comenzar debajo de la zona externa del ojo, sobre la parte más elevada del pómulo, y extender el color hacia las sienes. Según especialistas, esta técnica ayuda a dirigir la atención hacia la parte superior del rostro.
Dónde aplicar el rubor después de los 50
La zona principal de aplicación es la parte alta del pómulo. Allí debe concentrarse la mayor cantidad de producto antes de comenzar a difuminarlo.
La técnica puede realizarse en cuatro pasos:
- Parte alta del pómulo: colocar allí el color, evitando llevarlo demasiado hacia la parte inferior de la mejilla.
- Debajo de la zona externa del ojo: utilizar este punto como referencia para comenzar la aplicación.
- Hacia las sienes: difuminar el producto hacia arriba y hacia afuera.
- Línea del cabello: integrar suavemente el color en esta dirección para evitar marcas visibles.
Qué errores conviene evitar
Uno de los principales errores es aplicar demasiado rubor en la parte baja de las mejillas. Esta ubicación puede hacer que el color quede visualmente más abajo y modificar la percepción de las facciones.
También es preferible comenzar con poca cantidad y aumentar el producto de manera gradual. Esto permite controlar mejor la intensidad y conseguir una transición más natural.
La textura también puede influir en el resultado. Para pieles maduras, algunos maquilladores prefieren las fórmulas en crema porque pueden integrarse mediante pequeños toques y reducir la acumulación de producto en las líneas de expresión.
La técnica puede adaptarse a las características de cada rostro. Especialistas señalan que la estructura facial también influye en la elección del punto de aplicación del rubor. Por eso, la recomendación de concentrar el producto en la parte alta del pómulo y difuminarlo hacia las sienes puede tomarse como una referencia, ajustándola según las proporciones y el formato de cada rostro.













