Quienes trabajan desde casa pasan más tiempo sentados y menos tiempo en movimiento que quienes acuden a una oficina. Un estudio de la Universidad de Turku mostró que esos cambios afectan actividades cotidianas que parecen insignificantes, pero cuyos efectos se acumulan en el cuerpo.
Trasladarse a una sala de reuniones, conversar de pie con un colega o caminar por los pasillos no se percibe como ejercicio, pero todas esas acciones suman movimiento durante la jornada laboral. Al trabajar a distancia, esos pequeños desplazamientos desaparecen casi por completo.
Cómo cambió el movimiento en la investigación
El equipo de investigadores examinó a 97 empleados —84% mujeres, con una edad promedio de 42 años— que trabajaban en modalidad híbrida en instituciones vinculadas a universidades en Finlandia. Utilizó sensores de movimiento colocados en el muslo durante siete días consecutivos para registrar cada cambio de postura y tipo de actividad durante las 24 horas del día.
Los datos mostraron diferencias claras entre jornadas en la oficina y días trabajando desde casa. En la oficina, los empleados permanecían sentados o acostados despiertos aproximadamente 10,6 horas y realizaban actividad moderada a vigorosa durante 49 minutos.
Durante el trabajo remoto, en cambio, el tiempo sedentario aumentó a 11,3 horas, mientras que la actividad moderada o vigorosa se redujo a 28 minutos.
El incremento del sedentarismo sin notarlo
Cuando trabajaban desde casa, los empleados pasaban 44 minutos más sentados que durante las jornadas de oficina. Además, perdían 37 minutos de actividad leve y 21 minutos de actividad más intensa. El cambio más pronunciado ocurrió en la actividad vigorosa, que disminuyó aproximadamente 43%, mientras que la actividad leve descendió alrededor de 12%.
El análisis detallado de 68 participantes permitió identificar dónde ocurrían esos cambios. La mayor diferencia fue el paso de estar de pie a un comportamiento sedentario, con una diferencia neta de 19 minutos diarios. El tiempo de desplazamiento en bicicleta también se redujo, en favor del sedentarismo, en unos 7 minutos al día.
Según los investigadores, el aumento del comportamiento sedentario durante el trabajo remoto se debió principalmente a que los empleados pasaban menos tiempo de pie, porque las estaciones de trabajo de pie no siempre están disponibles en el hogar.
Tiempo en cama y ritmo diario alterado
Otro hallazgo fue el aumento del tiempo en cama, durante las jornadas remotas, los empleados pasaban 7,8 horas en la cama, en comparación con 7,6 horas en los días de oficina. La actividad física leve cayó de 5,0 horas a 4,4 horas cuando trabajaban a distancia.
Los cambios ocurren gradualmente y sin que la persona los perciba. No se trata de una alteración radical y deliberada de la rutina. Sino de la acumulación de ausencias: no hay desplazamientos hacia salas de reuniones, caminatas por los pasillos ni traslados breves que interrumpan el sedentarismo.
La investigación publicada en el International Journal of Behavioral Nutrition and Physical Activity mostró que el trabajo remoto reduce el movimiento diario. Sin embargo, los investigadores aclararon que sus mediciones no demuestran que el trabajo remoto perjudique la salud.
El estudio midió cómo las personas distribuyen su tiempo, pero no evaluó enfermedades cardíacas, glucosa, cambios de peso ni otros indicadores de salud.













