¿A quién no le gustaría reducir el uso del aire acondicionado durante los días de calor? Un truco popularizado en Alemania puede ayudar a refrescar pequeños espacios de manera temporal.
El método consiste en utilizar una botella con agua congelada para aprovechar el efecto del hielo mientras se derrite. La técnica no requiere electricidad durante su uso y puede proporcionar una sensación de frescor en zonas cercanas a la botella. A continuación, te explicamos cómo preparar el método y qué puedes esperar de él.
Cómo funciona el truco de la botella congelada
La técnica se basa en colocar una botella con agua congelada dentro de la habitación. A medida que el hielo se derrite, absorbe parte del calor del entorno.
El efecto resulta más perceptible en espacios pequeños y cerca de la botella. Colocarla junto a la cama, el sofá o el lugar de trabajo puede aportar una sensación de frescor localizada.
Preparación
Para probar este método solo se necesitan una botella de plástico resistente, agua y un congelador. El procedimiento es sencillo:
- Elige una botella de plástico resistente, preferiblemente de 1,5 o 2 litros.
- Llénala con agua, dejando algunos centímetros libres en la parte superior para permitir la expansión del líquido al congelarse.
- Cierra bien la botella y colócala en el congelador hasta que el agua se solidifique.
- Una vez congelada, ponla sobre una bandeja o un plato para recoger el agua que pueda acumularse por la condensación durante el deshielo.
La botella puede colocarse cerca del lugar donde permaneces durante más tiempo. De esta manera, el efecto refrescante se concentra en el área donde puede resultar más útil.
Cómo mejorar la sensación de frescor
Un ventilador puede complementar el método. Al mover el aire alrededor de la botella, ayuda a distribuir el aire más fresco de la zona y puede aumentar la sensación de alivio.
También es recomendable combinar esta medida con otras estrategias para reducir el calor. Mantener las cortinas cerradas durante las horas de mayor incidencia solar, ventilar cuando la temperatura exterior sea más baja y apagar los dispositivos electrónicos que no estén en uso pueden contribuir a mantener el ambiente más confortable.
La botella congelada, por sí sola, no sustituye al aire acondicionado ni permite enfriar de manera significativa una habitación grande. Sin embargo, puede ser una alternativa para obtener un alivio temporal. Además, una vez congelada, la botella no consume electricidad mientras se utiliza. Esto puede convertirla en una opción complementaria para quienes buscan reducir el uso del aire acondicionado en determinados momentos.
Se trata de un recurso doméstico sencillo que puede combinarse con otras medidas para hacer más llevaderos los días calurosos.













