El vidrio de la mampara suele quedar cubierto de manchas blancas cuando el agua y los restos de jabón se secan sin que nadie los retire a tiempo. Especialistas en limpieza señalan una alternativa para combatirlas: el mismo material que se usa para forrar bandejas al hornear.
Se trata del papel manteca, un material que no suele asociarse con las tareas del hogar fuera de la cocina, pero que, según quienes lo recomiendan, cumple bien esta función. Gracias a su textura cerosa, la lámina se desliza sin dificultad por el cristal y evita el riesgo de rayones que sí pueden provocar otros elementos de limpieza más ásperos.
Los pasos para limpiar la mampara con este método
Basta con mojar un pedazo de papel manteca y exprimirlo bien, de modo que conserve algo de humedad pero no gotee. Esa textura flexible facilita el contacto con toda la extensión de la mampara y permite frotar sin esfuerzo las zonas donde la cal se nota más.
Después, se recorre el cristal con movimientos suaves y se insiste en los sectores manchados, sobre todo cuando la acumulación todavía no es demasiado gruesa. Al terminar, conviene pasar un paño seco para retirar la humedad y prevenir nuevas marcas de agua sobre la superficie.
El mismo truco sirve para la grifería
La lámina encerada también funciona en canillas y accesorios metálicos que acumulan restos calcáreos con el uso diario. Basta con hacer una pequeña bolita húmeda con el material y deslizarla con cuidado sobre las partes opacas, sin frotar con demasiada fuerza.
Antes de aplicar el método en toda la grifería, es recomendable comprobar que el acabado tolera este tipo de roce. Secar la zona apenas termina el procedimiento ayuda a evitar que la humedad deje rastros nuevos sobre el metal.
El resultado de este método casero puede cambiar dependiendo de cuánta cal se haya acumulado y de cuánto tiempo lleve depositada en la superficie. Si el vidrio tiene algún acabado especial, es preferible aplicar el método primero en un sector reducido y poco expuesto a la vista antes de extenderlo a toda la mampara.
Cuando las marcas resisten pese a la limpieza, conviene recurrir a un producto antical específico y seguir las indicaciones del envase antes de insistir con el mismo procedimiento.













