En Francia se analiza la posibilidad de usar drones para llevar desfibriladores directamente al sitio donde ocurre un paro cardíaco fuera de un centro médico. Con esto se busca achicar los minutos que se pierden actualmente a la espera de una ambulancia, un tiempo que puede definir si la persona sobrevive o no.
Para llegar a esta propuesta, se revisaron 28.349 casos de paro cardíaco registrados fuera de hospitales en el área metropolitana de París a lo largo de 13 años, desde 2011 hasta 2024. Esos registros se compararon luego con la ubicación de 1.893 desfibriladores automáticos externos repartidos por las zonas incluidas en el estudio, dejando afuera el centro de París.
Una cobertura desigual
Al cruzar los datos, apareció una desigualdad notable en el acceso a estos equipos. Solo el 30% de los paros cardíacos sucedió a menos de 500 metros del desfibrilador fijo más cercano registrado en la base analizada.
Extender esa infraestructura terrestre a todo el territorio implicaría un gasto difícil de asumir y exigiría años de obras para instalar los equipos uno por uno. Por eso los investigadores franceses exploraron una alternativa que no depende de levantar infraestructura fija en cada esquina del país.
El rol del dron en la cadena de rescate
Con una red de bases aéreas distribuidas estratégicamente, un dron podría despegar en segundos y llevar el desfibrilador hasta la persona afectada. Incluso antes de que los servicios de emergencia recibieran la llamada de auxilio. Esa rapidez resulta clave porque las probabilidades de supervivencia caen con cada minuto que pasa sin aplicar una descarga.
El Hospital Universitario Henri-Mondor de Créteil participó en el desarrollo de este modelo, que plantea ampliar la cobertura aérea hasta alcanzar al 97% del territorio francés. Con ese alcance, el sistema podría llegar a zonas rurales y alejadas donde hoy no hay desfibriladores cerca.
Qué falta para que funcione
Por ahora todo se sostiene en una simulación. Las bases de drones podrían ubicarse donde ya hay desfibriladores instalados, en parques de bomberos o junto a unidades móviles de cuidados intensivos, según plantea el modelo. Si el sistema llegara a funcionar en la práctica, sería el centro de coordinación el que pondría en marcha al dron apenas entrara una llamada de emergencia.
El aparato seguiría una ruta automatizada mientras un piloto supervisaría la aproximación final y la entrega.
Falta todavía que el estudio pase por la revisión de otros especialistas, y se espera darlo a conocer en el European Emergency Medicine Congress que se realizará en París. Antes de cualquier despliegue real haría falta resolver cuestiones de regulación aérea, financiamiento y coordinación con los equipos de emergencia ya existentes.
Si la propuesta avanza, Francia se convertiría en uno de los primeros países en integrar drones de forma sistemática a la cadena de supervivencia del paro cardíaco.
La mayoría de los casos estudiados quedó lejos de un desfibrilador fijo. Una red aérea bien distribuida podría acercar el dispositivo a casi cualquier punto del mapa en cuestión de minutos.













