Investigadores que estudiaron a más de 130.000 individuos encontraron que quienes mantuvieron este consumo regular a lo largo de los últimos cuarenta años presentaron un riesgo de demencia entre 15% y 20% menor que quienes no ingirieron estas bebidas.
Los hallazgos, publicados en el Journal of the American Medical Association, sugieren que la cafeína podría ofrecer cierta protección cerebral. Las personas que siguieron este patrón de consumo diario también presentaron un declive cognitivo más lento con el tiempo.
Lo que revela el estudio
Los investigadores tuvieron en cuenta varias variables: los antecedentes de salud de los participantes, los medicamentos que tomaban, sus patrones dietéticos, la predisposición genética a la demencia y las condiciones mentales previas.
Sin embargo, los datos no demuestran que la cafeína sea beneficiosa para el cerebro. Los autores del estudio advierten que otros factores también pueden contribuir a la protección cerebral de quienes consumen bebidas con cafeína regularmente. Por eso, el efecto protector no puede atribuirse exclusivamente a la cafeína.
El café y el té descafeinados no mostraron los mismos resultados
Las personas que optaron por café o té descafeinado no presentaron los mismos efectos protectores sobre el sistema nervioso. Esta diferencia sugiere que la cafeína podría estar vinculada a la asociación observada con la demencia.
Aunque los resultados sugieren un posible efecto protector, se necesita confirmación adicional antes de hacer recomendaciones definitivas. Los investigadores subrayan que mantener un consumo moderado de cafeína, junto con un estilo de vida saludable y un seguimiento médico apropiado. Podría formar parte de una estrategia más amplia para preservar la salud cognitiva en la edad avanzada.













