OPINIÓN: ¿Cómo lidiar con el duelo en medio de la emergencia que estamos viviendo? | Vistazo

OPINIÓN: ¿Cómo lidiar con el duelo en medio de la emergencia que estamos viviendo?

Blanca Nájera Martes, 21 de Abril de 2020 - 15:16
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La temática de la muerte es una de las principales fuentes de sufrimiento del ser humano. El panorama mundial debido a la emergencia del COVID-19 ha trastocado la cotidianidad. El aislamiento obligatorio ha desembocado en sentimientos de ansiedad, miedo y enojo, y a esto se suma el constante recordatorio de la muerte mediante las cifras de enfermos y fallecidos. ¡Y más aún el duelo por la pérdida de un ser amado!

El desesperanzador número de enfermos y fallecidos que han rebasado la capacidad de respuesta estatal, vuelven una travesía el poder hacer valer la elección del ‘¿qué hacer?’ con el cuerpo del ser amado. No sin antes agregar una cuota considerable de estrés al encuentro siempre traumático con la muerte.

Enfrentarse a la muerte de un ser amado nos devuelve nuestro propio sentimiento de mortalidad. Es además una de las experiencias más desgastantes, tanto psíquica como emocionalmente, pues demanda gran energía del sujeto. Freud en 1917 se refería al duelo como “una desazón profundamente dolida”, y agrega que “en el duelo el mundo aparece desierto y empobrecido ante los ojos del sujeto”. Nos explica que la pérdida de un ser amado conlleva una distorsión de la conducta normal, sin que llegue a ser patológica a condición de que el proceso del duelo sea tramitado en un lapso de tiempo, luego del cual el ‘yo’ restituye la realidad.

Uno de los grandes retos es reinventar formas y rituales que permitan dar paso a cierta simbolización de la ausencia. A lo largo de la historia el hombre se ha servido de símbolos y rituales para dar sentido a los cambios que atraviesa en la vida. Los rituales representan una transición, y suelen acompañar las diferentes etapas de desarrollo; simbolizan un cambio que marca un antes y un después. 

Al recibir la noticia es normal atravesar una fase de negación, donde es común escuchar frases del estilo “no puede ser”, “no puedo creerlo”, “parece mentira”, las cuales van acompañadas de un sentimiento de irrealidad. Otro síntoma común está relacionado a los sentimientos de culpa y cuestionarse si el haber hecho las cosas de manera distinta hubiera cambiado el destino de su ser amado. En la emergencia actual a esto se le suma sentimientos de impotencia y enojo ante la falta de respuesta acorde a la magnitud de la emergencia que se vive, en donde el sistema se ve desbordado por el número de personas enfermas y fallecidas.

Luego de tomar consciencia de la muerte, el duelo conlleva una pérdida de interés por el mundo exterior, pues la persona está centrada en su pérdida singular. Así mismo puede experimentar inhibición de toda productividad, pues el ‘yo’ se está desgastando en la tarea psíquica de recobrar y re-traer, el vínculo afectivo depositado en el otro significativo, a quien ha perdido.

Es imprescindible señalar que el duelo es un proceso singular por lo que es irrepetible, es una respuesta particular y propia ante el dolor. Es recomendable estar atento a las manifestaciones sintomáticas que uno presente, a fin de poder buscar acompañamiento profesional en el momento necesario, ya que el descuido de la salud propia puede acarrear a largo plazo, enfermedades. Habrá un porcentaje de la población que requiera mayor atención y contención ya que al tomar conocimiento de la noticia pueden desencadenar episodios de estrés y/o angustia aguda, por lo que necesitan soporte y acompañamiento terapéutico continuo para llevar a cabo la tarea del duelo. 

La invitación es a reinventar en modos singulares los rituales de transición, para que sirvan de apoyo a la tarea del duelo. Los modos pueden ser muy variados en relación a la edad y situación de vida, así como también a saber si dicho ritual se realiza de forma individual o entre los miembros de un núcleo familiar.

Por ejemplo, a partir de la escritura a modo de diario se puede descargar las emociones y sentimientos, los dibujos y cuentos pueden colaborar en la simbolización de la pérdida para los más pequeños. Recordemos que la tarea del duelo nos convoca a todos, siendo los niños usualmente quienes resultan mayormente afectados cuando se les trata de ocultar o disfrazar la verdad, puesto que perciben de otras maneras que algo no está bien. Los niños reciben también, además de la noticia, la carga emocional con la que se les transmite la información; por lo que es recomendable hacerlo de manera tranquila, informar y otorgar un espacio de escucha sobre sus sentimientos, a fin de que se sientan acogidos y puedan expresar su malestar, ya que al hablarlo se empieza a tramitar el dolor.

Dado que esta emergencia mundial nos ha afectado a todos, no solo quienes viven el duelo en primera persona, pues todos nos vemos confrontados con la pérdida y la incertidumbre, es aconsejable recurrir a espacios de escucha y acompañamiento psicológico que permitan expresar y descargar el dolor. El tratamiento psicológico permite construir herramientas acorde a la singularidad de sus síntomas, precautelando la integridad del ‘yo’.
 

* Blanca Nájera es psicóloga clínica y miembro de la Asociación LAZOS, una organización que pone a disposición atención psicológica individual de manera virtual. 
 

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