Medicina paleativa para decir adiós | Vistazo

Medicina paleativa para decir adiós

Vida moderna

Medicina paleativa para decir adiós

Pilar Ortiz de Pérez/ [email protected] Martes, 25 de Diciembre de 2018 - 15:39
Así como se pueden hacer planes para que los seres queridos tengan la mejor vida posible, se pueden tomar medidas para que los familiares con enfermedades avanzadas o terminales tengan la muerte menos dolorosa posible.
 
“Ya no hay nada más que hacer” es una frase que nunca debe pronunciarse a los pacientes en fases terminales. Lo que se debe decir es que por la forma en que la enfermedad está avanzando, dar otro tratamiento en vez de ayudar podría causar más daño. Es el consejo del doctor Marvin Delgado, del Departamento de Medicina Paliativa del Hospital MD Anderson Cancer Center. Él trabaja en una rama poco conocida en el Ecuador que se dedica a ofrecer mejor calidad de vida a los pacientes y familias a través de la prevención y el alivio del sufrimiento.
 
Los cuidados paliativos no sólo se centran en personas en fases terminales, también trabajan con pacientes crónicos y los que temporalmente presentan dolor, pero la gran mayoría de quienes se acogen a ellos son los que están viviendo la fase terminal de su enfermedad. Se trata de un acompañamiento, un apoyo que llega de parte de un equipo médico para recordarle al paciente que no está solo, que estos últimos pasos los seguirán caminando junto a él y a su familia.
 
Los profesionales entrenados en este campo sostienen que se puede notar la diferencia entre aquella persona que fallece recibiendo cuidados paliativos y aquella que no, inclusive en su funeral. El médico oncólogo Elmer Huerta, quien cubre temas de salud para la cadena CNN, cuenta que a través de su experiencia médica y personal ha constatado que cuando la despedida de un ser querido ha sido desgarradora por la gravedad de sus padecimientos, la familia queda sumergida en una angustia que aumenta el sufrimiento por la pérdida, a diferencia de los pacientes que han recibido atención adecuada para aliviar sus síntomas y hacer una transición serena en compañía de sus seres queridos. “Ellos logran elaborar su duelo de mejor manera”.
 
El dolor, el temblor incontrolable, la dificultad extrema para respirar, las convulsiones y el saber que se está atravesando una puerta hacia lo desconocido pueden hacer de los últimos momentos una experiencia terrible, tanto para quien se va como para quienes quedan. El manejo adecuado de esta fase previa puede eliminar o disminuir considerablemente los síntomas físicos, el dolor emocional y, aunque sorprenda, el sufrimiento espiritual, aún en personas que no creen en un ser superior. El doctor Delgado aclara que la espiritualidad no implica religiosidad necesariamente, sino una conexión con algo externo que dé significado a la vida. Señala que ayudar a desarrollar esa vida espiritual puede tener repercusiones positivas en el organismo del paciente, aliviando no solo síntomas físicos como el dolor sino también los emocionales como la ansiedad y la depresión. “Hemos realizado estudios con pacientes con cáncer avanzado que mostraron que más del 50 por ciento tenía dolor espiritual, el cual se asociaba a más dolor físico y mayores niveles de ansiedad y depresión. Y que más del 60 por ciento de las personas encargadas de atender este tipo de pacientes, mostraron tener dolor espiritual”. El especialista agrega que es importante que al paciente no sólo se le pregunte por sus síntomas físicos sino también cómo está lidiando con la etapa que está viviendo, cómo está su espíritu, cómo está su relación con el ser supremo en el que cree o con aquello que le da significado a su vida en esos momentos. Con apoyo profesional adecuado es más fácil que la enfermedad pueda convertirse en un factor unificador de la familia. “El sufrimiento no es solo del paciente sino de toda la familia, si es bien manejado ese dolor inevitable puede crear un lazo sagrado de unión y hasta de perdón, estrechando las relaciones más que antes de la enfermedad”, explica el doctor Delgado.
 
 
Una buena inversión
Si algún tomador de decisiones de un sistema de salud público o privado está leyendo estas líneas probablemente pensará: “Excelente, conmovedor, pero ¿cuánto cuesta?” El doctor Nicolás Dawidowitz, coordinador de la Asociación de Cuidados Paliativos de Argentina tiene la respuesta. “Se estima que la inclusión de cuidados paliativos reduce en un 30 por ciento los costos de los últimos meses de la vida de una paciente”. Este dato se explica por la disminución de hospitalizaciones, tratamientos y exámenes innecesarios para el paciente. Un punto en el que se encuentran el alivio al dolor y disminución de costos.
 
Comenta que hay pacientes que fallecen dentro de un tomógrafo cuando estaban en una etapa de la enfermedad en la que la tomografía no era necesaria, “o un paciente que llega a emergencia con oclusión intestinal producto de una enfermedad oncológica avanzada y un cirujano decide operarlo. Sale del quirófano, pasa dos días en cuidados intensivos y muere. Si el paciente hubiera estado recibiendo paliativos estaría informado del curso de su enfermedad, igual que sus familiares y se habría interpretado esa oclusión como un evento de fin de vida, algo de lo que el paciente no iba a poder salir, frente a lo cual se habrían tomado las medidas necesarias para controlar malestares y síntomas. Habría muerto sereno junto a sus familiares y no en una unidad de cuidados intensivos”. Advierte sobre el encarnizamiento terapéutico, que ocurre cuando prima la obsesión por vencer a la muerte y de ganarle días, sin pensar en la calidad de vida del paciente.
 
 
El síntoma más temido
Se estima que 70 por ciento de las consultas médicas son por dolor. Es el factor que más moviliza a buscar atención médica. Frente a esa realidad, la Organización Mundial de la Salud advierte que una reglamentación excesivamente restrictiva de la morfina y otros medicamentos paliativos esenciales impide el acceso a medios adecuados para obtener alivio del dolor. El doctor Dawidowitz sostiene que hay temor a que la morfina se utilice para otros fines, pero asegura que hoy existen métodos de fiscalización y control electrónicos mucho más efectivos que antes.
 
Aliviar el dolor
Nombrada en honor a Morfeo, dios griego del sueño, la morfina es uno de los medicamentos más poderosos para controlar el dolor. Este opiáceo (derivado del opio) tiene la ventaja adicional de su bajo costo. Literalmente, cuesta centavos por dosis. La doctora Tatiana Fernández, presidenta de la Asociación Ecuatoriana de Cuidados Paliativos del Ecuador señala: “No existen en el país algunos medicamentos opiodes, no contamos con todas las presentaciones de morfina (vía oral) y no hay disponibilidad de ésta en todos los rincones del Ecuador”. La doctora María Cristina Cervantes, jefa de la Unidad de Cuidados Paliativos de Solca Quito explica que la morfina consta en el cuadro básico de la Organización Mundial de la Salud, “es el medicamento que mejor beneficio tiene contra el dolor y sirve para cualquier patología o requerimiento de dolor de un paciente”. Ambas profesionales destacan la importancia de que exista morfina por vía oral en el Ecuador para mejorar la calidad de vida de los pacientes y para evitar las visitas a las salas de emergencia para recibirla por vía intravenosa o subcutánea. “La vía oral –por jarabe o por pastillas– promueve la autonomía del paciente, facilita la dosificación y el seguimiento del tratamiento. “El 80 por ciento de los pacientes oncológicos sufre dolor en alguna etapa de la enfermedad, incluso cuando el cáncer ha sido superado. Es una norma de salud básica tener acceso a la medicación que se requiere”, manifiesta la doctora Cervantes y agrega que aunque es víctima de mitos, la morfina bien manejada por un profesional no tiene porqué causar adicción, puede emplearse temporalmente, y no sólo en las últimas fases de la vida.
 
El encuentro “Cuidados Paliativos: Fortaleciendo el Sistema Sociosanitario en Latinoamérica”, realizado en Lima hace pocas semanas, formuló como una de sus propuestas que exista acceso oportuno a medicamentos esenciales en cuidados paliativos, gracias a una adecuada cadena de sumistro que incluya la adquisición, distribución y almacenamiento de las dosis requeridas a quienes la necesiten. Todo parece indicar que la morfina por vía oral pronto estará disponible en Ecuador. La presentación en tabletas será importada a través de la Organización Mundial de la Salud y el jarabe pronto se empezará a producir en el país.
 
El dolor no tratado es tortura y la tortura está prohibida por el derecho internacional. Ofrecer y recibir alivio al sufrimiento es un deber y un derecho ineludible. Y, ante la certeza de la muerte por enfermedad en fase terminal, hay que tomar medidas en la familia y en la sociedad, para que ésta llegue de la manera menos dolorosa posible, para el cuerpo y para el alma.