La emergencia lejos de casa: una médica ecuatoriana en Nueva York | Vistazo

La emergencia lejos de casa: una médica ecuatoriana en Nueva York

Víctor Cabezas Jueves, 04 de Junio de 2020 - 18:24
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* Este reportaje es el primero de una serie de Vistazo.com dedicada a los médicos ecuatorianos que luchan contra la pandemia en el exterior.

Es muy complejo pensar cómo podremos retribuir a la comunidad médica el sacrificio anónimo y permanente que hacen por la humanidad. El desgastado apelativo de “héroes” les queda muy corto. Tendremos que reflexionar mucho para encontrar ese catálogo de gestos, cosas, sentimientos, políticas o mensajes que puedan hacerle justicia a la entrega que hacen por algo tan imperceptible como trascendental: la vida.

En medio de la ansiedad que produce la incertidumbre de qué pasará mañana, en medio de los escándalos de corrupción que debilitan la moral y encienden la indignación, en medio de todos esos sentimientos complejos, tenemos muchas razones para sentirnos orgullosos. Una de ellas, los ecuatorianos que alrededor del mundo están salvando vidas.

María del Mar Lucio Paredes es una médica quiteña. Desde hace tres años vive en Nueva York y trabaja en un hospital comunitario en el Bronx atendiendo principalmente a población hispana, migrante y afroamericana. En junio debía graduarse, pero sus planes cambiaron repentinamente.

El lugar donde atiende María del Mar se convirtió de la noche a la mañana en uno de los hospitales más afectados de Nueva York, lo que no es poca cosa si tomamos en cuenta que esa ciudad ha sido un epicentro de contagios en el mundo. Durante cuatro semanas, los turnos se duplicaron. Doce horas diarias, seis días a la semana.  El hospital multiplicó por ocho sus pacientes en cuidados intensivos. Así, de repente, el centro de salud replicó en micro lo que el mundo estaba viviendo en macro: una crisis sanitaria descontrolada, abrupta, desconocida y sin precedentes.

En entrevista con Vistazo, la Doctora Lucio Paredes afirmó que los más complejo es lidiar con las condiciones especiales en que ocurre la muerte. Los hospitales se mantienen cerrados. Nadie entra. No hay abrazo final. No hay un adiós definitivo: “hice varias video llamadas a familias para que puedan despedirse de sus seres queridos, para que puedan acompañarlos así sea de lejos a las personas que estaban por fallecer y que sabíamos que no podíamos hacer nada por ellos”.

La incertidumbre de no saber cómo enfrentar la pandemia en casa o en el trabajo, esa misma incertidumbre que sienten los gobiernos y los empresarios está presente en los médicos. El repentino despertar hacia un virus desconocido e imprevisible, choca con su formación científica, se enfrenta con su racionalidad entrenada durante años de estudios.

“Hace mucho no nos encontramos con una condición medica de la que no sabemos casi nada y a la que no sabemos manejar. No sabemos si la intubación temprana es lo mejor o no, no sabemos con certeza qué medicamentos son adecuados o cuales funcionan para las características de cada paciente. También hay mucha incertidumbre en su pronóstico y sus expectativas. Para los médicos es muy frustrante sentir que todo el conocimiento, experiencia y trabajo se queda corto frente a un virus como este. Estamos acostumbrados a lidiar con la muerte, saber cuándo y como luchar contra ella, y también saber cuándo aceptarla. En esta ocasión el estar rodeado de tanta muerte y no saber cómo enfrentarla, es lo que más nos va a marcar en el futuro”.

Nos despedimos de María del Mar con un mensaje de WhatsApp sintiendo la misma angustia con la que iniciamos este artículo y esta serie de reportajes. Teniendo en mente que necesitamos agradecerles, pero que hoy no sabemos cómo. Quizás, las palabras sean un aliciente para quienes, aún, no hemos encontrado mensaje suficiente para hacerle justicia a su obra.

María del Mar (en medio de la fotografía) junto a sus compañeros de turno de Hospital Saint Barnabas de Nueva York.