El boom de la dieta Keto | Vistazo

El boom de la dieta Keto

Vida moderna

El boom de la dieta Keto

Pilar Ortiz / [email protected]> Lunes, 10 de Junio de 2019 - 14:11
Durante tres meses, 15 militares estadounidenses siguieron la dieta cetogénica, mejor conocida como Keto. Eran parte de un estudio de la Universidad de Ohio, que los comparaba con otros 14 participantes que consumieron su alimentación normal.
 
El objetivo era analizar si esta dieta podría ser implementada para perder peso en los miembros de las fuerzas armadas que lo requieran. 
 
La dieta Keto se basa en un consumo muy bajo en carbohidratos, medio en proteínas y alto en grasas. La idea es que el organismo llegue a un estado de cetosis, que ocurre cuando el cuerpo empieza a quemar grasa en vez de carbohidratos para obtener energía. Los resultados del estudio mencionado mostraron que los participantes en la dieta Keto bajaron un promedio de 17 libras y fueron capaces de mantener el estado de cetosis (supervisada por profesionales de la salud) durante 12 semanas. Considerando el grupo completo, perdieron un promedio de 5 por ciento de grasa corporal, un 44 por ciento de la grasa abdominal y presentaron un 48 por ciento de mejora en su resistencia a la insulina, que es un marcador que predice el riesgo de desarrollar diabetes.
 
Los participantes que siguieron la dieta Keto en el estudio no tuvieron ninguna restricción en cuanto al número de calorías que podían consumir, los carbohidratos fueron restringidos a entre 30 y 50 gramos al día, con preferencia en que provinieran de vegetales sin almidón. Fueron monitoreados diariamente sobre el estado de cetosis que alcanzaban. Ellos, al igual que los 14 participantes del otro grupo que no hizo la dieta, realizaron entrenamiento de resistencia y mostraron un desempeño similar al inicio como al final del estudio.
 
Aunque los autores del estudio aceptan que la muestra es pequeña, la consideran un efectivo primer paso para considerar el empleo de la dieta Keto en las fuerzas armadas, tanto para bajar de peso como para evitar las enfermedades crónicas que suelen producir los kilos de más, de acuerdo al autor del estudio, Jeff Volek.
 
 
Efectiva para bajar
Estos resultados parecerían indicar que esta dieta caracterizada por el alto consumo de grasas es efectiva para perder de peso. Y de hecho, los expertos en nutrición concuerdan en que lo es. Pero también concuerdan en que puede causar problemas en la salud. “La baja de peso con la dieta cetogénica o Keto es real, pero viene con muchas complicaciones. Por otra parte, no se puede mantener en el tiempo porque la gente se aburre de comer de esa manera y la dejan, cuando eso sucede, generalmente se recupera todo el peso que se había perdido”, explica María Belén Ocampo, MPH y RD, máster en salud pública y dietista registrada, quien trabaja en la Universidad San Francisco de Quito. Agrega que puede exacerbar las complicaciones hepáticas en personas que tienen hígado graso, por ejemplo. “De igual manera, los problemas cardíacos pueden presentar un empeoramiento”.
 
 
A nivel cerebral
Otro aspecto que menciona es que el cerebro usa la glucosa (carbohidrato) como principal fuente de energía y cuando empieza a emplear los cuerpos cetónicos que provienen de las grasas, no puede usarlos eficientemente y empiezan a aparecer problemas de falta de energía, cansancio y dolores de cabeza entre otros síntomas. 
 
La especialista añade que como se están quitando grupos de alimentos, esta dieta también puede producir deficiencia de vitaminas y minerales, ya que sin el consumo de frutas y vegetales se pierden valiosas fuentes de estos nutrientes. Enfatiza que no es lo mismo reemplazarlos con frascos de suplementos,  sostiene que nunca va a ser lo mismo. “La pérdida de peso debe darse a través de una alimentación adecuada que incluya todos los grupos de alimentos, en porciones adecuadas para cada individuo, acompañada de actividad física. No existen milagros”.
 
Un punto interesante que comparte la doctora Ocampo es que originalmente la dieta cetogénica fue empleada para el control de las convulsiones en pacientes con epilepsia que no era tratable con medicamentos, especialmente en niños. Señala que todavía no se sabe a ciencia cierta cuál es el mecanismo por el cual actúa en esos casos, pero los resultados son notorios. La observación de los pacientes hizo evidente que la pérdida de peso era otro efecto del tratamiento con esta dieta.
 
Un testimonio
Nicolás Varenius tiene 30 años y se decidió a probar la dieta Keto como una forma de perder peso. Cuenta a Vistazo que cuando empezó a leer sobre la efectividad de este sistema de alimentación se decidió a probarlo pero bajo supervisión profesional. “Un día normal incluía varios huevos enteros más algunas claras más, café con aceite de coco, aguacate, aceite de oliva y proteínas. Tardé unos días en alcanzar el estado de cetosis. Esos días no me sentía bien, pero entendía que era parte del proceso. Probé seguir por un tiempo pero la dejé, no me sentía cómodo y no podía implementarla a largo plazo que es lo que me interesaba: encontrar una forma de alimentarme que se convierta en un estilo de vida”.
 
Otro tema que menciona es que por el bajo consumo de frutas y vegetales que tiene esta dieta, hace que se consuma poca fibra, y este elemento es importante para mantener una buena digestión. “Para mí era importante el consumo de fibra, especialmente de avena y arroz integral, por lo que volví a lo que me funciona: consumir los tres macronutrientes: carbohidratos, proteínas y grasas”.
 
Investigando encontró un estilo de alimentación que se basaba en restringir las horas dedicadas al consumo de alimentos más que a restringir grupos de alimentos. Había leído sobre casos impactantes de personas que seguían un esquema llamado ayuno intermitente. Una vez más consultó con una nutricionista, quien lo animó a adoptarlo.
 
El ayuno intermitente consiste en reducir la ventana de alimentación, es decir, agrupar en cierto número de horas la ingesta de comida. Hay quienes ayunan y sólo hacen una gran comida al día, otras personas optan por 16 horas de ayuno y 8 horas para dividir las comidas y otras prefieren ayunan 12 horas y consumir alimentos en las 12 horas restantes. 
 
Como trabajaba en una institución financiera, Nicolás  tenía poco tiempo para comer durante la jornada de la mañana y tarde, así que a partir de las cuatro de la tarde empezaba su ingesta de alimentos que hasta esa hora consistía únicamente de productos que no aportaran calorías, café o té en agua, sin azúcar o agua mineral y su última comida era a las 10 de la noche. “Cuando empezaba mi horario de comidas todo era muy planificado, porque no se trata de comer cualquier cosa, todo estaba estructurado perfectamente por macronutrientes y número de calorías”. La siguió durante un año acompañada de su rutina de ejercicios (45 minutos de pesas y 25 de cardio) y los resultados fueron excelentes.
 
Actualmente mantiene la dieta intermitente pero con un horario diferente: su primera comida es a las 2 de la tarde y la última a las 10.
 
De acuerdo a su experiencia recomienda recordar que no sólo se trata de alcanzar los objetivos físicos sino de mejorar la salud integral. “Como todo plan alimenticio, el ayuno intermitente debe ser siempre acompañado por un nutricionista o un médico”, advierte y agrega que tanto el paciente como el profesional en conjunto deben diseñar una estrategia que permita el consumo de la una dieta adecuada para esa persona y adaptada a su estilo de vida, gustos y preferencias. “De otra manera, no se logra implementarla a largo plazo”. 
 
Habla la ciencia
Una investigación sobre los beneficios del ayuno religioso en la salud, conducida por el dietista Angeliki Persynaki, de la Universidad de Ginebra, sostiene que los estudios realizados sobre este tema indican que estas prácticas tienen beneficios positivos en el peso corporal, en nivel de azúcar en sangre, en los marcadores de riesgo metabólico y en los parámetros de estrés oxidativo.
 
Otro grupo de investigadores liderados por Radhika V. Seimon de la Universidad de Sydney, Australia analizó sistemáticamente los datos obtenidos de más de 40 estudios clínicos realizados para comparar los beneficios psicológicos del ayuno intermitente sobre otros métodos para bajar de peso. El equipo llegó a la conclusión que el ayuno intermitente es una opción válida para bajar de peso (pero no necesariamente superior a las que implican reducción de calorías). Una vez más parece confirmarse que la clave para bajar de peso es acompañamiento profesional y elegir el método que más fácil de seguir resulte al paciente.