Cuando funciona poner los fracasos en tu hoja de vida | Vistazo

Cuando funciona poner los fracasos en tu hoja de vida

Vida moderna

Cuando funciona poner los fracasos en tu hoja de vida

Pilar Ortiz de Pérez Jueves, 07 de Noviembre de 2019 - 18:15
La innovación requiere la valentía de arriesgarse, aunque se pueda fallar. Visto así, los fracasos pueden ser medallas de guerra por el aprendizaje que dejan. ¿Vale la pena compartirlos cuando se aplica a un trabajo?
 
Johannes Haushofer de la Universidad de Princeton se hizo famoso hace un par de años por publicar su hoja de vida registrando no sus logros, sino sus fracasos: aquellos cursos para los que aplicó y no fue seleccionado, las investigaciones que ingresó para que sean publicadas y fueron rechazadas, las becas que no le otorgaron. El académico se animó a publicar su curriculum vitae de fracasos como una manera de hacer que otros se den cuenta de que detrás de muchos profesionales exitosos hay una serie de rechazos y pérdidas que no han quedado registradas. “La idea es ofrecer algo perspectiva”, menciona y señala que su idea no es original, ya que Melanie I. Stefan de la Escuela de Ciencias Biomédicas de la Universidad de Edimburgo, fue la primera en plantearse la importancia de compartir este tipo de información para ayudar a otras personas a lidiar con este tipo de rechazos. 
 
Como buena investigadora, Stefan hizo las matemáticas y descubrió que por cada hora que invertía en preparar material para aplicar en una beca que ganaba, empleaba seis horas en las que no ganaba. Se dio cuenta de que las hojas de vida construyen una ilusión a través de  una narrativa lineal que solo contempla los triunfos y omite los inevitables zigzags de la ruta. 
 
¿Aplica aquí?
Consultando a profesionales de talento humano que se desempeñan en Ecuador confirman que Ecuador no es común que llegue una hoja de vida que contenga este tipo de información sobre aquello en lo que se falló. Lesly Rodríguez, Gerente de Consultoría en Deloitte Consulting considera que, en términos generales, todavía el tema de los desaciertos no es bien visto en el ámbito laboral. “Sin embargo, si el entrevistador tiene madurez profesional y puede profundizar más allá del hecho, quizás pueda identificar otras competencias en esa persona que está aplicando para un puesto o qué es lo que aprendió de esa situación una vez que se dio cuenta de que había cometido un error”, sostiene y explica que quienes realizan entrevistas laborales saben que lo que llega en el curriculum vitae es todo lo bueno, por lo que se debe hacer preguntas orientadas a identificar cómo ha reaccionado el entrevistado frente a los desafíos que ha tenido en la vida o los desaciertos que ha cometido al desempeñarse en su trabajo. 
 
Si una persona que se presenta a una entrevista laboral y explica que fue desvinculado de la empresa donde trabajaba porque cometió un error pero que le sirvió para aprender algo específico y lo expone, puede terminar actuando en su favor. Un ejecutivo que relata a su entrevistador que por una acción suya se perdió un cliente importante de la empresa en la que trabajaba, por ejemplo, y continúa diciendo que eso le sirvió para aprender que en las negociaciones hay un factor importante que él no consideró en su momento pero que ahora ya sabe que es vital, puede ser un indicio de que esa persona ha logrado un aprendizaje que lo acompañará por el resto de su vida. 
 
La especialista sugiere a quienes van a presentarse en entrevistas de trabajo donde pueden surgir preguntas sobre despidos u otras situaciones aparentemente negativas, tener una reflexión previa que incluya dos preguntas: ¿Qué me pasó? y ¿qué aprendí? De esta forma, cuando se presente el diálogo con el entrevistador se podrán plantear estas respuestas honestas, ya que hay que recordar que estarán interactuando con personas entrenadas para detectar la sinceridad y consistencia de quien está aplicando para el trabajo. 
 
Tipos de habilidades
El consultor de Linkedin, Luis Prado explica en una publicación que existen dos tipos de habilidades que buscan los reclutadores: las blandas y las duras. Las primeras son los rasgos de la personalidad que son una combinación de habilidades sociales, de comunicación y aptitudes. No están relacionadas con el conocimiento. Las duras, en cambio, son los conocimientos y experiencia que se requieren para desempeñar determinadas funciones en un cargo. Prado comparte los resultados de la encuesta “Express Employment Professionals” que señala que las cinco habilidades blandas más importantes para las empresas en Estados Unidos son: confiabilidad, motivación, comunicación verbal, iniciativa y compromiso. 
 
Dentro de la entrevista de trabajo, los aparentes fracasos pueden ser una excelente herramienta para que el entrevistador descubra competencias blandas en el postulante. “Especialmente son una oportunidad para detectar una habilidad blanda que es muy valorada actualmente y es la resiliencia, que es la capacidad de adaptarse a situaciones negativas de una manera positiva. Ante un despido se puede indagar cómo fue la reacción de la persona, ¿cómo buscó salida a su situación?, por ejemplo señala Lesly Rodríguez. Aclara que no se trata de decir “yo soy buen líder”, sino de contar la forma en que ante un circunstancia específicas, en sus trabajos anteriores logró mejorar el ambiente laboral y motiva al personal que estaba todavía en la compañía pero que tenía temor de que hubieran nuevos recortes de personal. Dentro de las respuestas, un reclutador hábil identificará las habilidades blandas en el postulante. 
 
Un consejo final de la experta, estudiar bien a la empresa a la que se está aplicando, cómo es su clima laboral, si es normal la rotación en ese cargo y si realmente el propio perfil se ajusta a ese requerimiento laboral y a la cultura de esa compañía. Si usted es innovador y gusta de romper con lo establecido, probablemente una empresa tradicionalista no será el mejor lugar para desarrollarse, y viceversa.