¿Lápiz o teclado? Lo que opina el cerebro | Vistazo

¿Lápiz o teclado? Lo que opina el cerebro

Pilar Ortiz | [email protected] Martes, 08 de Septiembre de 2015 - 12:44
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No hay vuelta atrás, estamos en la era digital. Sin embargo, recientes estudios destacan la importancia de que el primer acercamiento con las letras sea escribiéndolas a mano. En adultos, los beneficios de esta escritura lo sorprenderán.

El presente y el futuro se escriben en teclados. Nadie lo pone en duda. Al que se le ocurre anotar datos en un papel se lo acusa de dinosaurio. Desde la lista del supermercado hasta la fecha importante deben registrarse digitalmente de acuerdo a los códigos de comunicación vigentes, dictados por los jóvenes millennials y los miembros de la Generación Z.

En el esquema de teclados y pantallas, escribir a mano se convierte en un simple recuerdo de las primeras aulas en la infancia, donde las letras se dibujaban con esmero para luego enlazarlas y dar vida a las palabras. Recientes estudios parecen mostrar, sin embargo, que más que causarnos un efecto nostálgico, la escritura a mano o más bien, el dejar de emplearla, puede tener implicaciones negativas desde un punto de vista cognitivo.

A la investigadora Karin James, de la Universidad de Indiana en Bloomington, le resultaba inquietante conocer si el cerebro registraba alguna diferencia entre escribir una letra o tipearla, por eso dirigió un estudio denominado “Los efectos de la experiencia de escritura a mano en el desarrollo funcional del cerebro en niños antes de aprender a leer y escribir”. Los resultados mostraron que escribir las letras a mano es muy importante para facilitar el aprendizaje posterior de lectura. Al realizar manualmente los trazos de cada letra, los niños mostraron patrones de activación cerebral similares a los que aparecen en los cerebros de adultos al leer. En cambio, los niños que escribieron las letras a través de un teclado, no mostraron este tipo de activación cerebral.


Aprender. Diversas investigaciones han confirmado que en niños
que aún no saben leer ni escribir, el mero reconocimiento de las
letras es un precursor de sus futuras habilidades en la lectura.

La autora del estudio destaca que además de quedar demostrada la importancia de que los niños aprendan a escribir a mano las letras para luego poder enfrentar con éxito el proceso de aprendizaje de lectura y escritura, también se evidenció un beneficio adicional que se obtiene a través de habilidades motrices que se desarrollan al realizar los trazos de las letras.

James señala que aunque la lectura es una actividad de reciente adquisición para los seres humanos, si consideramos toda su historia, definitivamente es una actividad crucial para su desenvolvimiento en la sociedad moderna. De ahí la importancia de entender todos los mecanismos involucrados en este proceso comunicacional para tomar medidas beneficiosas en los campos de la ciencia, pero también de la educación y de las políticas públicas para optimizarla. Esta ha sido la motivación para las diversas investigaciones que han confirmado que en niños que aún no saben leer ni escribir, el mero reconocimiento de las letras es un precursor de sus futuras habilidades en la lectura. Y que, en cambio, el atraso en el reconocimiento de letras en la etapa preescolar está relacionado con pocas habilidades lectoras en los niveles posteriores de escolaridad.

El reconocimiento de las letras involucra muchas instancias perceptuales abstractas, explica el estudio y da ejemplos. Hay que aprender que A, a y todas las posibles formas de escribirla se refieren a la letra A, lo cual requiere procesar datos relacionados con tamaños, ubicaciones en el espacio, orientaciones y ángulos específicos que definen una letra. Pone otro caso, aunque los trazos son similares, la orientación de los componentes en la b y la d, cambia completamente la identidad de cada letra. No sucede lo mismo, sin embargo, con la b y la B, que aunque tienen trazos distintos, se refieren a la misma letra. Todo un complejo sistema de códigos, que visto desde la perspectiva de quien lleva muchos años leyendo y escribiendo, parece simple, pero que es todo un desafío y un enorme paso para los pequeños en edad preescolar. Un paso que marcará una gran diferencia en los años siguientes. Sin embargo, esto no significa que los niños deban evitar usar teclados, lo único a lo que apunta el estudio realizado por la investigadora James es comprobar que los primeros acercamientos con las letras, su reconocimiento y su empleo deben realizarse manualmente “con lápiz y papel” para facilitar el aprendizaje y la posterior destreza en la lectura.

¿Y qué hay de los adultos?

Anne Mangen de la Universidad de Stavanger en Noruega y el neurólogo Jean Luc Velay de la Universidad de Marsella han realizado investigaciones en conjunto para analizar el tema. Dirigieron un experimento en el que asignaron a dos grupos de adultos la tarea de aprender un alfabeto de 20 letras desconocido para ellos. Uno de los grupos debía aprenderlo empleando la escritura a mano y otro a través de un teclado. A las tres y a las seis semanas se hicieron evaluaciones sobre qué tanto había aprendido cada participante. Los que emplearon la escritura a mano sacaron mejores puntajes en las evaluaciones que los que aprendieron a través de un teclado. Además, las resonancias magnéticas mostraron que en ellos se activaba más el área de Broca (zona del cerebro relacionada con el procesamiento del lenguaje) mientras que en quienes emplearon el teclado para su aprendizaje el área de Broca no se activaba o se activaba muy levemente, mencionan los investigadores y destacan la poca importancia que se presta a los beneficios que conlleva la escritura a mano.


No deje a un lado el teclado, pero practique la escritura a mano como
ejercicio mental. Estará activando más procesos cerebrales.

Diversos estudios señalan que quienes toman apuntes a mano, retienen más que la información que quienes los registran a través de un teclado. La explicación sería que el escribir a mano involucra más procesos cerebrales (visual, cognitivo, de habilidades motoras) y que mientras mayor cantidad de áreas del cerebro se empleen en la captación de nueva información, mayor es la retención de la misma.

Si bien la rapidez que ofrece el teclado es vital en el vertiginoso mundo actual, no hay que dejar a un lado los beneficios que ofrece la manera lenta, la escritura a mano, aunque sea practicándola por algunos minutos cada día, como una rutina de fitness mental.

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