Empresarios versus empleados, o junto a ellos | Vistazo

Empresarios versus empleados, o junto a ellos

Pilar Ortiz | plortiz@vistazo.com Lunes, 19 de Octubre de 2015 - 12:23
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Hay quienes creen que es muy difícil que exista una relación empresario – empleados orientada al beneficio mutuo. Otros no sólo creen que es posible sino que sostienen que hay una fórmula para lograrlo.

“Siempre tendremos intereses enfrentados, no hay que engañarse”, señala un empleado de mando medio, con una vida laboral de 30 años en diversas compañías, al referirse a la relación empresarios y empleados. Por otra parte, “sin mano dura no trabajan como deben”, dice un empresario que está convencido que si cede un centímetro en sus exigencias los empleados abusarán. Estas declaraciones extremas encierran formas de pensar todavía demasiado frecuentes. Hoy las nuevas tendencias en el manejo de recursos humanos recorren otras rutas.

Un considerable número de estudios sostiene la efectividad de un acercamiento completamente opuesto a los mencionados anteriormente. Gallup, por ejemplo, ha detectado en sus estudios una asociación entre el nivel de compromiso que sienten los empleados con los indicadores de desempeño empresarial de las empresas en las que laboran, los cuales van desde un incremento en los ingresos y la productividad, hasta un decrecimiento en tasas de ausentismo y accidentes laborales.

“Cada vez hay más conciencia de que si el personal está motivado y comprometido, y si sobre todo, ve a la empresa como suya va a trabajar más y mejor” expresa Miguel González, director general de Humane Consulting Group, firma consultora especializada en Talento Humano y Cultura Organizacional, y agrega que pese a entenderlo muchos empresarios no saben cómo lograrlo y que en otros casos, no está dentro de su radar mental pensar en cómo se sienten los empleados ya que están enfocados en encontrar formas de reestructurar una deuda, en aumentar ventas y otros objetivos. González plantea tres puntos que han detectado que son las principales causas para que existan fricciones entre empresarios y empleados.

FALTA DE COMUNICACIÓN OPORTUNA

El experto señala el caso de una empresa transnacional que ofrecía a sus empleados un servicio transporte, (entre otros beneficios). “Cuando hicimos el diagnóstico detectamos que casi el cien por ciento de los empleados pensaba que esos beneficios eran exigencias de la ley y no que eran una decisión del empleador a favor del personal. Es decir, la empresa no lo había comunicado de forma adecuada y oportuna. Por otra parte, cita el caso del empleado acomedido que empieza a realizar actividades a favor de la empresa, pero que van más allá de sus funciones. El no comunicar que está haciéndolo puede causar una serie de mal entendidos que se podría obviar si la persona informara a sus superiores las labores extras que está realizando de manera adecuada y oportuna.

“Otro tema típico es el caso de las empresas que no informan sobre por qué no hay utilidades”, menciona y añade que muchas veces una breve explicación sobre el tema evita suspicacias y desconfianza por parte de los empleados, “sobre todo en personas que no tienen formación en el área financiera y sólo piensan: “Han abierto más sucursales, están vendiendo más, yo he visto las facturas, ¿por qué no hay utilidades?” Hay que entender que tal vez las sucursales se abrieron a través de un préstamo o que parte de esos ingresos están siendo destinados a Inversiones pensando en un futuro crecimiento”.

IDEAS PRECONCEBIDAS DE PARTE Y PARTE

Aquí entran en juego las estigmatizaciones que uno ha adquirido desde pequeño: “Los empresarios son unos explotadores” o “los empleados son vagos, sin látigo no trabajan”. González explica que estas ideas preconcebidas terminan alimentando el enfrentamiento, el “versus” entre empresarios y empleados.

Este tipo de prejuicios van creciendo cuando el empresario grita a un empleado o cuando un empleado se queda dormido, en ambos casos, las situaciones van reforzando paradigmas. Por eso es importante hacer un diagnóstico de la cultura organizacional de la empresa, a través de formularios avanzados y de conversaciones con el personal, “así se puede conocer cuáles son las ideas que circulan y cuáles son los comportamientos y los hábitos para cambiarlos”, destaca.

INCUMPLIMIENTO DE COMPROMISOS ACORDADOS

Ya sea el empleador que al contratar anuncia que a los tres meses habrá un incremento de sueldo y no lo cumple, como el empleado que se compromete a realizar un trabajo determinado en una fecha y no lo hace, cuando no se respetan los compromisos acordados el clima laboral se afecta.

El rol que cada parte juega en el entorno laboral es muy diferente. “El empresario debe entender que los empleados ni piensan como él, ni quieren ser como él; ellos valoran otras cosas como la estabilidad, tener un ingreso fijo mensual, poder dedicar más tiempo a la familia. Los empleados deben entender, por su parte, que los empresarios son quienes cargan con las deudas, tienen que asumir la responsabilidad si algo sale mal, y deben tomar riesgos, que no es, como algunos creen, un suertudo al que todo le cayó del cielo… y que su rol no es nada fácil”, señala González y concluye: “ambos roles son igual de importantes. El empresario no es rey. Tiene que pensar en sus empleados y mientras más piense en ellos, ellos más van a pensar en su empresa, se van a sentir más comprometidos, van a trabajar mejor en equipo y el empleado debe colaborar con su mejor esfuerzo para luego estar en condición de exigir mejoras. No se puede solo exigir y no dar”.

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