Usurpación | Vistazo

Usurpación

Opinión, Alfredo Pinoargote

Alfredo Pinoargote

Usurpación

Jueves, 18 de Julio de 2019 - 15:12
La república de papel fue una vez más escupida y arrugada por la constitución no escrita de los hechos consumados. Siempre vigente y a la orden, del capataz o los mandamases de turno.
 
Eso fue, ni más ni menos, lo ocurrido con la sentencia de la Corte Constitucional sobre el matrimonio de parejas homosexuales. Un precedente nefasto, para el régimen de derecho, que poco tiene que ver con el matrimonio gay, al que se usó cual cortina de humo. Pues al asumir la corte, en palabras de su propio presidente, el rol de legislador constituyente, se constituyó en el mejor aliado del hambre atrasada del anticorreísmo. Al que también se usa para cometer los mismos abusos de Correa o la partidocracia, cambiar la constitución al gusto de élites políticas y económicas. Se utilizó al activismo GLBTI porque de antemano se conoce que la respuesta siempre viene del activismo católico. De tal suerte que el silencio cómplice de esas èlites políticas y económicas no proviene del temor que salga del clóset algo contra ellos, sino del pragmático toma y dame de captar las sobras del banquete correísta.
 
En efecto, se confirma el archivo de una Asamblea Constituyente como único medio idóneo de reinstitucionalizar la república, política y económicamente, y no solo descorreizarla con prestantes personajes que se prestan a todo. Ya están evidenciando sus reales objetivos en los organismos reorganizados, llámense CNE, Corte Constitucional o Consejo de Participación.
 
En definitiva un reparto mal hecho o calculado, con una Corte Constitucional cesada por un Consejo transitorio sin competencia constitucional, un CNE con representantes de todos los compactados pero que solo sirve a un sector, y un Consejo de Participación que se tomó Correa, en las narices de los propugnadores de la consulta popular diminuta creada para evitar la constituyente. Un fiasco por donde se lo vea, mientras no hay sentencias en firme contra los corruptos, sino fugas a placer y una recuperación ridícula de lo robado. Este fiasco se puede arreglar a medias con una corte espuria donde ella misma legaliza su ilegal integración, y que en breve se espera que emita dictámenes o sentencias que premien a los mudos que cerraron la boca ante el matrimonio gay, impuesto sobre la usurpación del poder constituyente.
 
Después de dos años de gatopardismo y contradicciones, donde todo cambia y nada cambia, ni siquiera la tabla de portabilidad de drogas ilícitas, está más claro que el sol que la Asamblea Constituyente, rechazada en coro por los candidatos presidenciales, ya hubiera concluido sus labores. Cambiando la infraestructura de abusos de la dictadura, en contratación pública, deuda, control y transparencia, fraude electoral, asamblea sometida, justicia en feriado permanente, espanto a la inversión, sobrecarga tributaria, aniquilamiento de la seguridad social, debilitamiento de la fuerza pública, y empoderamiento del crimen organizado que sigue riéndose de la ciudadanía.