Una tarde con Arturo Mina en Turquía | Vistazo

Una tarde con Arturo Mina en Turquía

Manuel Avilés Jueves, 27 de Agosto de 2020 - 13:00
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Hace más de un año el fotógrafo guayaquileño Manuel Avilés empezó a viajar por el mundo. En plena pandemia hizo una pausa en la ciudad turca de Malatya y lo recibió un invitado de lujo: el futbolista ecuatoriano Arturo Mina, militante del club Yeni Malatyaspor.

“Antes de narrar como terminé paseando por Malatya, es necesario explicar un poco más acerca de mi odisea. Mi nombre es Manuel Avilés Prieto y decidí embarcarme por dos años en una aventura por el mundo con el fin de visitar 75 países, conocer las 7 nuevas maravillas del mundo y los 5 continentes.

A la mitad de mi recorrido y después de 100 días en Malasia -atrapado en una isla por el covid- tuve una charla con el periodista Diego Arcos y le pedí que me ponga un desafío deportivo en algún país que me faltaba por visitar. Contra todos mis pronósticos, me pidió una foto con el futbolista Arturo Mina en Turquía. Me puse a investigar hasta llegar a la ciudad de Malatya, cerca de la frontera con Siria. Lo pude conocer dos días después de su último partido con el club Yeni Malatyaspor. El campeón de América y ex River Plate me recibió en una ciudad donde es ídolo. Me quedé impresionado por su don de gente y su sencillez.

¿Cómo llegar a Malatya?
Pensé llegar a Malatya en un par de días, pero finalmente fueron 15 ya que Turquía me enamoró con ciudades milenarias, etnias coloridas y muchos amigos en el camino. Finalmente llegué un día después del final del campeonato a Malatya pero sin poder ubicar a Mina. ¿Y ahora? Pues, moví cielo y tierra hasta que Alejo, un amigo de esos aficionados a muerte al fútbol, me consiguió su teléfono. Lo llamé y cuando contestó Mina con su clásico acento del norte de Esmeraldas, me quedé tranquilo: “Claro hermano, vente, te espero encantado y nos vamos a comer algo” fue su reacción al enterarse del desafío.

Quedamos en encontrarnos cerca de la Plaza Central de la ciudad -que se dedica a la producción y comercialización de albaricoques en su mayoría-. Esperé verlo llegar en un carro lujoso, pues no, estaba esperándome en una esquina donde había parqueado un sencillo auto.

La llegada del rey Arturo
Arturo destacaba en medio de la muchedumbre. El espigado afroecuatoriano de 1,90 mt con parada de futbolista, estaba rodeado por un grupo de niños que emocionados le vendían agua y toallitas húmedas. Mientras me daba la bienvenida, nos dirigimos al auto y me sorprendió al verlo conversar en turco con el que cuidaba el lugar, que igualmente lo reconoció: Vamos a comer, me dijo. Conozco un lugar bueno aquí cerca, y al no haber parqueo, fuimos a otro lugar alejado del bullicio del centro.

Conversamos de todo mientras comíamos kebab y demás platos típicos turcos. Mientras tanto la gente lo seguía reconociendo. De hecho, pasaron dos muchachos y a través de la ventana le pidieron una foto. Luego sucedió algo que me reveló el lado humano de Arturo, pasó una mujer siria con un niño en brazos, tratando de vender agua. La llamó y le dio el menú, escogió un plato y los meseros se lo pusieron para llevar.

Obviamente le pedí una camiseta autografiada y nos fuimos a la sede del club, para poderme comprar un par de ellas. Nos sentamos a tomar unas limonadas mientras charlábamos, antes de eso, fuimos a ver sus mascotas, dos cachorros de mastin napolitano, perros que cuidan en la sede, y me atreví a hacer una mini entrevista, pero sin hablar de fútbol. Sólo del Arturo Mina humano, de ese esmeraldeño que salió de Río Verde de adolescente para jugar en el oriente, en Ambato, en Sangolquí, en River Plate y que vivió una final de Libertadores antes de probarse en Turquía.

Vale la pena recalcar que Mina lleva 4 años en el Malatyaspor, y no ha llegado un solo latino, un francés que hablaba español era el único contacto que tenía en su lengua natal. La pregunta con la que quería iniciar era como hacía con el idioma, pero desde el primer momento que nos vimos, ya la respondió al conversar con la gente en turco, y me confiesa que le pasó al principio lo mismo que a mí en este viaje, sólo con señas, me cuenta que su familia estuvo hasta el año pasado con él, pero al regresar de las vacaciones, el colegio donde estaba estudiando, Edario el mayor de los 3 hijos de Arturo, había cerrado y era el único con el cual se podía estudiar en inglés, así que vino una decisión difícil, que la familia se regresase a Ecuador, y él vaya cada vez que se acababa el año futbolístico y la familia lo visite en vacaciones, pero por el covid, este año no pudieron viajar a Turquía.

El zaguero Arturo Mina seguirá otras dos temporadas en Turquía tras el acuerdo firmado con el Büyükşehir Belediye Erzurumspor, según anunció el club a principios de agosto. Mina es el primer refuerzo del club recién ascendido a la Superliga de Turquía. Erzurumspor acompaña al Hatayspor como campeón de la segunda división de Turquía y al Fatih Karagümrük, cuadro que ganó la promoción. En la última temporada, Mina jugó para el Malatyaspor, cuadro que terminó antepenúltimo en la tabla de posiciones, pero fue salvado del descenso por la Federación Turca de Fútbol al decidir que no haya descensos en sus tres principales divisiones por la crisis derivada de la pandemia del COVID-19.

Tan cerca tan lejos
Turquía es un país musulmán, pero laico a la vez. Vale la pena recalcar que Malatya es muy religiosa, y te toma un tiempito acostumbrarte a verlos rezar 5 veces al día, o entrar a una tienda y no encontrar al que atiende porque está en el piso rezando.

¿Cómo se ha adaptado Arturo Mina a una ciudad tan diferente? Pues aunque el idioma, la religión y la gastronomía son tan diferentes, el esmeraldeño me decía que gracias al fútbol, él se había ganado el cariño de la gente. Me comentó entre risas que algunas veces la gente de su barrio lo esperaba para conversar o tomarse fotos.

¿Y la comida? “No creas, aquí consigo el buen coco, y me hago mi encocado de vez en cuando, aunque el problema son los verdes, salen a casi 4 dólares cada uno, pero de vez en cuando me doy mis gustitos”, comentó Mina.

¿Qué hace Arturo Mina cuando no juega fútbol? Otra pregunta que necesitaba hacer, pero la respuesta fue sencilla: “Me quedo en casa”. Arturo no es de los que agarra el carro y se va a pasear. En Turquía las distancias son largas, y prefiere descansar para estar en forma a la hora de jugar.

¿Qué hace que muchas veces los futbolistas ecuatorianos no se acostumbren a jugar en el extranjero y no triunfen? La respuesta fue muy honesta, “yo amo tanto jugar fútbol, que si me toca ir al desierto a jugar, lo hago encantado, no importa la cultura o la hora” y al decir la hora, se refiere a que en la zona, no es raro estar a 43 grados como ese día, y lo comparaba con mi viaje, cuando le dije que había caminado 330 kms en la Ruta de Santiago de Compostela con mi mochila desde Portugal a España, se reía y pensaba que estaba mintiendo hasta que le enseñe el video, eso es algo que a él no se le ocurría hacer.

Jugar en tiempos de COVID
Y llegó la pregunta obligatoria ¿Cómo has manejado el COVID como jugador profesional? Hay que mencionar que Turquía ha sido de los primeros países en abrirse totalmente al mundo, no hay restricciones para entrar, solamente el uso obligatorio de mascarilla. Arturo pasó 2 meses encerrado en su departamento, y admite que tuvo suerte de contar con Asán, el taxista que le llevaba todo lo que necesitaba con todos los cuidados de higiene necesarios. Como deportista siempre supo lo complicado que podría resultar tener alguna lesión en sus pulmones así que se manjó con extremos cuidados y respeto al pie de la letra las rutinas caseras que le mandaba su entrenador.

Cuando se reinició el campeonato admite que hubo algo que sí le causaba molestia, era tener que hacerse la prueba covid cada viernes, fueron diez pruebas PCR que ya le tenían irritada la nariz, y falta una más, la última, para poder regresar a Ecuador.

Y aunque tenía muchas cosas por conversar, ya se hacía tarde para poder ir al terminal y dirigirme a Ankara, que era mi siguiente destino en Turquía. Fuimos al césped un momento para tomarle unas cuantas fotos, contándole que estaba a la espera que abran más fronteras y seguir viajando, mientras él emocionado conversaba que estaba ya también armando su viaje a Ecuador.

Fuimos al terminal de buses y esperamos unos minutos hasta poder hacer la respectiva videollamada a Diego Arcos, el causante de este encuentro con un Arturo Mina que me contó que yo era el primer ecuatoriano que lo había ido a visitar en todo este tiempo. Nos dimos un fuerte abrazo y quedó el compromiso de mi parte de ir a su natal Río Verde al norte de Esmeraldas. Quiero presentar a los niños una charla con fotos de todo mi viaje por el mundo y contarles lo que fue esta tarde con Arturo en Malatya.

Mientras me ponía las mochilas a cuestas y caminaba, agradecía que Diego me haya puesto este desafío, que me mostró a un Arturo Mina tan humilde y sencillo, como cuando jugaba pelota en las playas de Esmeraldas, soñando lo que hoy en día a llegado a ser.