Sinceramiento | Vistazo

Sinceramiento

Opinión, Alfredo Pinoargote

Alfredo Pinoargote

Sinceramiento

Miércoles, 16 de Octubre de 2019 - 13:22
El sinceramiento de la economía nacional inevitablemente trae otros, sobre quienes se benefician de la situación actual y quienes obtienen rédito político a futuro.
 
El gobierno actual obtiene gran desgaste político por la impopularidad de una medida que nació antes de dolarizar. Cuando el Ecuador tenía el sucre y el gobierno lo devaluaba frente al dólar, utilizado por el gobierno para importar combustibles con dólares de las exportaciones de crudo. Los beneficiarios eran múltiples, los usuarios del transporte público, la empresa privada en actividades productivas, el narcotráfico que usa combustibles como precursores químicos, algunos distribuidores con generosos cupos clientelares que fugan hacia países vecinos, y algunas actividades lícitas que no merecían ni necesitan subsidio. En consecuencia, desmontarlo no es una operación simple que solo se hace con el plumazo de un decreto, pero necesita decisión, porque sino el momento oportuno no llega nunca.
 
Y eso es lo hecho, el momento oportuno es ahora porque ya no existe el subsidio. Entonces es necesario ajustar costos, beneficiarios y receptores. Que ya estaban desde hace rato identificados por el gobierno anterior que jamás tomó la medida, por la antidemocrática reelección indefinida alentada por el estado candidato con sus Sobornos y Cohechos 2012-1016, que requería el subsidio para mantener una coreografía de popularidad al fraude electoral de la dictadura plebiscitaria.
 
Se debe fijar un precio justo al pasaje del transporte público y compensar con liberación de aranceles a transportistas de personas y de carga, para no encarecer los productos de exportación y de consumo  doméstico. Pero con la auditoría de contraloría para que no pesquen a río revuelto los dirigentes de la transportación, que se han entendido con todos los gobiernos chantajeados por la paralización del país.
 
Este sinceramiento económico no tiene porqué afectar costos en el mismo porcentaje que impacta al precio del diésel, es decir que si tanquear pasa de 50 a 110 dólares no tienen que subir los precios del pasaje y los fletes en un 100 por ciento. Pues el costo del combustible tiene su propio porcentaje de participación en el costo total, de mover un bus o camión.
 
El costo político también se sincera, porque el desgaste lo paga el gobierno actual mientras el beneficio lo reciben los próximos gobiernos, que gozarán de un presupuesto con miles de millones de dólares más. Esto permite mayor transparencia en prácticas políticas, para que no haya siempre una oposición vociferante para no perder popularidad mientras el país se beneficia con la medida impopular. Pues esto ha impedido avanzar a la república sometida al secuestro carismático de líderes autoritarios, que trataban a sus diputados como siervos que solo respondían a ellos y no al pueblo que los elegía. Hoy Moreno, Lasso y Nebot, liderando las principales bancadas de asambleístas, deben dar ejemplo de una nueva política.