A simple vista | Degeneración macular | Vistazo

A simple vista | Degeneración macular

Salud

A simple vista | Degeneración macular

Tristana Santos / [email protected] Domingo, 28 de Junio de 2015 - 16:43

La degeneración macular es una de las enfermedades oculares de más fácil diagnóstico, sin embargo, la mayoría de los pacientes no busca tratamiento hasta que es demasiado tarde.

A continuación, algunos signos de alarma y datos sobre esta dolencia. 

CONTROL 
La tercera causa de ceguera en el mundo, después de las cataratas y el glaucoma, la degeneración macular más común está relacionada con la edad, los factores de riesgo asociados son la hipertensión y la diabetes. Todo paciente mayor de 50 años debe realizarse un examen oftalmológico que estudie el fondo del ojo al menos una vez al año. 

DISTORSIÓN
Se puede sospechar que la mácula está enfermando cuando se empiezan a ver distorsiones en la imagen: las líneas rectas se ven curvas, el centro de la imagen se ve oscuro o con puntos y los lados se van opacando. Esto dificulta leer y escribir, manejar un vehículo y hasta vestirse y cocinar.

CAUSAS 
La mácula es el tejido fotosensible ubicado en la parte de atrás del ojo, en el centro de la retina. Enferma cuando los vasos sanguíneos de la retina forman depósitos de proteína, o filtran líquido hacia la mácula causando que se hinche. Algunos vasos sanguíneos pueden reventarse y generar pequeñas hemorragias que empeoran la visión. 

PELIGRO 
Después de tres años sin tratamiento, los daños causados por la degeneración macular son irreversibles y el 77 por ciento de los pacientes que no ha tenido atención médica son clasificados como legalmente ciegos. Por el impacto económico de esta enfermedad, varios países de la región, entre ellos Ecuador, ya la tratan en sus sistemas de salud pública. 

TRATAMIENTO 
La ceguera atribuida a la degeneración macular se redujo a la mitad en solo 10 años (2000-2010), cuando se introdujo el tratamiento con inhibidores del VEGF (factor de crecimiento endotelial vascular) que previene la formación de nuevos vasos sanguíneos. El tratamiento se administra con inyecciones intraoculares que se aplican con anestesia, generalmente cada dos meses, y no se debe interrumpir.