Las 5 características que hacen al coronavirus tan mortal en los humanos | Vistazo

Las 5 características que hacen al coronavirus tan mortal en los humanos

Redacción Martes, 27 de Octubre de 2020 - 17:12
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De acuerdo con un análisis de la Organización Mundial de la Salud basado en el estudio de 56.000 pacientes, el 80% de los infectados por coronavirus desarrollará síntomas leves (fiebre, tos, y en algunos casos neumonía), el 14% síntomas severos (dificultad para respirar y falta de aire) y un 6% sufrirá una enfermedad grave (falla pulmonar, choque séptico, fallo orgánico y riesgo de muerte).

La situación puede empeorar si el virus deja el conducto bronquial y llega a los pulmones, donde provoca una inflamación (neumonía). Si una porción suficiente de tejido pulmonar está afectada, al paciente le resultará más difícil respirar, porque no puede exhalar el 'aire malo' e inhalar el 'bueno'.

Hoy en el mundo se contabilizan alrededor de 43,6 millones de personas contagiadas con el virus, y más de 1,16 millones de muertes. Pero ¿cuáles son las peculiaridades en la biología del coronavirus que lo hacen una amenaza única para nuestros cuerpos y para la vida humana?

1. Su capacidad para engañar al cuerpo humano
Es común que en las primeras etapas de infección, el virus engañe al cuerpo, pero aunque parezca que todo está bien, este patógeno ya está corriendo desenfrenadamente por los pulmones y por las vías respiratorias.

"Este virus es brillante, te permite tener una auténtica fábrica viral en la nariz y tú sentirte completamente bien", dice a BBC Mundo, el profesor Paul Lehner de la Universidad de Cambridge.

Cuando el cuerpo empieza a detectar el virus, las células empiezan a liberar sustancias químicas llamadas interferones. Esto es una advertencia al resto del organismo y al sistema inmunológico.

Sin embargo, el coronavirus tiene una capacidad asombrosa para desactivar esta advertencia química, según señala el profesor Lehner: "Lo hace tan bien que ni siquiera sabes que estás enfermo".

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2. Asesino en fuga
Increíblemente, el cuerpo llega a tener la máxima cantidad de virus un día antes de que la enfermedad se haga visible. Es decir, que cuando se empiezan a sentir los síntomas, ya el virus está en todas partes. Aunque toma al menos una semana antes de que el Covid progrese en la infección y sea necesaria una posible hospitalización.

"Esta es una táctica evolutiva realmente brillante porque no te metes en la cama de inmediato, sino que sales por ahí y te diviertes", dice Lehner.

El virus actúa como un asesino en fuga: huye de la escena del crimen y pasa a su siguiente víctima mucho antes de que se recupere o muera. A diferencia del SARS que apareció en 2002, este virus se vuelve más infeccioso cuando la enfermedad ya se ha hecho visible en el paciente, por lo que aislarlo es más sencillo.

3. Nuestros cuerpos no están preparados
Al tratarse de un virus totalmente nuevo, la población no tiene inmunidad previa. Por ejemplo, cuando en 2009 el virus del H1N1, conocido como gripe porcina, se esparció por el mundo, esta nueva cepa era suficientemente similar a otras que ya se habían encontrado en el pasado. Por eso, no resultó ser tan mortal.

"Este es uno nuevo, de modo que no creemos que haya mucha inmunidad previa", indica a BBC Mundo, la profesora Tracy Hussell, de la Universidad de Manchester.

Una falta de protección que podría compararse a cuando los europeos llevaron la viruela a América en la época de la conquista. En pocas palabras: el Sars-CoV-2 es un gran shock para nuestro sistema inmunológico.

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4. Dificultades para construir una defensa inmunológica en adultos mayores
Esta pandemia ha golpeado con especial fuerza a las poblaciones más envejecidas, pues construir una defensa inmunológica desde cero para estas personas es un proceso más lento que para adultos, jóvenes y niños.

En la vejez se produce un conjunto menos diverso de células T, componentes centrales del sistema inmunológico, haciendo que sea más difícil hallar unas que puedan defenderse contra el coronavirus.

5. Impactos en el cuerpo inesperados
Este virus no solo mata las células pulmonares, también las corrompe. La comunidad científica ha observado cómo las células logran fusionarse masivamente con otras, llamadas sincitios, que funcionan mal y parecen quedar adheridas.

La Covid-19 empieza como una enfermedad pulmonar, pero puede terminar afectando a todo el cuerpo. Se han presentado casos de efectos en la piel, e inflamaciones en hígado, riñones y páncreas. Además, el virus es protrombótico, es decir que provoca coágulos que pueden obstaculizar el paso de la sangre.
 

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