Reformas | Vistazo

Reformas

Opinión, Alfredo Pinoargote

Alfredo Pinoargote

Reformas

Viernes, 07 de Junio de 2019 - 14:45
La república deviene irreformable porque se navegan las reformas sobre crestas de revancha, y finalmente todo cambia pero nada cambia. 
 
Este giro pasional del reformismo ecuatoriano brota del culto a la popularidad, y está sociológicamente demostrado que eso se logra con las pelotas más grandes. De allí que fútbol y básquet se impongan a golf y tenis… el pueblo juega al fútbol y al básquet mientras los pelucones al golf y al tenis, futbolistas y basquetbolistas se llevan los titulares porque juegan por la nación y por plata, pero golfistas y tenistas solo por plata porque sus campeonatos solo son por plata e individuales.
 
La república de papel lleva dos años escuchando encendidas ofertas de reforma a todo lo imaginable, porque el dictador reformó lo inimaginable. Nos enfocaremos en las que pronto estarán en la Asamblea. La laboral y la tributaria que se enmarcan en la foto de familia de quienes pagarán el latrocinio impune del correísmo.
 
El jueguito de pasarse la factura empezó con las grandes pelotas del tikitaka, donde durante varios meses se ha desenvuelto una suerte de concurso de denuncias contra el latrocinio impune sin que se recupere lo robado como ordenó la consulta popular. El meollo es que pagar la farra debe venir de recuperar lo robado y de reducir el tamaño del Estado que se infló con simpatizantes y adherentes de Alianza PAIS, pero nada se ha hecho. La cirugía mayor contra la corrupción mediante comisión de expertos de Naciones Unidas, que apoye a una fiscalía a la que metió la mano la corrupción, la concretaron con una comisión que simplemente asesora al jefe del Ejecutivo. Cuando asamblea, contraloría, superintendencias, cortes y fiscalía tienen el deber primordial de controlar y juzgar al ejecutivo que ejecuta sobreprecios y despilfarros. Por tanto, nada por ahí.
 
La otra fuente que queda son los impuestos donde usualmente se encuentran retorcidos métodos para meterle la mano al bolsillo de la ciudadanía, bajo el demagógico remoquete de que quien más gana más paga. Pero no es así porque se ataca exclusivamente a quienes trabajan en relación de dependencia, además se anuncian rebajas y descuentos a las exenciones para alimentación y medicinas así como para la reducida población de personas vulnerables. Mientras el Gobierno firma contratos de inversiones con exenciones tributarias para grandes contribuyentes amigos de Carondelet, que forman parte del grupo que factura el 50 por ciento del PIB, o les perdonan intereses y multas para sus deudas con el Estado. Por tanto, nada por ahí.
 
Frente al no pago, del crimen organizado que se enriqueció robándole a los pobres, de los pipones que hincharon presupuesto y déficit, y de los que más tienen afuera que adentro… entonces se arma rumor por una competitividad agobiada por el costo laboral antes que por corrupción, carga impositiva y tramitología. Por tanto, nada por ahí.