Pugna de poderes… | Vistazo

Pugna de poderes…

Viernes, 22 de Septiembre de 2017 - 15:31
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No se puede asegurar que todas las condiciones políticas que entusiasmaron al entonces presidente Jaime Roldós a proponer una consulta popular, sean similares a las que ahora obligan a Lenín Moreno a proceder de la misma manera.
 
En 1980, Roldós denunciaba la pugna de poderes entre la Cámara Nacional de Representantes (hoy Asamblea Nacional) y el Ejecutivo. En ese entonces, las atribuciones de los legisladores eran mucho más amplias en materia presupuestaria y económica, por lo que sus leyes ocasionaban un permanente cortocircuito con el Presidente.
 
Para frenar esa disputa, Roldós habló de planearle al pueblo una reforma constitucional para disolver el Legislativo y convocar a nuevas elecciones.
 
Moreno, en lo que va de su gobierno, no ha sido víctima de un bloqueo de este tipo, porque ni siquiera está clara su agenda legislativa. Además, la Constitución le faculta aplicar la muerte cruzada, mecanismo con el que más de un mandatario, desde 1979, hubiera deseado.
 
Las urgencias de Roldós y Moreno surgen por la vocación caudillista de la política ecuatoriana y por las amenazas a la gobernabilidad de los partidos mayoritarios de ambos períodos (el CFP de Asaad Bucaram y Alianza PAIS de Rafael Correa).
 
Bucaram, desde la presidencia de la Cámara Nacional de Representantes, arrinconó en más de una ocasión al presidente Roldós, con los llamados patriarcas de la componenda. Moreno, en cambio, busca “transparentar los mecanismos de selección de las autoridades de control y lograr un mayor equilibrio en las funciones del Estado”.
 
Desde varios sectores, le piden eliminar la reelección indefinida para restarle opciones a Correa y replantear todos los nombramientos que ha hecho el Consejo de Participación Ciudadana, hoy cuestionados por haber permitido que la cepa de la corrupción desatara en epidemia.
 
Hasta el cierre de esta columna, el proyecto de Moreno es eso; una idea que como ocurrió con Roldós hace 37 años, ha despertado interés en muchos sectores de la ciudadanía.
 
El Gobierno debe tener en cuenta el grave error que significaría hacer de su llamado a consulta una simple estrategia discursiva, tal como como sucedió con el presidente Roldós. Su proyecto plebiscitario, con el cual pronosticaba vencer cinco a uno a los patriarcas, se convirtió en uno de sus errores políticos.
 
Lo dejó de lado para retomar las conversaciones con el Parlamento alentado, en cierta manera, por la oferta mediadora de Raúl Baca, hombre de la ID, y por la nueva correlación de fuerzas, tras advertirse la fractura del CFP, entre bucaramistas y roldosistas. Aquel cambio de estrategia debilitó la imagen de Roldós, pues se acercó a los grupos tradicionales de poder, cuando por mucho tiempo habló de darle al
pueblo la oportunidad de decidir su futuro.
 
Moreno ha hecho suya una oferta que alentaron desde hace cuatro años múltiples sectores críticos al correísmo. Es una suerte de camino sin retorno, si es que el Presidente no quiere perder su liderazgo nacional y dejarle al país sin un futuro de alternancia democrática.