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Política Nacional

Sendas distintas

Cecilio Moreno Mendoza | [email protected] Lunes, 26 de Septiembre de 2016 - 15:36
Oye, Guillermo, ¿por qué no me ayudas, y ayudas a Guayaquil, haciéndote cargo de la Terminal Terrestre?”. En su libro “Cartas a mis hijos”, Guillermo Lasso revela que así empezó una conversación con Jaime Nebot en 2002. Como resultado Lasso se hizo cargo de la Fundación que reconstruyó la Terminal Terrestre a un costo de 42 millones de dólares, obra que concluyó en octubre de 2007. “Quiero agradecer a todos los que directa o indirectamente nos han permitido llegar a este día. 
 
A Guillermo Lasso Mendoza y a los miembros del Directorio de la Fundación que han trabajado cinco años sin haber cobrado un solo centavo y lo que es más importante, sin haberse robado un solo centavo”, dijo entonces el Alcalde porteño. Un lustro después, en octubre de 2012, el candidato presidencial Guillermo Lasso visitó al Alcalde de Guayaquil para pedir su apoyo. Al día siguiente diario El Comercio escribió: “Lasso ensalzó la labor municipal de Nebot… dijo que el modelo de desarrollo de Guayaquil es un ejemplo para el mundo”.
 
El apoyo público de la máxima autoridad municipal no demoró mucho, aunque advirtiendo que era a título personal: “Lasso concordó expresamente con conceptos fundamentales que nosotros defendemos y practicamos”, dijo Nebot a través de un comunicado. Pero el día de las elecciones, por la noche, Guillermo Lasso proclamó: “De cero nos hemos convertido en la segunda fuerza política del Ecuador y no cabe duda que con un cuarto de la población apoyándonos llegaremos a ser la primera… Lasso, lo digo con claridad, es el segundo líder político del país”.
 
Quienes siguen la política creen que esa declaración llevaba implícito reivindicar para sí, al menos en Guayaquil, el espacio político que era liderado por el Alcalde. Para cuando en enero de 2013 empezó una nueva campaña electoral, ya se hablaba de diferencias entre las dirigencias socialcristianas liderada por Nebot y de CREO formada por Guillermo Lasso.
 
El PSC no tuvo candidato presidencial y apoyaba la candidatura de Lasso. A cambio, CREO no puso candidatos a asambleístas en Guayas. A nivel nacional, solo en Tungurahua hubo una lista unificada y exitosa de asambleístas, pero en comunión con un movimiento local: Tiempo de Cambio-PSC-CREO. 
 
Preparando la Unidad
 
En esa campaña, pocas veces se los vio juntos a los simpatizantes de ambas tiendas políticas. Algunos de los allegados hablan incluso de al menos un par de conatos de incidentes por el protagonismo de uno u otro líder. Si la caminata la organizaba el PSC-Madera de Guerrero el único número visible “para no confundir al electorado”, decían, debía ser el 6 y viceversa. 
 
En febrero de 2014 se produjeron las elecciones seccionales en las cuales CREO no puso candidato a alcalde de Guayaquil y esperaba en reciprocidad que el PSC no pusiera candidato a prefecto. Nunca hubo un acuerdo escrito. A la hora de la hora, ambas agrupaciones inscribieron aspirante a la dignidad provincial y, ambas perdieron.
 
En la mayoría de las más grandes ciudades del país ganaron la Alcaldía políticos de partidos no afines con el gobierno. El presidente Correa habló entonces de que ese era un síntoma de lo que llamó “la restauración conservadora”. Un mes después el alcalde electo de Quito, Mauricio Rodas, del movimiento SUMA visitó Cuenca y Guayaquil.
 
 
Con Nebot conversó un par de horas y recibió del alcalde guayaquileño el ofrecimiento de la ayuda logística que vaya a requerir durante el ejercicio de sus funciones. Rodas volvió el 25 de julio, aniversario de fundación del Puerto Principal, esta vez ya como Alcalde y para condecorar al pabellón porteño. Durante su discurso recordó que proviene de madre guayaquileña y que de niño solía pasar vacaciones en esta ciudad. 
 
Ese día Rodas no fue el único alcalde invitado a la celebración. También estuvieron: Ramsés Torres de Guaranda, Carlos Falquez de Machala y José Yúnez de Samborondón. Y con ellos los prefectos: Paúl Carrasco del Azuay y Marcelino Chumpi de Morona Santiago. El mensaje fue demostrar que no todos eran parte de la “restauración conservadora” –asociada a la derecha– sino que también hubo políticos de centro y de izquierda.
 
Verlos juntos activó a las redes sociales: “Si son inteligentes Nebot, Rodas y Lasso uniéndose pueden vencer al gobierno”, se leyó en un tuit. Pero Lasso no estuvo allí. Para la concejala Susana González de Madera de Guerrero-PSC, la presencia de estos personajes no debía ser vista con tintes políticos. Añadió que ellos se veían desde “una óptica cívica de unidad en la diversidad”.
 
En su discurso Nebot dijo que lo que los convocaba era la defensa de la autonomía municipal, las restricciones de competencias en salud y educación y la descentralización, “esto no responde a la política”, sentenció. 
 
Al parecer, en ese momento ellos trazaron también una hoja de ruta. De hecho, dos meses después los mismos personajes se reencontraron, esta vez en Guaranda. Al final dijeron que el mayor mérito de la convocatoria era haber consolidado la unidad de un sector de autoridades por primera vez en siete años. Se dijo también que Guaranda debía ser la sede permanente de los diálogos por su situación estratégica en el centro del país. Lo que no se esperaban es que su alcalde, Ramsés Torres fue el primero en desertar ante las palabras gubernamentales que le recordaron que estaban pendientes de entrega unos seis millones de dólares para obras en la ciudad de las siete colinas.
 
 
El Compromiso de Lasso
 
César Monge, director de CREO recuerda que en ese mismo 2014, su movimiento planteó la idea de una consulta popular para oponerse a la pretendida reelección presidencial: “A mediados de 2014 solamente un 32 por ciento de ecuatorianos pensaba que reformar la Constitución para imponernos una reelección indefinida no era lo mejor. Nos sentamos en CREO y dijimos que los principios deben estar por encima de las encuestas. Eslo que debe hacer una organización política, generar reflexión en la ciudadanía”.
 
En esos días, el alcalde Nebot, en cadena de radios presentó sus reparos a la idea: “Ojo, hay que tomar varias cosas en cuenta cuando uno comienza a recorrer el camino de la opinión popular, y la más fácil de todas es recoger las firmas... El presidente Correa no es ningún ingenuo en política… cuidado acaba siendo la consulta de él y no la consulta de los que quieren consultar... Hay que tener clara la estrategia y las tácticas, sino uno puede ir por lana y salir trasquilado”.
 
Monge añade: “Pensamos que esa idea era algo que tenía que ir más allá de CREO e involucrar a varios sectores de la sociedad civil”. Ahí nació el colectivo Compromiso Ecuador. Las primeras caras mediáticas que aparecieron fueron César Montúfar de Concertación; Francisco Jiménez ex Ruptura; Fausto Cobo, exmilitar que en enero de 2000 participó en el derrocamiento de Jamil Mahuad; Betty Amores, ex Alianza PAÍS; César Carrión quien era director del Hospital de la Policía el 30 de septiembre de 2010; Juanita Vallejo, primera mujer gobernadora del Guayas en los años 80; entre otros.
 
“Ese 32 por ciento, un año y pico más tarde se convirtió en un 85 por ciento de la gente que pensó que este era un tema mayor. Y cuando llegamos a ese 85 por ciento, esa presión social en la cual Compromiso Ecuador puso su granito de arena, hizo que Correa, sabiendo lo que eso le podía generar, dijo meto la transitoria”, añade Monge. La transitoria alejó temporalmente el fantasma de la reelección presidencial inmediata.
 
Fichajes al por mayor 
 
En 2016 ya se empieza a pensar en las elecciones y los fichajes en ambos bandos de la derecha se vuelven cada vez más frecuentes. En la Unidad aparece Ramiro González y su sola presencia causa escozor. Es el líder más visible del partido AVANZA que nació siendo él director del IESS y por tanto muy cercano al gobierno. Fue también Ministro de Industrias y Productividad hasta abril de 2015. Todos reconocen que el aporte de AVANZA puede estar en la estructura nacional que formaron siguiendo la escuela de la Izquierda Democrática, partido del que González fue un alto dirigente. 
 
El líder de la Unidad, Jaime Nebot anuncia una y otra vez su intención de no ser candidato a la Presidencia de la República. Pero es evidente que un cambio de criterio de última hora estaba en los planes de los otros miembros de este colectivo. Y no solo de ellos. Por la oficina particular de Nebot, en el edificio Valra en Guayaquil, desfilaron políticos y políticas de todas las tendencias, incluidos al menos dos expresidentes de la República. Todos pidiéndole “que reflexione, que ésta era su hora”. Incluso en otra reunión en Quito, con varios actores políticos de ayer y hoy, se le insinuó que su binomio podría ser un quiteño, joven y exitoso dirigente deportivo.
 
 
Finalmente, el PSC optó por anunciar la precandidatura de la asambleísta Cynthia Viteri, quien ya llevó la bandera del partido en las elecciones de 2006, obteniendo el quinto lugar. Hasta el cierre de esta edición, ninguno de los otros miembros de la Unidad había nunciado a su precandidato. En el camino ficharon a César Montúfar, quien dejó Compromiso Ecuador y empezó a aparecer en actos públicos junto al alcalde Nebot. El líder socialcristiano fue el invitado principal a la convención de Concertación en Quito quien al intervenir en el acto empezó con una indirecta: “Aquí estamos los que sabemos que las candidaturas no son un fin, son un medio para que las ideas y los conceptos que hacen posible el rescate de la patria se hagan realidad…”. Luego Montúfar cerró el acto agradeciendo de manera especial “A ese referente mayor de la política ecuatoriana que es Jaime Nebot”. “Con Montúfar”, dice el asambleísta Henry Cucalón, “estamos trazando una hoja de ruta, que supera la parte electoral partidista legítima, de cuáles son los puntos mínimos que se necesitan trabajar para recuperar al país de la crisis”.
 
Quienes no estuvieron allí, son los integrantes de SUMA. Este movimiento ya casi es un fichaje de Compromiso Ecuador. La elección de un concejal de CREO como nuevo vicealcalde de Quito fue el síntoma visible de este cambio de andarivel del grupo político que dirige Mauricio Rodas. Ambas agrupaciones pelean también por conseguir adeptos en Pachakútik, el brazo político del movimiento indígena que aparece cada día más fraccionado. Luego de que ellos ya tuvieron unas primarias de la cual salió Lourdes Tibán como precandidata, varios de sus adherentes buscan también espacios en otras agrupaciones.
 
En la Unidad desde el principio apareció Marcelino Chumpi. Según él, acude a las reuniones “como prefecto de Morona Santiago” y, añade que, “desde el principio dije que la idea es dar ejemplo de romper paradigmas”. En la otra orilla, el prefecto de Zamora, Salvador Quishpe se reunió con Guillermo Lasso y recibió el rechazo de su movimiento Pachakútik. Para César Monge, CREO “está listo a dialogar con todos aquellos actores políticos que nos pidan o que estén interesados en dialogar sobre los temas de importancia nacional, esencialmente ahora en una crisis económica tremendamente dura”.
 
 
Anuncia que los hasta ahora más de un centenar de sectores y líderes políticos que han logrado formar, crecerán con nuevas figuras y que buscan que Compromiso Ecuador arme listas sólidas para asambleístas en cada una de las circunscripciones electorales del país. En resumen, los dos grupos en que está dividida la derecha tienen una característica clara. CREO con una candidatura definida desde el principio a la que se han ido sumando varios actores y la Unidad con un plazo hasta fin de septiembre para definir a él o a la abanderada, una estrategia de donde al final podría salir más de un candidato y desbaratar la Unidad.
 
Por el lado socialcristiano una alianza total con el movimiento Concertación es lo más probable. Una encuesta de Cedatos difundida por el programa Políticamente Correcto de Ecuavisa, revela que cinco de cada 10 ecuatorianos dicen no pertenecer a alguna tendencia política y que tres de cada 10 se ubican del centro a la derecha en el horizonte político. Del centro a la izquierda estarían solo dos de cada 10. Es decir que la derecha dividida corre el riesgo de perder ante una izquierda, también dividida, pero que cuenta con un gran actor –quizá herido– pero potente e ilimitado. 
 
Lo cierto es que ninguna candidatura será segura hasta el 18 de noviembre en que se cierren las inscripciones.