Entrevista a Guillermo Lasso: "el correísmo es una receta para el fracaso" | Vistazo

Entrevista a Guillermo Lasso: "el correísmo es una receta para el fracaso"

Patricia Estupiñán | @monestupinan Miércoles, 09 de Septiembre de 2020 - 15:15
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Dice que en Ecuador no deberíamos dormir tranquilos por la falta de empleo de cinco millones de personas. Guillermo Lasso aspira a generar un shock de inversión pública y privada en el primer semestre de gobierno. “El correísmo ofrece más del pasado y ese fracaso, además, ofrece corrupción en todos los niveles. Quieren volver para controlar al Estado y llenar sus propios bolsillos”.
 
Según la revista American Bankers: “Los banqueros siempre se quejan de los gobiernos”, pero casi ninguno tiene las agallas para dar el salto a la política y cuando lo hace, muy pocos logran vencer los prejuicios y ganan elecciones presidenciales. Uno de ellos es Emanuel Macronexbanquero de inversión del grupo Rothschild, actual presidente de Francia, y otro podría ser Guillermo Lasso Mendoza, expresidente ejecutivo de Banco Guayaquil, a quien muchísimos estrategas y políticos no le veían posibilidades hace 10 años, pero que hoy se ha convertido en la principal carta de la derecha liberal.
 
Lasso fue finalista en las elecciones de 2017 y ha construido una organización bien estructurada “con presencia en 24 provincias, 221 cantones y en circunscripciones electorales en Europa y Estados Unidos”, y tiene un plan trabajado a través de la Fundación Ecuador Libre, con asesoría internacional, para un eventual gobierno. Todo lo cual resulta una rareza en la selva electoral del país, con un sinnúmero de binomios, unos desconocidos, otros improvisados y otros hasta con esqueletos judiciales. “Es un deber moral del Consejo Nacional Electoral limpiar esa papeleta. No es posible que esté llena de prontuariados”, dice al comenzar la entrevista. 
 
Es un hombre cortés, cuidadoso en el lenguaje y casi nunca pierde la compostura. Por ello cuando soltó un “qué chucha” desencadenó una tormenta en redes sociales. “Fue en el contexto de una reunión con líderes en Loja donde conversábamos sobre el futuro del Ecuador, hice conocer a los asistentes sobre una propaganda electoral de un precandidato. Pienso que nadie debería fomentar el quemeimportismo cuando se trata de algo tan importante como el voto, porque no se puede jugar con el futuro de los ecuatorianos”, explica.
 
Ha dado la vuelta al Ecuador en 12 ocasiones, esto le permitió conocer la realidad del país. Tiene elaborado un tercer programa de gobierno, basado en su conocimiento de esa realidad y de lo que quiere la gente que ha escuchado. Y a estas fortalezas une una tercera: va en estas elecciones sin alianzas, pues en sus listas solo hay miembros de su partido. “No hay alianzas de las cuales me pueda arrepentir como ocurrió en 2017, gente que no merecía estar en ellas. Las personas de CREO son las que necesito para provocar un cambio que convierta al Ecuador en un país democrático y próspero, donde impere la ley y el orden, donde exista una economía abierta al mundo que genere una inversión local e internacional para crear empleo”.
 
Al retirarse los candidatos que le podían restar votos en la tendencia como Jaime Nebot, Otto Sonnenholzner y Álvaro Noboa, según el columnista José Hernández se alinearon los astros a favor de Lasso. Él responde: “Los astros se alinean cuando hay algo serio con lo cual uno puede alinearse”. Al cierre de nuestra edición concretó una alianza con el partido Social Cristiano. “Hubo humo blanco, iremos juntos con listas de cada partido”, explica. Compartiendo principios básicos comunes, aspira a que ocurra un cambio que convierta al "Ecuador en un país democrático y próspero, donde impere la ley y el orden, donde exista una economía abierta al mundo, que genere una inversión local e internacional para crear empleo”. Piensa que estará en segunda vuelta compitiendo con el candidato del correísmo o de Pachakutik. Pero todavía “tenemos que trabajar mucho. No soy de aquellos que se duermen en los laureles. Lo he demostrado durante 50 años. Trabajaremos palmo a palmo, día a día, en todo el país, durante la campaña”.
 
Tampoco descuidará el control electoral como ocurrió en la elección en 2017. “Competía con el candidato Estado y cinco miembros del Consejo Nacional Electoral controlados por ese candidato. He dado la vuelta esa página. Siempre vivo pensando en el futuro y no en el pasado. Hoy por lo menos hay dos representantes legítimos de los ciudadanos en ese consejo: Luis Verdesoto y Enrique Pita. Por sus principios y capacidad, a pesar de que son minoría, pienso que evitarán cualquier maniobra. Igualmente, hemos armado una plataforma con 80 mil ecuatorianos, dos por cada recinto para auditar el proceso y tendremos un sistema automático de control”.
 
El uniforme tradicional de los banqueros –traje azul marino, camisa blanca, corbata– lo combina con ropa informal. Hay un cambio en la manera de comunicarse: no está en guardia y aun en las preguntas difíciles responde con tranquilidad. “No soy un cruzado, ni tampoco un intolerante. Esas son fake news. No puedo erigirme como autoridad o como persona en rector de la moral”. Narra que se ha reunido con activistas de grupos GLBTI, como Pamela Troya, y habla que en su extensa familia, que llega a más de 140 personas y donde él es el hijo número 11, hay miembros de las nuevas generaciones que tienen otra opción sexual y “creo que en algún caso soy el familiar más cercano”. Solo hay una línea roja que no cruzará: el aborto. “Creo en la vida desde la concepción hasta la muerte”.
 
Tampoco recurre al lenguaje tecnocrático en los temas económicos. Prefiere utilizar comparaciones muy simples. “La economía es como un avión que necesita de dos motores para volar alto. El motor privado y el motor público. El motor de la economía pública está dañado. Tiene un saldo diario pequeñito en su caja de unos 50 a 100 millones, pero obligaciones por pagar de más de 2.000 millones. Estaba en crisis antes del COVID-19, la pandemia le agravó más. Tiene una deuda de 70 por ciento del PIB y el país decrecerá en 11 por ciento,
la mayor caída en su historia. La economía privada tiene problemas en diversa escala, las grandes empresas han podido sobrellevar la crisis, las medianas y pequeñas están con problemas, pero las microempresas y las muy pequeñas han perdido su capital”.
 
 
Para recuperar el motor de la economía estatal propone “crear riqueza, hay oportunidades en tres áreas: petróleo, hidroeléctricas y minería. Duplicaremos la producción de petróleo del país cambiando los contratos de servicios donde gana la empresa privada y pierde el Estado por contratos de participación; concesionaremos las tres refinerías que pierden mil millones de dólares al año, no producen combustibles de calidad y son fuentes de corrupción”. No ve que esto sea imposible en un mercado mundial donde esa industria está en crisis. “Hay interés en Ecuador, pero en un Ecuador serio, que respete contratos y establezca acuerdos bilaterales de inversión”.
 
En minería anuncia que habrá nuevos contratos con “empresas que convivan en armonía con el medio ambiente. Hay tecnología para eso, y en cuanto a las hidroeléctricas que producen 8.000 megavatios, pero el país consume 4.000, pienso en que los vehículos no usen combustibles fósiles sino electricidad, esto abre espacio para inversiones privadas como electrolineras”.
 
Para el motor de la economía privada apunta como prioridad el sector agropecuario y ganadero. “Con un banco de Fomento bien administrado y con créditos de organismos multilaterales, se prestará a 30 años y a uno por ciento. Eso significa un subsidio anual de unos 10 millones, pero en el mundo se subsidia a la agricultura y eso es nada comparado con lo que se han robado en salud”.
 
Recurre a otra metáfora para explicar la protección a los sectores más vulnerables. “La protección debe ser como son las redes en el circo para los acróbatas. Les recogen en caso de una caída, pero inmediatamente ellos se vuelven a levantar. Los subsidios no pueden ser permanentes, sino temporales. El problema es que, quien pierde un empleo, no lo vuelve a conseguir”.
 
La falta de empleo es, para Lasso, la mayor herida social. “Hay ocho millones de personas en capacidad de trabajar y solo 2,7 millones tienen empleo formal. De esos cinco millones la mayoría son jóvenes. Eso no nos puede dejar dormir, porque estamos construyendo una sociedad con personas de descarte”. Esa es una apreciación del papa Francisco para los inmigrantes. “Si él conociera la realidad del país en detalle, como la conocemos nosotros, se escandalizaría. No voy a descansar una sola noche hasta encontrar una solución para los jóvenes que quieren estudiar y quieren un empleo. Tenemos que provocar en los primeros seis meses de gobierno un shock de inversión pública y privada para crear empleo”. De ser elegido, se ratifica en la promesa de su campaña pasada: crear un millón de empleos. “La mejor política social es la generación de empleo”.
 
Tiene otras propuestas, con metas concretas. En salud pública cree que 4.700 millones anuales, entre lo que gastan el ministerio de Salud y el IESS, es muchísimo dinero, suficiente para brindar salud gratuita y de calidad. En educación asegura que sentará a los maestros, los padres de familia y el Estado para realizar una profunda reforma, que mejore la educación y que también dará libertad a las universidades para generar sus programas educativos. No tiene lista una propuesta sobre el IESS, porque aspira convocar a un gran debate para hacerlo.
 
Sí está seguro que no dará tregua a la corrupción: "porque no me debo a este gobierno ni al anterior ni al mío". Promete una comisión anticorrupción internacional, con el apoyo de la ONU, no solo para poner en la cárcel a los corruptos, sino para recuperar el dinero robado. “El correísmo ofrece más del pasado y ese pasado a más de fracaso incluye corrupción a todo nivel. Quieren volver al poder para controlar al Estado y la sociedad, para llenar sus propios bolsillos”.
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