¿Podemos no estar obligados a votar en 2021? | Vistazo

¿Podemos no estar obligados a votar en 2021?

Lunes, 31 de Agosto de 2020 - 16:29
Facebook
Twitter
Email

Por: Víctor Cabezas

El voto obligatorio es un gran tema de discusión a nivel mundial. Como se trata de un derecho, muchos académicos y especialistas sostienen que no debería ser obligatorio, pues nadie puede obligarnos a ejercer un derecho sino que ese ejercicio debe venir de la libertad y determinación de cada persona. Otros, en cambio, sostienen que la obligatoriedad del voto es conveniente porque evita que se mercantilicen los procesos electorales y que los partidos políticos incentiven indebidamente a los ciudadanos para que acudan a las urnas y voten.

En Ecuador, el artículo 62 de la Constitución establece que el voto es obligatorio para las personas entre 18 y 65 años de edad. Para quienes están entre los 16 y 18 años y para los adultos mayores, el voto es facultativo, así también para los ecuatorianos residentes en el exterior.

Definitivamente el proceso electoral que se aproxima implicará un riesgo para la sanidad nacional, dado que los ecuatorianos y ecuatorianas deberemos concurrir a votar en espacios que normalmente han estado cerrados, aglomerados de personas y con contacto permanente de objetos que pasan “de mano en mano”. Esto ha generado una alerta en las autoridades y recientemente, la Ministra de Gobierno María Paula Romo sostuvo que se estudia la posibilidad de flexibilizar el deber de votar.

Ahora, ¿cómo se podría armonizar la obligatoriedad del voto según la Constitución y, a la vez, la flexibilidad de la que habla la Ministra? Desde luego, esto será muy complejo y no estará exento de críticas de lado y lado.

Para una tendencia, cualquier acto que retire o disminuya el carácter obligatorio del voto es un atentado contra la Constitución y, por lo mismo, es inviable. Para otros, en cambio, la Carta Magna establece una obligación, pero no una sanción y eso sí puede flexibilizarse. Expliquémonos, que haya un deber de votar, no significa que necesariamente el derecho deba imponer una sanción por no hacerlo. Por ejemplo, la Constitución dice que el trabajo es un deber, pero no establece sanciones por no trabajar. Lo mismo podría ocurrir con el deber de votar, sigue siendo un deber, una obligación cívica, pero el Estado podría, de un lado, flexibilizar las sanciones para quien no vota y tomar otras medidas como, por ejemplo, eliminar el requisito de la papeleta de votación para los trámites en entidades públicas. En cualquier caso, no basta con la decisión del presidente Lenin Moreno, pues de ser posible un proceso de flexibilización, se requerirá el trabajo del poder electoral, el poder legislativo y el ejecutivo.