Paúl, Javier y Efraín…, por la unidad | Vistazo

Paúl, Javier y Efraín…, por la unidad

Viernes, 20 de Abril de 2018 - 13:17
Facebook
Twitter
Email
Para el periodismo, este será un luto largo y doloroso. No bastaron los 18 días de angustia, esperando que el poder nos diera noticias buenas de Paúl Rivas, Javier Ortega y Efraín Segarra. Pero ese poder se perdió en la indolencia y en la excusa de los-altos-intereses-nacionales para terminar acorralado en una rueda de prensa, sin saber cómo explicar lo que se intuía varias horas atrás. Los criminales les arrancaron la vida y convirtieron al Ecuador en un país más lúgubre.
 
Ahora empieza un nuevo calvario. Esperar por los cuerpos de nuestros periodistas, para que sus familias y amigos los puedan llorar y cubrir de flores la más oscura de las infamias.
 
Quienes trabajamos junto a Paúl, Efraín y Javier podemos recordar sus talentos e inspiraciones. Y así condenar mil veces a ese grupo de narco delincuentes que destrozó los sueños de seres íntegros y preparados, que se guiaban por el lenguaje de la libertad.
 
En estos días de tristeza y rabia acumuladas, cabe pensar cómo debiéramos rendirles tributo; cómo escarbar dentro de esta masacre y buscar algo más que no sea indignación.
 
Los colegas, muchos de ellos aún muy jóvenes en el oficio, nos dieron una muestra de resistencia, fuerza y unidad. Y en cada grito de ira y desconsuelo, exigiendo el regreso con vida de sus compañeros de trabajo, se escondía el compromiso por buscar la verdad.
 
Ojalá ese intento, que necesariamente se convertirá en la tercera etapa de este duelo, el poder no nos sorprenda con versiones parciales y excusas inaceptables.
 
Para honrar el sacrificio de los tres periodistas asesinados en cautiverio, y de los cuatro militares caídos por una explosión, hay que exigir al Gobierno cambios absolutos, no solo de ministros sino de prioridades y conceptos.
 
Hasta hace pocas semanas, el país se ilusionaba con un remozamiento institucional que por la presión ciudadana se haría realidad. Desentrañar la corrupción y buscar nuevas maneras de impulsar la economía eran la ruta hacia un proyecto positivo. Pero ahora hay que pensar en el terror como la gran amenaza y el país, lastimosamente, no está listo para plantarle cara.
 
Descuido, superficialidad, desinterés... De cualquier forma, la agenda fronteriza se postergó como todo lo que no resulta cercano para las grandes metrópolis. Y ahora que el miedo nos acecha, no sabemos por dónde empezar.
 
El presidente Moreno tendrá que definir esa política pública. Y para ello necesita de un gobierno que se desprenda de las anclas ideológicas que destruyeron la unidad nacional, convirtiendo en enemigo al que pensaba diferente. Durante sus años, el correísmo declaró la guerra a dirigentes sociales, partidos políticos, sindicatos, militares, periodistas... El país no tiene alianzas internas para enfrentar al verdadero invasor.
 
Y en su deseo por controlar la frontera, la proporción de sus acuerdos con Colombia quizás no esté bien demarcada, al punto de correr el riesgo de no exigir lo que debemos y dar más de lo que podemos. 
 
Paúl, Efraín y Javier murieron por buscar la verdad. Que la promesa por defender al Ecuador del narcoterrorismo, venga de un presidente sincero, comprometido porque una tragedia como esta no se repita. Esa será la mejor forma de honrarles, queridos compañeros.