Ximena Ponce: “Ahora ya no rige la ley de la selva” | Vistazo

Ximena Ponce: “Ahora ya no rige la ley de la selva”

María Belén Arroyo / [email protected] Domingo, 22 de Noviembre de 2015 - 10:24
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Ximena Ponce, vicepresidenta de la Comisión Legislativa de Educación, promovió una vigilancia al último proceso evaluatorio: más del 30 por ciento repitió la prueba.
 
La legisladora por Alianza PAIS explica los hallazgos en la veeduría a la última aplicación de las pruebas ENES. La asambleísta defiende las ventajas del sistema de distribución de cupos en las universidades públicas donde ella se formó en su momento: siguió una Ingeniería en la Politécnica Nacional.
 
La gratuidad de la educación universitaria movilizó a los estudiantes a fines de los 60. Este gobierno promueve un nuevo paradigma que habla de meritocracia. ¿Por qué investigó la Comisión Legislativa el efecto de las pruebas de ingreso?
Primero, me parece importante que la educación ya sea un tema de páginas centrales. Ya es materia de conversación permanente, y eso da cuenta de que el país mira lo esencial. Desde la Comisión propusimos, fue una iniciativa mía como vicepresidenta, una observación a la aplicación del examen y la evaluación. Fue una respuesta frente al hecho de que tanto se ha escuchado, inclusive en los diálogos, en la campaña electoral previa a 2013 también, sobre los efectos del sistema.
 
¿Cómo hicieron la observación?
Coordinamos con Senescyt, responsable del proceso de septiembre. Es un operativo casi tan complejo como un día de elecciones, más de 270 mil personas se presentaron a la evaluación y se movilizaron casi 18 mil funcionarios públicos, entre Policía, Ejército, Ministerio de Educación, personal de evaluación. Los militares durmieron en el recinto custodiando las cajas, luego las entregaban cumpliendo un protocolo de seguridad. Casi toda la Comisión trabajó, nos desplazamos a nueve provincias. Queríamos ver la aplicación en territorio, porque el diseño es impecable.
 

Su proyecto. Ximena Ponce promueve que todos los asambleístas deberían
vigilar en sus territorios la aplicación del sistema evaluatorio. Este año
se efectuó solamente en nueve provincias. Foto Asamblea Nacional
 
¿Qué hallaron?
Las pruebas son selladas, impresas por diario El Telégrafo, hay 20 tipos diferentes de exámenes, tal es así que en un aula de 25 prácticamente no se repiten. Pudimos romper mitos. Uno de ellos, que se copian los resultados entre los alumnos. Notamos que casi un 30 o 40 por ciento se evaluaban por segunda vez.
 
¿Por qué ocurre esto?
Varias causas. Una de ellas. Pasaron el primer examen y el puntaje les ubica en la segunda opción de carrera. Entonces insisten en ser evaluados por segunda vez, para pelear el cupo en su primera prioridad. Vimos que los mismos jóvenes seleccionan las preferencias, es imposible que un tercero les cambie. Lo que falta es información sobre becas territoriales, que cubre el Senescyt. Por esta falta, frente a cien cupos para Medicina en la Central hay dos mil postulantes.
 
Con el ENES se queda gente sin carrera, es una preocupación de la gente.
Veamos. El ENES lo que hace se distribuir los cupos existentes. Si la oferta educativa es de casi 100 mil cupos en las públicas, los distribuye según las notas más altas. No es una prueba obligatoria, la rinde quien quiere pelear por un cupo.
 
Antes de las pruebas, no había una sensación de frustración.
Antes no había un criterio discriminador, que son las notas. Cómo se entraba a la universidad antes, con la ley del más fuerte, el que tenía resistencia para hacer la fila, el que tenía palancas o se compraba el cupo. Ya no rige la ley de la selva.
 
El sistema sigue siendo excluyente, entra quien tiene posibilidad de costear el curso de preparación.
Hay gente que se deja convencer por los cursos. Ese es un tema que se debe normar y clarificar. Lo que hay ahora es 140 mil matriculados más que en 2006 y hablamos de democratización del acceso porque uno de cada tres aspirantes son de los quintiles más pobres y 52 por ciento de universitarios son la primera generación que llega a este nivel de estudios.
 
Hay quienes dicen que el sistema de selección los ubica en carreras universitarias fuera de su provincia.
En algunas familias los padres quisieran imponer una carrera a los hijos, ellos se inscriben en una distinta y esto queda registrado en el sistema. Resulta que luego los padres creen que el sistema los envía a otro lado y la realidad es que no hay diálogo. El ENES transparenta la oferta. 
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