¿Sirve un vicepresidente? | Vistazo

¿Sirve un vicepresidente?

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¿Sirve un vicepresidente?

Cecilio Moreno / [email protected] Jueves, 13 de Diciembre de 2018 - 11:34
Otto Sonnenholzner se ha convertido en el 50 vicepresidente del Ecuador. En el país, no siempre ha existido la figura del segundo mandatario, pero en el 40 por ciento de las veces, un vice se convirtió en presi. ¿Cuándo volverá a suceder? 
 
En España, Italia, Bolivia y Honduras, entre otros países, los 19 de marzo son días festivos porque se celebra el día del Padre o día de San José. En el Ecuador, a partir de 2019 habrá doble fiesta en Carondelet. Por coincidencia, las dos más altas autoridades del país celebrarán su cumpleaños el mismo día. Mientras el presidente Lenín Moreno cumplirá 66 años, el flamante vicepresidente apagará 30 velas menos. 
 
Cada 19 de marzo, la historia nacional recuerda también el nacimiento del cinco veces presidente José María Velasco Ibarra
 
Según el horóscopo chino, los nacidos el 19 de marzo están al final del mes de la Liebre, mientras en el mundo occidental se sitúan al inicio de Piscis. Los astrólogos dicen que “los nacidos en este día, aparentan ser pocos realistas y a menudo a estar en un mundo hecho de fantasía. Pero éste es un grande error. Estas personas pueden reaccionar, actuar, ser número uno en su sector profesional. Son muy útiles cuando se trata de hacer trabajos que requieren al mismo tiempo imaginación, creatividad y concreción”.
 
72 años sin vice
A lo largo de la historia, en 188 años de vida republicana, más de la tercera parte del tiempo hemos sobrevivido sin la figura del vicepresidente de la República. 
 
La época más larga, fue a inicios del siglo 20. Durante 41 años el cargo estuvo abolido de las constituciones vigentes en esos tiempos. En ese lapso 16 veces hizo falta un vicepresidente. En reemplazo, ocho veces asumieron la primera magistratura los presidentes de turno del Senado, cuatro ocasiones fueron ministros de Gobierno los que se encargaron del poder. En el intermedio no faltaron dos juntas de gobierno y hasta un pentavirato militar. Los analistas creen que precisamente la falta de la figura del vicepresidente alentó a otros sectores políticos a promover la caída de esos gobiernos.
 
Los múltiples gobiernos militares que ha tenido el país también alejaron la figura del segundo mandatario. Los dos últimos castrenses al mando lo hicieron entre 1972 y 1979. 
 
Pero en democracia tampoco han sido estables los vicepresidentes. Los dos períodos democráticos más recientes lo demuestran. El uno empezó con Galo Plaza en 1948 y duró a hasta 1963. El otro desde Jaime Roldós en 1979 hasta nuestros días. Para empezar, a Plaza se le murió de un infarto su vicepresidente Manuel Sotomayor y Luna a los 14 meses de gobierno. Roldós fue víctima de un accidente aéreo antes de la mitad de su período que reinauguraba la democracia. 
 
En la primera etapa se sucedieron cinco vicepresidentes, siendo el último Carlos Julio Arosemena Monroy, quien luego de haber sido destituido y encarcelado por su compañero de fórmula, fue liberado y llevado de la cárcel a Carondelet tras una revuelta popular. El entonces presidente defenestrado fue Velasco Ibarra (cuarto velasquismo).
 
A propósito, Arosemena Monroy ha sido el único presidente, hijo de presidente. Su padre, Arosemena Tola, también llegó a Carondelet como vicepresidente en 1947 aunque estuvo apenas un día, convirtiéndose en el más fugaz en ese cargo. Al día siguiente renunció el presidente Mariano Suárez, quien a su vez había sucedido a Velasco Ibarra (segundo velasquismo).
 
En la segunda etapa democrática, la actual, la rotación ha sido más intensa como veremos más adelante.
 
¿Qué hacen los vices?
En la práctica la tarea fundamental ha sido sustituir al Presidente. Veinte de los 50 vicepresidentes que ha tenido la República han debido hacerlo por diversas circunstancias. Aunque la mayoría han sido depuestos, tres presidentes han muerto durante el ejercicio del poder, dos de ellos – Gabriel García Moreno y Jaime Roldós- fueron reemplazados por sus vicepresidentes. En cambio cuando falleció Emilio Estrada Carmona, en 1911, la figura del vice había sido abolida. Entonces, la sucesión le correspondió al presidente del Senado.
 
En tiempos modernos, el segundo mandatario fue inicialmente encargado de la planificación del país. Para ello se creó el Consejo Nacional de Planificación. El primero al mando de ese organismo fue Oswaldo Hurtado hasta que debió asumir la Presidencia. El nuevo vicepresidente fue León Roldós, hermano del presidente fallecido en un accidente aéreo.
 
En el siguiente gobierno, el vicepresidente Blasco Peñaherrera estuvo a un paso de asumir el mando cuando el presidente Febres Cordero fue secuestrado en una base militar imposibilitado durante 10 horas de ejercer el mando. Solo su prudencia lo detuvo a pesar de los múltiples pedidos que recibió. 
 
El siguiente, Luis Parodi, fue muy poco mediático. Quien le siguió fue su antítesis. Alberto Dahik, vicepresidente de Sixto Durán-Ballén, recibió el encargo de dirigir el equipo económico del gobierno. El siempre recuerda que en su período le toco financiar hasta la Guerra del Cenepa. Luego del alto al fuego, le sobrevino una guerra política, comandada por el expresidente Febres-Cordero, que lo obligó a dar un paso atrás. Un juicio armado en su contra duró 20 años hasta que regresó de su exilio y quedó libre de culpa.
 
La siguiente vicepresidenta electa fue Rosalía Arteaga, la primera mujer en el cargo. Seis meses después el presidente Bucaram fue depuesto pero ella fue impedida de asumir definitivamente el mando del país. Como premio consuelo lució la banda presidencial durante un largo feriado. Tras de esto, se nombró un presidente constitucional interino aunque esa figura no aparecía en la constitución. Rosalía regresó a la vicepresidencia por 13 meses más hasta que renunció para participar sin éxito en una carrera presidencial.
 
El antepenúltimo vicepresidente fue Jorge Glas. Tras 1.688 días en el cargo en dos gobiernos, fue encarcelado y ha sido sentenciado a seis años de prisión tras el escándalo de Odebrecht. En su reemplazo una segunda mujer llegó al puesto. María Alejandra Vicuña quien debió renunciar luego de hacerse públicas denuncias sobre diezmos que habría recibido de sus asesores cuando, durante el régimen de Rafael Correa, era legisladora gobiernista.
 
Contando con Rosalía Arteaga, podemos afirmar que cuatro de los últimos cinco vicepresidentes elegidos popularmente han llegado a la presidencia de la República. Tres tras sendos derrocamientos y uno por votación popular. Vale destacar también que en los 35 años de vida que tiene Otto Sonnenlhozner, hemos tenido siete vicepresidentes designados, al igual que él, por la Legislatura, aunque hasta ahora ninguno de ellos ha ocupado el sillón presidencial. 
 
 
Costra, Sierra y Oriente
Más de la tercera parte de los 50 vicepresidentes, exactamente 18 de ellos, han nacido en Guayaquil. 15 han sido quiteños. 7 llegaron desde el Austro (Cañar, Azuay y Loja). Diez de las 24 provincias pueden reivindicar el hecho de que alguno de sus hijos ha sido vicepresidente de la República. Uno solo provino de la amazonia, el actual primer mandatario Lenin Moreno.
 
Moreno tiene también el record de permanencia en el cargo de vicepresidente. Lo ejerció durante seis años y cuatro meses bajo un solo mandatario, Rafael Correa. Le sigue con cinco años y medio en el puesto, Francisco Javier León y Chiriboga. Él fue vicepresidente en la última administración de Gabriel García Moreno pero, tras el asesinato del mandatario, la ley no lo facultó para la  sucesión automática. Entonces, ejerció dos meses como encargado del poder hasta que el legislativo le entregó oficialmente la banda presidencial. Era 1875.
 
El vicepresidente que llegó al cargo a mayor edad fue Alejandro Serrano Aguilar en 2005, en el gobierno de Alfredo Palacio. Lo hizo a los 72 años y tres meses. Antes había sido alcalde de Cuenca. El más joven fue Modesto Larrea y Carrión, quien a los 32 años de edad se convirtió en vicepresidente de Juan José Flores en 1831. A él le sigue Sonnenholzner con 35 años.
 
El origen de Otto
En el Ecuador, de 17 millones de ecuatorianos, el nombre de Otto lo tienen solo 1.846 compatriotas. El año en que más padres decidieron ponerle ese nombre a sus hijos fue en 1967. Durante ese año, el guayaquileño Otto Arosemena Gómez fue el presidente de la República. Eso influyó para que 113 niños hayan sido inscritos con ese nombre en esos doce meses. La tercera parte de todos los Otto pertenecen a la provincia del Guayas.
 
El portal significadodenombres.wiki nos recuerda que “Otto es un nombre de origen alemán muy conocido y usado, aunque no en Alemania, como era de esperar, sino en los países de habla inglesa. El significado de Otto es el de riqueza o propiedad”. Añade que en el Trabajo, “Fijarán su destino en la educación. Será un gran profesor e investigador. Eso sí, no es el único trabajo para el que está hecho Otto. También podremos verlo cómodo siendo un profesional del marketing digital”.
 
Menos común en el país es el apellido Sonnenholzner. Hay solo 35 y por tanto es una sola familia que se originó a principios del siglo XX. En esos años, en que Europa estaba en guerra, el alemán Georg Sonnenholzner arribó a Guayaquil y contrajo matrimonio con Eva Villegas. De esta unión nace en 1932 el abuelo del actual vicepresidente de la República. El 91 por ciento de los descendientes de esta familia han sido inscritos en la provincia del Guayas.