Refinería del Pacífico: el elefante blanco que heredó Lenín | Vistazo

Refinería del Pacífico: el elefante blanco que heredó Lenín

Cecilio Moreno / [email protected] Jueves, 17 de Enero de 2019 - 12:10
Facebook
Twitter
Email
Monumentales sí, pero mal hechos, medio inútiles y muy caros. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) fue clave para la evaluación internacional a cinco proyectos hidrocarburíferos del anterior Gobierno.
 
Ninguno pasó el examen. La remendada –léase repotenciada– refinería estatal de Esmeraldas, el largamente esperado terminal marítimo de Monteverde, la casi desconocida planta delicuefacción de gas natural de Bajo Alto, la inexistente Refinería del Pacífico y el ineficiente poliducto Pascuales-Cuenca fueron evaluados y desnudados gracias a un acuerdo de cooperación técnica entre el PNUD y el Gobierno Nacional.
 
*REPORTAJE PUBLICADO EN LA EDICIÓN IMPRESA, EL 18 DE MAYO DE 2017
 
Refinería del Pacífico: 'La madre de todos los elefantes'
 
El área total es de 10 kilómetros cuadrados. La planicie sobre la que se asentará el complejo petroquímico tiene 700 hectáreas, tan grande como casi seis parques Samanes de Guayaquil o 10 parques La Carolina de Quito. 
 
Debió operar en 2003 según pronóstico original o 2016 según un ajuste posterior. Hasta ahora se han invertido 1.500 millones de dólares, ¿qué falta? Pues financiar 13 mil millones de dólares más. 
 
“Con las nuevas reservas encontradas y certificadas en el ITT –750 millones de barriles, 80 por ciento más de lo que creíamos que había– se vuelve aún mucho más urgente la Refinería del Pacífico, la inversión más grande de la historia del país que, además, tendrá complejo petroquímico”, dijo el presidente Rafael Correa en agosto pasado mientras entregaba en concesión el Puerto Bolívar a una empresa turca. 
 
La década perdida
La historia de la Refinería del Pacífico “Eloy Alfaro” o, simplemente Refinería de El Aromo, cumplió ya diez años. Todo empezó en Caracas, el 28 de abril de 2007. Entonces los presidentes Rafael Correa de Ecuador y Hugo Chávez de Venezuela firmaron lo que denominaron, “Acuerdo básico de cooperación técnica”. En él se comprometieron a “promover, de conformidad con sus respectivas legislaciones internas, la cooperación horizontal en las áreas de interés común”.
 
Dos meses después, el directorio de Petroecuador aprobó la ejecución del proyecto de construcción de una nueva refinería y obras complementarias en la provincia de Manabí, en una alianza estratégica con la estatal venezolana PDVSA “y de ser conveniente con otras empresas petroleras”.
 
La idea de hacer una nueva refinería no era nueva. La más grande, la de Esmeraldas es ya cuarentona y la que le sigue en tamaño, la de La Libertad, está bordeando la tercera edad. Una tercera, más nueva, está en Shushufindi pero con una producción marginal.
 
Durante el gobierno de Lucio Gutiérrez se empezó a hablar de Manabí como anfitrión de la nueva megaobra. Entonces se pensó dedicar parte de los terrenos que la Armada posee en Jaramijó. Ese régimen terminó abruptamente y todo quedó en planes. Fiel a su filosofía de refundar todo, la Revolución Ciudadana empezó de cero. 
 
Al principio todo avanzaba aparentemente sobre ruedas. En enero de 2008 ya estuvo listo el memorándum de entendimiento entre las petroleras bajo la figura de “alianza estratégica”. Equipos binacionales empezaron a redactar el Plan de negocios y los procedimientos para la constitución de la empresa de economía mixta. Se evaluaron tres alternativas, todas al sur de la ciudad de Manta en los alrededores del poblado llamado El Aromo, un área ecológicamente sensible que avivó las primeras críticas de ecologistas. Es la Reserva ecológica Pacoche. En esta etapa que se denominó “estudios de línea base ambiental” participaron la surcoreana SK E&C como consultora y el INOCAR como fiscalizador. Costo aproximado, nueve millones.
 
El 15 de julio de 2008 se puso la primera piedra. El extinto mandatario venezolano fue el invitado de honor. Allí se dijo que se refinarían 300 mil barriles diarios y que Venezuela nos enviaría unos 50 mil barriles diarios. Ecuador pondría 244 mil barriles diarios. Para ello hay dos opciones: o transportarlos por un ramal del oleoducto que partiría desde Quinindé, que recorrería 220 kilómetros y que costaría unos 600 millones de dólares; o, llevarlos en barco desde Balao en Esmeraldas, hasta Barbasquillo, al sur de Manta y de allí por tubería a la refinería. A Barbasquillo también podría llegar el crudo venezolano.
 
Consultorías e inversiones
Hasta marzo de 2017 se han gastado 1.527 millones de dólares. Los mayores contratos fueron con la brasileña Odebrecht. Por la preparación y mantenimiento del sitio donde se levantaría la refinería, es decir por la gran planicie se pagó 303 millones de dólares y una cifra similar por la construcción de un acueducto que va desde la presa La Esperanza hasta El Aromo. 
 
La tubería no es exclusiva para dotar de agua a la refinería, también fue diseñada para suministrar el líquido vital a tres cantones manabitas por donde atraviesa. El agua es cruda y debería ser potabilizada antes de ser usada para consumo humano. Junto a estas dos obras se construyó una vía de acceso y un campamento. La vía tiene casi ocho kilómetros y junto a una vía operacional se invirtieron unos 60 millones adicionales.
 
La administración del proyecto ha devengado hasta marzo último casi 50 millones de dólares. Según el portal de la refinería, en abril hubo 174 empleados cuyo costo anual es de aproximadamente 3,6 millones de dólares. La rendición de cuentas 2015 reveló que la mano de obra que ha generado estas primeras etapas del proyecto son 1.358 personas. En ellos se incluyen 442 trabajadores en otras provincias fuera de Manabí y hasta 38 en el extranjero. 
 
Lo que más difícil ha resultado para el gobierno es la búsqueda de financiamiento. Para empezar el socio PDVSA no ha aportado con el 49 por ciento que se comprometió y solo ha manifestado su predisposición de permitir el ingreso de un nuevo inversionista con capital fresco.
 
En una presentación hecha por el Ministerio de Sectores Estratégicos a inversionistas internacionales se mencionó que la inversión total de la Fase Uno del proyecto sería de 12.560 millones de dólares. Esta primera fase sería de solo 200 mil barriles diarios, es decir dos tercios de lo originalmente proyectado. A medida que pasan los años, sube el precio y bajan los barriles refinados. Y cada cierto tiempo, diversos voceros dan a entender que el financiamiento está cerca.