Refinería de Esmeraldas 'en rojo' | Vistazo

Refinería de Esmeraldas 'en rojo'

Cecilio Moreno | [email protected] Viernes, 18 de Enero de 2019 - 13:19
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Monumentales sí, pero mal hechos, medio inútiles y muy caros. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) fue clave para la evaluación internacional a cinco proyectos hidrocarburíferos del anterior Gobierno.
 
Ninguno pasó el examen. La remendada –léase repotenciada– refinería estatal de Esmeraldas, el largamente esperado terminal marítimo de Monteverde, la casi desconocida planta delicuefacción de gas natural de Bajo Alto, la inexistente Refinería del Pacífico y el ineficiente poliducto Pascuales-Cuenca fueron evaluados y desnudados gracias a un acuerdo de cooperación técnica entre el PNUD y el Gobierno Nacional.
 
*REPORTAJE PUBLICADO EN LA EDICIÓN IMPRESA, EL 18 DE AGOSTO DE 2017
 
“Esta refinería ya cambió… El día de hoy esta refinería se encuentra operando a 110 mil barriles por día”, dijo el entonces gerente de Petroecuador, Alex Bravo. Era el 17 de diciembre de 2015 cuando se inauguraba la repotenciación de la refinería estatal de Esmeraldas. 
 
Durante la misma ceremonia el ministro de Hidrocarburos Carlos Pareja Yannuzzelli afirmó: “No los vamos a defraudar jamás señor vicepresidente (Jorge Glas) ¡Jamás! Atrás quedaron las voces negativas y perversas que decían que la refinería no iba arrancar, que se había malgastado el dinero”.
 
El vicepresidente Glas, quien presidió ese acto, empezó su discurso reconociendo a los ejecutores de la obra: “Indudablemente este es un logro de tu esfuerzo querido Carlos (Pareja), la patria te lo reconoce. Y de Alex Bravo, nuestro nuevo gerente de Petroecuador, esmeraldeño de 34 años, joven de la generación del conocimiento…”. 
 
Dieciocho meses después, ambos están tras las rejas y con varios juicios sobre sus hombros, tras haberse descubierto irregularidades y haber sido acusados de enriquecimiento ilícito durante sus gestiones. Los trabajos pomposamente publicitados empiezan a mostrar fallas graves: “Nos preocupa que, en menos de dos años del proceso de repotenciación, actividades que fueron ejecutadas para prever problemas a fin de que la marcha de la Refinería sea operativamente buena, hemos tenido problemas con ciertas áreas”, dijo el nuevo ministro de hidrocarburos, Carlos Pérez García
 
El secretario de Estado reveló a diario El Telégrafo que: “La semana pasada se paró la refinería por varios días. Eso fue causado por el incendio del generador, provocando un sobrecalentamiento”. A eso se suman problemas con la unidad FCC, el corazón de la refinería. “Hay zonas o puntos rojos donde tenemos temperaturas por encima de los 400 grados (el doble de lo normal). Es peligroso porque puede causar un accidente serio”. 
 
Según el ministro, cada día de inactividad le cuesta al país 1,4 millones de dólares. Una reparación mayor, podría demandar varios meses. Mientras tanto habría que importar derivados
 
Contratos refinados
En el país existen tres refinerías de petróleo, siendo la de Esmeraldas la más grande. Esta soporta el 65 por ciento de la demanda interna de derivados. Las restantes son la de La Libertad, con más de seis décadas de operación y la de Shushufindi que ya tiene unos 30 años.
 
La refinería de Esmeraldas inició operaciones en 1977 con una capacidad de 55 mil barriles diarios. Fue construida por el consorcio japonés Sumitomo-Chiyoda. La primera ampliación se la hizo también con tecnología japonesa en 1987, elevando la capacidad de refinación a 90 mil barriles diarios. Una última ampliación a 110 mil barriles durante los años 90 terminó en fracaso debido a que entonces se prefirió a un consorcio español. Desde entonces las paralizaciones fueron frecuentes y el promedio de refinación era de 90 mil barriles diarios.
 
Esta fue una de las razones para que en 2008 se decidiera emprender una rehabilitación mayor que permita alcanzar por fin el techo de los 110 mil barriles.
 
Entonces los administradores de Petroecuador eran oficiales activos de la Fuerza Naval. Así, el 29 de diciembre de 2008 se declaró la emergencia “a fin de que se realicen las contrataciones necesarias para ejecutar el proyecto”. El mismo día, el antepenúltimo del año, se firmaba el primer contrato con la coreana SK Engineering & Construction, por 76 millones de dólares para “Rehabilitación, provisión, instalación y puesta en marcha de la primera etapa del proyecto de rehabilitación integral”.
 
Trece meses después se firmó la segunda fase por 124 millones de dólares y en marzo de 2011 un contrato complementario a la primera fase por 290 millones. Los tres juntos sumaban casi 500 millones de dólares. En total fueron 47 contratos por 2.100 millones, aunque la cifra publicada por el gobierno el día de la inauguración era de 1.200 millones.
 
“Mil doscientos destinaron a la repotenciación y 1.100 millones más al mantenimiento”, recordó el actual ministro. En principio se dijo que todo iba a estar listo en marzo de 2013.
 
La reparación demandaba programar algunas paralizaciones que durarían unos ocho meses, en varias etapas. Por ello, la contratista pidió prórroga de los plazos. La parte crítica era el reemplazo de la unidad FCC o unidad de fraccionamiento catalítico fluidizado, que es la responsable del rompimiento de las moléculas de petróleo para extraer gasolinas
 
Las prórrogas, según la contratista, le generaban pérdidas por 87 millones. Tras varias negociaciones se logró rebasar la compensación a 44 millones.
 
La Contraloría también detectó que las pólizas de responsabilidad civil “no fueron emitidas por el valor estipulado contractualmente”. Igualmente observó Contraloría que el contrato se adjudicó “sin verificar que la oferente haya presentado los documentos de respaldo.
 
Anteriormente se había justificado la contratación de la empresa de Corea del Sur debido a que la japonesa -constructora original de la refinería- habría informado que compromisos en otros países le impedían atender urgentemente al Ecuador.
 
La “emergencia” con que fue calificado el proyecto, duró ocho años y no todo se hizo. “Faltan tanques para crudo, combustible y derivados”, dice el ministro. 
 
Además de la unidad FCC también se cambió la unidad generadora de energía, la que se incendió El 29 de julio. Este componente, junto a las obras eléctricas adicionales, costó unos 190 millones de dólares. El generador permite continuar operando la planta cuando hay un corte de energía eléctrica. Sin ésta la refinería depende directamente del Sistema Nacional Interconectado y se vuelve más vulnerable. La alegría duró poco.