Corrupción pública: ¡Qué fácil es robarnos! | Vistazo

Corrupción pública: ¡Qué fácil es robarnos!

Cecilio Moreno Mendoza | cmoreno@vistazo.com Jueves, 28 de Mayo de 2020 - 17:01
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Su hijo adolescente estaba de intercambio en Londres. A su regreso en vuelo humanitario, se encontró con su madre en arresto domiciliario, envuelta en un escándalo nacional de corrupción. No lo podía creer. ¿Cómo una exreina de belleza, con dos títulos universitarios de tercer nivel, excandidata a la Asamblea, alta funcionaria del hospital más moderno de Guayaquil, orgullo hasta ahora para su familia, podía estar presa?

Resulta que en medio de la más grave crisis sanitaria que ha vivido el Puerto Principal, en el hospital Los Ceibos del IESS se necesitaron de urgencia fundas para cadáveres. Entonces se organizó la adquisición -en base a la Ley de Compras Públicas. Hubo cuatro ofertas. Los precios variaban entre 149 y 160 dólares. Se compraron 4.000. “La comisión analizó y recomendó la oferta más beneficiosa para el hospital”, dijo un comunicado. Ninguna de las empresas invitadas vende material médico. Otros hospitales han pagado hasta 10 veces menos por fundas similares. Solo allí habría un perjuicio cercano al medio millón de dólares.

Por ese caso hay cuatro personas procesadas. Pero el cáncer no está solo allí. La metástasis habría llegado también al hospital Teodoro Maldonado del IESS, al del Guasmo al sur de Guayaquil, al Eugenio Espejo en Quito, también a Portoviejo, Ambato, Milagro, Babahoyo, Quevedo…

En Manabí, mientras se debatían leyes para enfrentar la emergencia económica, la Fiscalía allanó domicilios en varios cantones. Se detuvo al asesor de un asambleísta y decomisaron maletas con dinero en efectivo, cheques y armas de fuego. El caso estaría vinculado a la construcción de un hospital en Pedernales.

En los primeros dos meses de emergencia, 550 entidades han hecho compras por 64 millones de dólares según el Servicio Nacional de Contratación Pública (SERCOP). La mitad corresponde al sector salud. El resto se reparte entre municipios, prefecturas y empresas públicas. El Ecuador es uno de los que más gasta en la región en compras públicas en relación con su Producto Interno Bruto. En 2014- 2015, el porcentaje bordeó los 14 puntos.

El germen del problema
Que haya corrupción no es novedad. Lo único que ha cambiado han sido las leyes que la regulan. Y al parecer, ninguna sirve. Desde la primera promulgada por Gabriel García Moreno en 1863, hasta la última inventada y corregida por la Revolución Ciudadana, las quejas sobre la corrupción e impunidad han ido en aumento.

La Ley vigente fue expedida por la Constituyente de Montecristi, en julio de 2008, con algunos ajustes a esta y a su reglamento en años posteriores. Un viejo adagio dice: Hecha la ley, hecha la trampa. “Acá perfeccionaron la trampa y luego perfeccionaron la ley, hay una correspondencia”, dice el historiador Germán Rodas, coordinador de la Comisión Nacional Anticorrupción, única organización cívica ciudadana contra esa pandemia paralela.

En 2014, el mismo SERCOP analizó cuatro mil procesos y descubrió “Cien prácticas ilegales y no ilegales, pero sí poco o nada éticas”. Entre las más comunes están plazos muy cortos para que un oferente serio prepare la propuesta. O, pocos días para que una vez que se firme el contrato, los equipos se instalen en los hospitales.

Solo los previamente coludidos podrán firmar los contratos. Ha habido ocasiones en que, faltando pocos días para el cierre de las ofertas, se cambia una o más condiciones. Otras veces se otorgan puntajes bajos a las ofertas económicas y altos, a características técnicas específicas. Entonces pierden quienes ofrecen los bienes más baratos.

Como uno de los espíritus de la ley es incentivar el componente nacional, hay propuestas que alegan alto agregado nacional, aunque no lo tengan. Al mismo tiempo las bases premian ese tipo de ofertas. La verificación nunca se hace.

En las subastas inversas, hay un tiempo para la subasta propiamente dicha. Los participantes deben pujar online hasta que el reloj se detenga. El sistema solo indica si una propuesta es o no la más barata. Si no lo es, debe bajarse de precio. Pero es curioso cómo en varios concursos el ganador solo se bajó un dólar. Y esto es recurrente en los hospitales. Lo detectamos en Guasmo y en Monte Sinaí, en Guayaquil.

El mismo SERCOP detectó también que luego de pactar coimas se entrega información privilegiada a un oferente. Durante el último año, la Comisión Nacional Anticorrupción observó que los postulantes son personas naturales que en ocasiones no tienen idea de que sus nombres están siendo usados. Ese habría sido el caso de una humilde habitante del barrio Comité del Pueblo, al norte de Quito. Karina Gabriela A., participó ticipó supuestamente en tres concursos en los que ofertó bienes cercanos a los dos millones de dólares.

Hospitales del país que estarían contagiados de corrupción:

Hospital General de Quevedo: La Fiscalía incautó computadores ante presuntas irregularidades en compras de insumos médicos. Igual suerte corrieron hospitales de Babahoyo, Ventanas y Quinsaloma.

Hospital Eugenio Espejo de Quito: Compra de equipos laparoscópicos por 3,2 millones de dólares a una empresa de publicidad.

Hospital General Guasmo Sur de Guayaquil: Pidieron 864 fundas para cadáveres a 145 dólares cada una. Los contratos que incluían otros materiales sumaron 1,2 millones de dólares.

Hospital Los Ceibos del IESS en Guayaquil: Compra de 4.000 fundas para cadáveres a 148 dólares cada una. Aproximadamente 600 mil dólares. En octubre de 2019, la Policía Judicial adquirió fundas a 12 dólares cada una.

Hospital Enrique Garcés del IESS en Quito: Se denuncian presuntas irregularidades en la compra de equipos laparoscópicos por 2,7 millones de dólares.

Hospital Teodoro Maldonado del IESS en Guayaquil: Guayaquil. Se intentó comprar 131 mil mascarillas N95 triplicando el precio de mercado. El contrato, con otros insumos médicos era de 10 millones.

¿Por qué es tan fácil robarnos?
El doctor Jorge Alvear, constitucionalista, columnista de diario El Universo, nos recuerda que una de las modalidades de contratación pública más susceptibles a las deshonestidades es la llamada subasta inversa. “Es un sistema informático que lo aplicaron en Chile y produjo el mismo tipo de corrupción que estamos viviendo acá. Ellos lo modificaron y frenaron los abusos. Pero los inventores de esta modalidad fueron los mexicanos”.

Alvear refiere también que como todo se maneja en línea, los seudo oferentes suben al sistema certificados de representación falsos que las comisiones técnicas no se molestan en confirmar. “El que revisa ya está palabreado y solo pone el visto bueno. Esto es un negocio manejado por mafias”, añade. “La clave en la contratación está en los directores de los hospitales desde que en 2011 se hizo la desconcentración del sistema de salud. El director llega con su equipo o le ponen al director financiero y al director de servicios que es el que sugiere lo que hay que comprar. Llegan a la subasta solo los participantes seleccionados. Una parte de la coima se distribuye en el hospital y otra parte va para el cacique, por lo general un político”.

“Son mafias muy grandes que tienen varias empresas que se presentan como competidoras y le hacen, como se dice en términos futbolísticos, la pared al que va a dar el golpe”. Otra modalidad es mezclar en el mismo pedido un equipo caro con suministros como mascarillas o mandiles. Un distribuidor serio puede acreditar la representación del equipo, pero no tiene la de los mandiles. El mafioso se inventa ambos certificados, participa y gana.

El Estado tiene a la Contraloría como juez de cuentas. En todas las legislaciones anteriores, desde 1927, la compra de bienes públicos debía tener informes previos de los organismos de control (Contraloría y Procuraduría). Eso fue eliminado en el gobierno de Rafael Correa y la Contraloría empezó a llegar tarde, cuando ya el robo se había perfeccionado y el o los ladrones borrado las huellas.

En el caso del hospital del IESS de Los Ceibos, la Fiscalía ha iniciado un juicio por presunto peculado en contra de cuatro funcionarios, incluida la directora del hospital y dos cercanas colaboradoras. Ellas en primera instancia recibieron prisión preventiva, pero luego se les dictó arresto domiciliario. Les tocará a fiscales y auditores demostrar por qué empresas sin antecedentes en suministros médicos pudieron vender fundas para cadáveres de fabricación artesanal y por qué se pagaron cifras astronómicas.

El hijo de una de ellas sufre al ver circular fotografías de su madre en redes sociales, incluyendo unas de cuando ella era candidata de Avanza y aparecía abrazada con el líder de ese partido, otro exfuncionario público, prófugo y con juicios pendientes.
 

ENTRELÍNEAS Germán Rodas, historiador y coordinador de la Comisión Nacional de Anticorrupción

Doctor Rodas, ¿Qué pasa con las compras públicas?
Existen varios factores que terminan entrelazados. Primero, los organismos de control no actúan de manera ágil. Segundo, hay un sistema colusorio entre determinados sectores de la administración pública y la delincuencia organizada. Y tercero, existe una falta de acción ciudadana permanente.

Pero allí están ustedes…
La Comisión Nacional Anticorrupción se constituyó en 2015. No ganamos sueldo ni nos paga nadie. Solo actuamos en función de nuestra propia conciencia.

Dicen que en el Ecuador, primero se hizo la trampa, luego la Ley…
De alguna manera es así. Todo este entramado de contratación pública termina siendo una trampa perfectamente organizada para simular que es un asunto de carácter legal.

¿Qué podemos hacer?
Es el momento para que las autoridades competentes actúen primero persiguiendo a los delincuentes y para que se produzcan cambios fundamentales a la ley. Pero ocurre que la Asamblea es parte colusoria de la trampa. Es un círculo sin salida.

¿Por qué la Asamblea Nacional es parte colusoria?
Porque muchos sectores políticos de la Asamblea Nacional han encontrado el mecanismo del cuoteo para actuar de una u otra manera en las votaciones legislativas. Es tener espacios de poder en la contratación pública y ahora específicamente en la salud pública.

¿Es la nueva troncha?
La troncha antes era entregar un ministerio o una embajada. Era gravísimo. Pero ahora se juega con la salud del pueblo.

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