¿Cómo llegaron los Bucaram a involucrarse en contratos con el IESS? | Vistazo

¿Cómo llegaron los Bucaram a involucrarse en contratos con el IESS?

María Belén Arroyo | marroyo@uio.vistazo.com Lunes, 29 de Junio de 2020 - 15:17
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Vistazo revela cómo empezó el acuerdo político con el bucaramismo. Eduardo Mangas confiesa quién le presionaba en el entorno presidencial. Santiago Cuesta admite que asambleístas de todos los colores pedían cargos y favores. Se abrió la caja de Pandora...

Hacían gala de su fe. Ése fue el nombre de la organización política inscrita a inicios de septiembre de 2015 ante el Consejo Nacional Electoral y que reemplazó al histórico partido Roldosista, borrado del mapa un año antes. Las plegarias sirven poco, a medida que se revela la trama de contratos en la salud pública, de la que pudo haberse beneficiado la familia Bucaram, cuya cabeza fue presidente de la República, entre 1996 y 1997. Al cierre de esta edición hay órdenes de captura contra dos de sus hijos.

La casa de Abdalá Bucaram en Guayaquil fue allanada la madrugada del 3 de junio. No fue una pistola de adorno la que llamó la atención, sino el hallazgo de cajas con cinco mil mascarillas y dos mil pruebas rápidas para la detección del coronavirus. “No solo es por el arma de fuego, sino por los insumos que coinciden con los que fueron encontrados en el hospital Teodoro Maldonado Carbo”, según la fiscal general Diana Salazar, quien investiga un presunto peculado.

Ese hospital, administrado por el IESS, fue la pista hacia los nexos de la familia, a través de dos figuras claves. Gustavo Llerena Candela fue cuñado de Jacobo Bucaram Pulley, hijo del exmandatario. Obtuvo contratos con sobreprecio, según un informe que a mediados de 2019 la Comisión Nacional Anticorrupción entregó a la administración del IESS de ese entonces. Jorge Rodríguez estaba al frente de la Comisión y fue el primero en detectar las irregularidades.

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Daniel Salcedo Bonilla, en cambio, mantuvo una relación societaria con Michel Bucaram Pulley, para la constitución de un restaurant en Guayaquil. Salcedo creó diez empresas. Entre 2012 y 2019 habría recibido 46 contratos por 7,7 millones con el IESS. En uno de sus bienes, en Florida, estuvo el excandidato presidencial Dalo Bucaram Pulley, a la sazón, delfín político de Abdalá y hermano de Jacobo y Michel. La justicia iba tras los pasos de Salcedo, quien cayó del cielo en un accidente de avioneta. La aeronave pertenecía a Alfredo Adum, del círculo cercano a Bucaram. Adum aduce que le robaron la nave.

Millenials, menores de 40 años. Estos proveedores del Estado ecuatoriano tienen algo más en común: proclamaban ser hombres de fe, al igual que los descendientes del patriarca.

En septiembre de 2015, la organización política fue reconocida por el Consejo Nacional Electoral. Antes, el PRE había sido borrado del registro electoral, por no cumplir el número mínimo de votantes. En la foto, Dalo Bucaram con su binomio Ramiro Aguilar.

El pacto
La génesis del acuerdo político con el bucaramismo se encuentra en febrero de 2017, tras la primera vuelta electoral. Eduardo Mangas, desde Nueva York, reconoció a Vistazo que la familia de Abdalá buscó al binomio Moreno-Glas, para entablar un diálogo: el líder en el exilio podría volver tras la prescripción de la causa penal (se cumplirían 20 años en pocos meses). En cambio, cesarían los ataques y hostilidades. Días antes de la primera vuelta, en un restaurante de Guayaquil, Jacobo Bucaram tuvo un roce verbal y agredió al tío de Glas, Ricardo Rivera, quien cumple una pena por el caso Odebrecht.

El asambleísta José Serrano confirmó a Vistazo que fueron contados diálogos. Luego de la primera vuelta presidencial el primero. El segundo fue el viaje a Panamá el 5 de mayo de 2017, semanas después del triunfo en segunda vuelta. “Todo esto en medio de un entorno de violencia verbal, eran ataques a mansalva, insultos contra el binomio y contra mí; se trataba de difamaciones. La idea era lograr una tregua, que pararan las injurias. El viaje a Panamá fue en mayo, no conozco los detalles logísticos de ese vuelo. Luego, como presidente de la Asamblea me reuní quizá una vez más con el excandidato presidencial Dalo Bucaram, su organización política logró un curul en el Legislativo. No puedo hablar de un acuerdo del Gobierno con FE; y si ocurrió en lo posterior, no tengo responsabilidad”, explica Serrano.

Tanto Mangas como Serrano coinciden en que, en su momento, no hubo entregas, repartos ni contratos como parte de ese diálogo. El binomio Dalo Bucaram – Ramiro Aguilar obtuvo el cinco por ciento en la votación de las presidenciales de febrero de 2017.

Para ese fin de año, apoyó la tesis de la consulta popular promovida por el gobierno de Moreno. A renglón seguido, un reconocido médico, cercano a la familia y a la vez emparentado con el exprefecto del Guayas (Jimmy Jairala), llegó a la gerencia del hospital Maldonado Carbo. Como jefe de la unidad de contratación del hospital, fue nombrado Jorge Henriques, promesa política en las filas bucaramistas.

“La mafia relacionada con las compras de salud permea los partidos, los candidatos y los gobiernos. Engulle a todos; financia campañas; se mueve en las sombras”, advierte un exfuncionario que quiso frenar la avidez de los contratos; a la postre dejó el cargo. “El Fondo de Salud del IESS tiene 107 unidades médicas. Solo los tres hospitales de Quito, Guayaquil y Cuenca mueven 600 millones anuales, hay argollas para contratos y para pagos”.

El asambleísta José Serrano confirma que él puede dar fe de contados diálogos con el bucaramismo: antes de segunda vuelta, el 5 de mayo en Panamá y una vez cuando presidía la Asamblea.

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El reparto
Voces en el Legislativo advierten que detrás del reparto está la figura de la Ministra de Gobierno. Roberto Gómez, exCreo, explica: “Pensar que la trama del reparto en los hospitales puede ser explicada sin María Paula Romo equivale a pensar que Odebrecht puede ser explicada sin Jorge Glas. Creer que la Ministra no tiene idea de quién repartió los hospitales es como creerle a Mera, cuando dice que no tenía idea de lo que pasaba en la Judicatura”.

La Ministra se defiende. Argumenta que si los repartos se hubieran efectuado, los resultados de la mayoría de juicios políticos no hubieran sido adversos a la posición del Ejecutivo. “No hemos construido una mayoría móvil, ni una aplanadora”.

Sin embargo, las acusaciones del reparto y troncha permean las filas legislativas, sin distinción de bandería política. El exconsejero presidencial, Santiago Cuesta, afirmó a Vistazo que recibió cientos de pedidos, de asambleístas. Niega haber cumplido uno solo de ellos.

El manabita Daniel Mendoza Arévalo no sería un caso aislado. Todo indica que manejaba contratos, como el del hospital de Pedernales, aún sin construir. Detenido su asesor, con dinero en efectivo, la investigación llegó hasta él, a quien contratistas llamaban “el jefe”, según los chats de la investigación fiscal.

Experto en programación neurolingüística y con el don de la palabra, Mendoza Arévalo al parecer es parte de un entramado que involucra contratación pública en medio de la emergencia sanitaria. ¿Cómo logró tanto poder? Fuentes consultadas afirman que fue el costo de dejar de apoyar al correísmo y pasarse a la orilla morenista. Mendoza llegó a tener 12 cuotas políticas en la función Ejecutiva. Entre ellas estaría el gobernador en su provincia.

“Un gobierno débil, con mayoría móvil, enfrenta una situación compleja. Sus aliados en Manabí lograron poder. Antes se repartían las aduanas, ahora lo estratégico es la salud y los hospitales”, advierte Julio Villacreses, de la Comisión Nacional Anticorrupción de Manabí.

En medio de la pandemia, las compras de insumos médicos se multiplicaron y creció la avidez por los contratos. Por eso inició el Apocalipsis.