Especial de Seguridad: El despertar del volcán | Vistazo

Especial de Seguridad: El despertar del volcán

Ana Angulo | aangulo@uio.vistazo.com Miércoles, 11 de Noviembre de 2015 - 11:48
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La caída de ceniza es la principal afectación durante un proceso eruptivo moderado. Un cambio de comportamiento provocaría el descenso de flujos piroclásticos y lahares que afectarían a las zonas bajas de las provincias del Cotopaxi, Pichincha y Napo.

Dos explosiones registradas en el volcán Cotopaxi la madrugada del pasado 14 de agosto y la caída de ceniza en las zonas aledañas dieron cuenta de la reactivación del proceso eruptivo del coloso, que había mantenido un letargo de 138 años.

De acuerdo al comportamiento histórico, el actual período de actividad del volcán podría caracterizarse por erupciones recurrentes de tamaños moderados a grandes. Así lo ha previsto el Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional.


Brigadas de voluntarios de la Cruz Roja levantan información en las
zonas rurales e instruyen a la población sobre cómo movilizarse por
rutas seguras para llegar a los puntos de encuentro. Foto: Cruz Roja

Durante las últimas semanas el Cotopaxi ha mantenido una actividad moderada, con generación de columnas de varios miles de metros, emisiones de ceniza, expulsión de gas... Este proceso configura el primero de cuatro probables tipos de erupción planteados por el Geofísico.

Aunque las autoridades lo catalogan de poco probable, un “evento grande” daría lugar a mayores emisiones de ceniza. También se produciría el descenso de flujos piroclásticos (mezcla de gases calientes, materiales sólidos incandescentes y aire que se mueve a nivel del suelo) por todos los flancos y los lahares (flujos de lodo y escombros) serían voluminosos.

Las provincias que se hallan más expuestas a los efectos del volcán son: Cotopaxi, Pichincha y Napo. En las zonas bajas habitan alrededor de 350 mil personas, según declaró en agosto la secretaria de Gestión de Riesgos, María del Pilar Cornejo.

La caída de ceniza es el principal fenómeno que, por estos días, afecta a zonas rurales, poblados y varias ciudades. No obstante, en caso de registrarse descenso de lahares, las zonas que tendrían mayor riesgo son: hasta el cinco por ciento de los valles de los Chillos y Tumbaco (aledaños a Quito), algunos sectores específicos de los cantones Rumiñahui y Mejía, así como zonas ya delimitadas en Latacunga, Salcedo y Pujilí. En la provincia del Napo, el descenso de lahares afectaría parcialmente a La Serena, Puerto Napo, Misahuallí y el Aguar.

En las últimas décadas se ha determinado que el hielo del Cotopaxi se ha reducido en 40 por ciento con relación a mediados del siglo XX. Un proceso de deshielo que se ha incrementado en los últimos tiempos y que es visible en las fotografías recientes del volcán. Esto reduce significativamente la amenaza de daños por flujo de lahares ante un evento importante.

MEDIDAS PREVENTIVAS

Según los pronósticos del Geofísico, si las quebradas o los ríos son profundos y los lahares tuvieran volúmenes pequeños, los flujos no llegarían a desbordarse y no causarían da ños significativos. En contraste, si los volúmenes fueran grandes, los flujos inundarían superficies importantes alrededor de los cauces de los ríos Pita, Santa Clara y San Pedro, que atraviesan el cantón Rumiñahui y bordean los valles de los Chillos y Tumbaco. A su vez, el río Cutuchi que rodea Latacunga.


Fuente: Cruz Roja

El alcalde de Quito, Mauricio Rodas, explica que el centro, norte y sur de la Capital solo se vería afectada por la caída de ceniza. Ante este fenómeno, las medidas de prevención básicas pasan por la importancia de usar mascarilla para proteger vías nasales y gafas para proteger la visión. Al momento se han repartido más de 250 mil mascarillas; la proyección es entregar un millón. El transporte, la dotación de agua potable, el funcionamiento del aeropuerto y de todos los servicios está garantizado, afirma.

En los Chillos y Tumbaco, las brigadas municipales han entregado más de 400 mil cartillas informativas, mascarillas, gafas y otros objetos. También se han instalado sistemas de alerta temprana con sirenas de emergencia y cámaras de video. En todo esto, el Municipio capitalino ha invertido 12 millones de dólares.

El Municipio de Rumiñahui también cumple la tarea. Vistazo constató que la señalización de rutas seguras, albergues y refugios se observa en todo el cantón. El alcalde, Héctor Jácome, dice que unas 4.300 viviendas se hallan en zona de riesgo; igual situación afrontan ocho mil niños de escuelas ubicadas en la zona baja de la ciudad. Las autoridades de Rumiñahui, Latacunga y los otros lugares de Cotopaxi que pudieran resultar afectados, también trabajan contrarreloj en las medidas de prevención e información.


Plano de la ciudad de Quito con la identificación de las zonas seguras,
en caso de producirse erupciones de volcanes, incendios o terremotos.

¿Cómo actuar en caso de producirse el evento grande? “La única y primaria medida consiste en tomar las mochilas de emergencia y evacuar hacia el punto de encuentro”, dice Henry Ochoa, coordinador de los equipos nacionales de Intervención y Atención Prehospitalaria de la Cruz Roja. Pero antes la población debe estar informada. Con ese propósito, brigadas conformadas por centenas de voluntarios han levantado información en las zonas rurales e instruido a la población, puerta a puerta, cómo movilizarse por rutas seguras, así como la ubicación de los refugios temporales y los albergues. En caso de ser necesario, la Cruz Roja movilizará 5.000 voluntarios a escala nacional.

El Ministerio Coordinador de Seguridad conjuntamente con la Secretaría de Gestión de Riesgos, los Comités de Operaciones Especiales (COE) provinciales y cantonales, realiza campañas de prevención, información y simulacros de evacuación.

Mientras se mantenga el ciclo eruptivo en las provincias más expuestas a los efectos del coloso, todos tratan de adecuarse a la “nueva normalidad”. Nadie puede predecir si el evento concluirá pronto o durará dos décadas, como el último proceso eruptivo a mediados del siglo XIX.

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