“Vamos a estar 30 años en el proyecto Mirador y el beneficio es para todos” | Vistazo

“Vamos a estar 30 años en el proyecto Mirador y el beneficio es para todos”

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“Vamos a estar 30 años en el proyecto Mirador y el beneficio es para todos”

Alejandro Pérez / [email protected] Jueves, 20 de Junio de 2019 - 10:50
Ecuacorriente no niega que los impactos ocasionados por el proyecto Mirador son significativos, pero asegura que el trabajo está regulado por las leyes ecuatorianas y bajo estrictos criterios ambientales y de responsabilidad social. Su gerente Seguridad y Ambiente, Augusto Flores, da detalles de la primera mina a cielo abierto en Zamora Chinchipe.
 
A finales de este año empezará la explotación de la minería a gran escala en el sur de la Amazonía ecuatoriana. Se trata del proyecto Mirador, el más grande de los denominados “estratégicos”. Aunque la mayoría de la infraestructura para la operación ya está construida, en poco se empezará a edificar una relavera (piscina de desechos minerales) de más de 200 metros de altura y más de siete kilómetros cuadrados de superficie, un área comparable a dos veces el área del Central Park de New York.
 
En uno de los exclusivos edificios de oficinas del centro norte de Quito, un equipo de la gerencia de la empresa china Ecuacorriente, a cargo del proyecto minero Mirador, recibe a Vistazo. Augusto Flores, gerente de Seguridad, Salud y Ambiente de la empresa, es quien responde a las preguntas. Comenta que llegó a este cargo hace cuatro meses y que antes se desempeñaba en el sector petrolero.
 
Ahora comanda la gestión ambiental, luego de que el Ministerio de Ambiente (MAE) suspendió el proyecto en 2018, por ciertos problemas que fueron subsanados con la corrección de los planes de manejo e impacto ambiental. Las operaciones se reactivaron a inicios de este año, y se prepara para la explotación de cobre, oro y plata, que iniciará en diciembre y durará al menos 30 años.
 
Ecuacorriente dice que si se bloquea a las grandes empresas en esta actividad, la minería ilegal seguirá extrayendo los minerales de manera irresponsable, con daños para el ambiente y perjuicios para el Estado.
 
Esta entrevista se publica en el marco de una serie de reportajes de Vistazo sobre el auge minero en Ecuador. En una primera entrega, presentamos un panorama de la encrucijada minera con los cinco proyectos estratégicos y sus virtudes y problemas. Luego analizamos la “Paradoja de la Riqueza del Cóndor”, zona de gran riqueza biológica en sus bosques e ingentes recursos minerales en el subsuelo. Justamente allí se asienta el Mirador.  
 
Augusto Flores, gerente de Seguridad Salud y Ambiente de Ecuacorriente.
 
- Si los diseños y planes de manejo e impacto ambiental fueron aprobados con anterioridad por las autoridades estatales, ¿por qué el MAE pidió correcciones?
Primero, debo decir que las leyes ecuatorianas son extremadamente rígidas en el tema minería. La licencia ambiental sigue vigente, pero fuimos requeridos para introducir correcciones que precautelen las condiciones ambientales en el entorno. Esto pasa en cualquier tipo de proyecto de desarrollo, surgen problemas que se deben remediar, como cuando se construye una carretera, por ejemplo, y se encuentra un tipo de material que geológicamente no es adecuado y se debe cambiar el diseño de la vía.
 
- ¿Son problemas en la cuenca del río Tundayme, sobre la cual se construirá una relavera para los desechos de la producción minera? Es preocupante porque se habla de una reducción del caudal del río de 14 por ciento, si se lo desvía a través de un túnel.
Ha sido necesario que revisemos los diseños para garantizar que las condiciones del río Tundayme no se vieran afectadas si hubiéramos construido el proyecto en las condiciones en las que fue diseñado originalmente. Lo que hemos logrado a través de estos nuevos estudios es asegurar que el caudal no se reduzca en los términos que estaba previsto  y que, adicionalmente la calidad del agua se preserve. Sacamos el río de la relavera, para que no se vea contaminado por los relaves, y lo llevamos (a través de un túnel) para su posterior descarga en el río Quimi, donde desemboca actualmente.
 
Cuenca del río Tundayme donde se construirá la relavera.
 
- De todos modos, cualquier desvío que se haga al cauce de un río tiene impactos sobre el ecosistema y las especies de la zona, según lo alertan los biólogos consultados por Vistazo, en un reportaje publicado anteriormente.
Técnicamente, y se los define en el estudio de impacto ambiental: los impactos son significativos. Esa es la realidad, nadie la oculta. Ecuacorriente ha sido transparente en eso. No podemos decir, de ninguna manera, que los impactos sean amistosos o sean mínimos. Todo lo contrario, son impactos significativos, fruto de la naturaleza de la explotación minera. Lo importante es establecer y quedar claros que, de acuerdo al plan de manejo ambiental, se implementa medidas de control y mitigación que hoy mismo se los puede ver. El proyecto implica un programa de cierre y abandono. Se establecen ahí las medidas para entregar las áreas intervenidas en las mejores condiciones posibles. A pesar de que aún no empezamos la fase de explotación, hay áreas que estamos abandonado, es decir, que ya no se tocarán y ya están remediadas. Por ejemplo, son más de 170 hectáreas que se han revegetado.
 
- Otro punto crítico de la relavera Tundayme es que se construirá sobre las laderas de las montañas. Según estudios, esto podría ser peligroso debido a la alta erosión de la tierra, lo que podría ocasionar deslaves, que harían que se desborden o filtren los relaves. ¿Se podría construir toda la relavera de hormigón para estar más seguros de que no ocurrirá ningún desastre?
Podríamos, pero es un absurdo. (Según los estudios, esta relavera tendría una superficie de más de siete kilómetros cuadrados, comparable a dos veces el área del Central Park de New York, y 260 metros de alto). Habría que hacer minería no metálica para sacar todos esos millones de metros cúbicos de material para el hormigón. Alrededor del mundo la relaveras se construyen de esta manera, sobre el suelo. Las empresas chinas hicieron un modelaje del diseño hidráulico de la relavera y los túneles, de modo que se puede garantizar que va a funcionar de manera adecuada.
 
- La explotación iniciará a fines de este año y se extenderá por treinta años, según el contrato. Sin embargo, la ley dice que se puede renovar la concesión por 20 o 30 años más. Además Ecuacorriente tiene otros dos proyectos de minería a gran escala muy cerca de Mirador. ¿Estarán más de 50 años explotando los minerales de la Amazonía Sur?
Primero, hay que recalcar que es evidente que Ecuador está empeñado en sacar adelante la industria minera. El Presidente y demás autoridades lo han dicho y eso nos da seguridad. Segundo, si la legislación ecuatoriana es tan exigente como para haber suspendido nuestro proyecto por algunos meses, es evidente que de aquí a uno, cinco años, si hacemos algo mal, nos va a parar. Y, si después de 30 años, el desempeño de Ecuacorriente ha sido lo suficientemente bueno podría renovar la concesión. Ahora, el proyecto Mirador Norte, que es otro muy diferente, no cuenta todavía con los estudios, pero se prevé empezar a producir (explotar) en 2026. Y el proyecto San Carlos-Panantza (que está en la provincia de Morona Santiago) iniciará mucho más tarde porque todavía está en fase de exploración.
 
- Estos tres proyectos se asientan sobre la Cordillera del Cóndor y a sectores ambientalistas les preocupa que la actividad minera ponga en riesgo la riqueza biológica de la zona. Mirador, por ejemplo, está muy cerca de la Reserva del Quimi.
Esa es una de las cosas que nos ha preocupado del reportaje de Vistazo: se habla de la riqueza biológica de la Cordillera del Cóndor a nivel general y se hace pensar que todo el ecosistema está en peligro. La ley impide hacer minería en áreas protegidas.
 
- Pero en el reportaje queda claro que los proyectos están fueran de las áreas protegidas. 
Lo que pasa es que esa información manejada con un poco de suspicacia, se trastorna, porque nuestros proyectos no están en áreas protegidas. Y penosamente eso se tergiversa por otras personas que se oponen a la minería.
 
- No podemos controlar a las personas que tergiversan el reportaje. De todos modos, ¿la minería podría generar afectaciones a la Reserva El Quimi y al ecosistema en general?
La Reserva El Quimi está fuera del área de influencia directa del proyecto Mirador. El tema que más preocupa es el agua, pero la reserva está aguas arriba. Así que de ningún modo habrá afectación. Además, Ecuacorriente no puede, por conciencia y norma legal entrar a causar impactos en una área de protección.
 
- Pero los biólogos dicen que las especies de animales no conocen de límites o reservas. Por ejemplo, en El Quimi se descubrió una especie de rana el año pasado, que solo habita en la Cordillera de El Cóndor y podría estar en peligro si sale de la reserva.
Como en el reportaje se dice: esa especie fue encontrada a ocho kilómetros fuera del proyecto. Entonces, nosotros no la hemos tocado. Y, a través, de estudios que son fiscalizados y verificados por el MAE, no hemos encontrado la presencia de esa rana en el proyecto. Tenemos que decir que hay varios tipos de animales que sí son afectados por la ejecución del proyecto; es la naturaleza de la actividad minera. Pero tenemos programas para rescatar a las especies propias de la zona. Para hacer desbroces de bosques, hacemos primero estudios para determinar la presencia de ciertos animales. Si los encontramos, los llevamos a un centro de adaptación, donde contamos con veterinarios, y solo después de una evaluación que demuestre que el animal está en perfectas condiciones, lo reinsertamos un área que no esté afectada por el proyecto. La empresa invierte mucho dinero en eso.
 
Trabajos de revegetación e hidrosiembra en Proyecto Mirador.
- Deben ser muchos animales porque se habla de más de 1 400 hectáreas de bosques desbrozados.
Hay algo que no se analiza y es la construcción de túneles que estamos haciendo para transportar los materiales a las relaveras. Nosotros podríamos abrir trochas y caminos, desbrozando más áreas y afectando a los animales. Pero estamos haciendo túneles que no afectan a las especies. Además, el desbroce que hacemos es de manera manual, con el objetivo de minimizar los impactos. Eso nos permite tener tiempo para rescatar la flora y la fauna, incluso para ahuyentar a las especies o que tengan tiempo de salir. Por tema de costos, bien podríamos hacer el desbroce con máquinas y eso sí mataría a los animales. Esto ha permitido que la intervención sea más amigable.
 
- Hay personas que han denunciado contaminación de los ríos, dicen que las aguas eran cristalinas. Desde fuera del proyecto se pueden ver unas piscinas con aguas marrones que luego van a parar al río.
Se quiere hacer creer que los sedimentos en los ríos son por la actividad minera, cuando hay una sustancia que se llaman taninos y que dan el color a los ríos. Por eso es que gran parte de los ríos de la Amazonía son de color café, que es su color natural. Otros si son cristalinos. Nosotros no afectamos los ríos, tenemos puntos de muestreo para evaluar la calidad del agua. Ahora, esas piscinas a las que se refiere son de tratamiento, de todas las aguas que estamos generando. Ahí hacemos un tratamiento, fundamentalmente físico y en pequeña parte químico, para conjuntar los sedimentos y retirarlos. Esos sedimentos los ubicamos en escombreras y el agua tratada,  una vez que hemos hecho análisis y lo hemos reportado al MAE sin ninguna novedad, la descargamos al río. Si no tratáramos el agua, estaríamos cometiendo un delito ambiental. 
  
- En la zona de influencia de Mirador hay gente que está en contra y a favor. ¿Cómo tratan con los dos bandos?
Ecuacorriente busca siempre tener mayor participación de las comunidades. Vamos a estar ahí por 30 años y el beneficio es para todos. Había gente que se oponía y les preguntamos por qué. Nos decían que no tienen ningún benefició de la minería. Entonces alguien podía venderle pollos a la empresa. ¿Qué necesitaban? Una pequeña ayuda para inversión. Así nacieron proyectos. Hay quienes se dedican a criar tilapias y lo venden todo a la empresa. Solo en el 2018 la empresa invirtió 1,8 millones de dólares en programas sociales. Uno de los más importantes es el programa de becas, porque queremos que la gente de ahí se prepare y que la mano de obra calificada salga de ahí mismo. 
 
- Hay críticas de que el proyecto tiene demasiados empleados extranjeros, chinos y que no se usa la mano de obra local.
Somos 680 empleados directos en Ecuacorriente. El 82 por ciento es mano de obra ecuatoriana y solo el 18 por ciento son chinos. La ley dice 80 por ciento de ecuatorianos y eso lo estamos cumpliendo. Pero aún más, si sumamos a los proveedores, todos ecuatorianos, somos 2 200 empleados.
 
- Finalmente, ¿temen que las iniciativas de consulta popular, como en Quimsacocha, para detener los proyectos mineros puedan afectar a Mirador?
Le voy a contar algo: hace poco la Municipalidad de El Pangui nos pidió que apoyemos un estudio de calidad del agua, ya que había recelo de que el líquido de consumo esté llegando con cianuro o mercurio. Intervenimos en el tema, fuimos a las fuentes de agua y detectamos que hay minería ilegal que está contaminado el agua, lo cual es gravísimo. Y lo reportamos porque está dentro de nuestras concesiones. Es decir, si es que nosotros, empresas responsables, no hacemos minería, después van a verse los problemas con la minería ilegal, que esa es la que contamina, la que trae otras actividades ilícitas, la que no da seguridad a sus trabajadores. Nosotros garantizamos las mejores condiciones a nuestros trabajadores y al ambiente.