Sin trabajo ni comida y marginadas, las mujeres trans resisten los embates de la pandemia | Vistazo

Sin trabajo ni comida y marginadas, las mujeres trans resisten los embates de la pandemia

Víctor Hugo Carreño | [email protected] Lunes, 27 de Abril de 2020 - 21:53
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En un día regular, Viviana tiene que pagar la renta del dormitorio que ocupa en un hostal del centro de Guayaquil y comprar comida con el dinero que tenga en su cartera. Pero no son días regulares para las mujeres trans obligadas a caminar en la informalidad.
 
Viviana no tiene un contrato con una empresa, tampoco un sueldo cada quincena ni seguridad social. Por ello, no conoce el teletrabajo que las compañías han implementado para que sus colaboradores permanezcan en casa. Ella vive del día a día, en la calle.
 
No estudió secundaria porque su familia no quiso ayudarla (“no aceptaban tener una hija trans”) y a los 16 años abandonó su casa por el rechazo en su hogar.
 
Hoy, con 27 años, Viviana se dedica al trabajo sexual. No tuvo otra opción. Pero en medio de las restricciones de circulación y el toque de queda para evitar la propagación de la Covid19, no puede trabajar.
 
La emergencia sanitaria declarada en Ecuador por la enfermedad que ha paralizado al mundo ha provocado que las mujeres trans dedicadas a labores informales queden sin su ingreso diario y, en consecuencia, sin comida y con riesgo de quedarse sin techo.
 
 
“Por ser discriminadas, las personas trans, en la mayoría de casos, recurrimos al trabajo sexual o actividades como peluquería y cocina para subsistir. Por la emergencia sanitaria, estos trabajos no se pueden realizar y provoca que esta emergencia sea económica para la población trans”, explica Rashell Erazo, presidenta de Asociación Alfil, organización LGBTI que forma parte de la Red Latinoamericana y del Caribe de Personas Trans.
 
La Constitución contempla a la identidad de género como una categoría protegida contra la discriminación. Bajo esa categoría, las personas trans no pueden sufrir tratos discriminatorios y el Estado debe garantizarles protección e inclusión.
 
La identidad de género es la vivencia interna del género de cada persona, independientemente de su sexo biológico. Además de la Constitución de Ecuador, la identidad de género está protegida en la Convención Americana sobre Derechos Humanos.
 
Pese a existir garantías para sus derechos, mujeres como Viviana están desplazadas en la emergencia por la Covid19.
 
En los últimos días, ella y otras compañeras se han ayudado mutuamente con alimentos para almorzar o cenar juntas. La propietaria del hostal no ha exigido el pago diario del alquiler del dormitorio, que bordea los US$ 10, pero Viviana sabe que en algún momento tendrá que cancelar ese monto que día a día se acumula.
 
El Gobierno ofreció un bono para familias con ingresos menores a los $ 400 y kits de alimentación a personas pobres, pero Viviana no ha recibido ningún tipo de asistencia.
 
El Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) argumenta que los bonos y kits de alimentación que está entregando durante la emergencia sanitaria no están determinados “por condición de género, cultura o etnia”.
 
La secretaría de Estado explicó que para definir a las personas beneficiarias de los bonos y kits, se basa en los registros oficiales relacionados a mapas de pobreza y condiciones económicas.
 
Sin embargo, el pasado 10 de abril, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos recomendó a los Estados miembros, entre ellos Ecuador, garantizar la inclusión de las personas LGBTI, especialmente las personas trans en situación de pobreza, en la formulación de políticas de asistencia social durante la pandemia.
 
En busca de ayuda
Para atender a una población que hoy está indefensa, organizaciones LGBTI como Asociación Alfil, Diálogo Diverso, Vivir Libres y Casa de las Muñecas han entregado canastas de alimentos.
 
Asociación Alfil ha entregado en Quito 100 kits de alimentos. Rashell Erazo indica que ante la falta de una asistencia direccionada, la organización solicitó estos kits al MIES y llegaron dos semanas después de requerirlos.
 
También en Quito, Diálogo Diverso entregó 300 kits de alimentos a población LGBTI (en su mayoría personas trans) y 15 canastas a mujeres trans que se dedican al trabajo sexual. Mientras, en Guayaquil, entregó 55 kits de alimentos junto a la organización Vivir Libres. Danilo Manzano, director de Diálogo Diverso, comenta que están gestionando más kits de alimentos y han creado un crowdfunding internacional para conseguir más recursos.
 
Paralelamente, Vivir Libres ha entregado más de 400 kits de alimentos en Guayaquil, detalla Odalys Cayambe, representante de la organización, que también tiene una casa de acogida.
 
Cayambe comenta que solicitó kits de alimentos al MIES. La entidad entregó 25 para la casa de acogida. En esta casa, residen 22 mujeres trans que ejercen el trabajo sexual, migrantes y ex privadas de la libertad.
 
Para ampliar la ayuda, Cayambe comenta que de los 25 kits que les entregó el ministerio, la mitad de cada uno fue compartido con otras compañeras de otros sectores de la ciudad. Además, han recibido donaciones para la entrega de más alimentos.
 
Mientras, Casa de las Muñecas brinda alimentación diaria a 12 mujeres trans desde que inició la cuarentena. Mariasol Mite, directora de la organización, indica que se ha valido de recursos propios y donaciones, pero acepta que mientras se alargue la cuarentena llegará un momento en que se termine el dinero o la gente deje de ayudar.
 
El hambre preocupa más que la COVID
De todas esas canastas entregadas por organizaciones LGBTI, Viviana recibió una que incluía fideo, arroz, azúcar, aceite, atún, sardina, cocoa, café y otros productos. Es la única que ha recibido y la está usando poco a poco.
 
Tatiana también recibió una. Ella es venezolana y llegó a Ecuador dos semanas antes que inicien las restricciones de movilidad. Vive en una habitación en casa de una señora que, por el momento, le ha prestado el espacio.
 
Cuando Tatiana recibió la canasta, entregó arroz, fideo, aceite y atún a la dueña de casa para que le ayude con un plato de comida. Fue uno de los pocos días en la cuarentena que comió arroz; en los demás, Tatiana almuerza galletas y agua, y últimamente avena y leche, productos que vinieron en la canasta. No está desayunando.
 
En estos días que no puede trabajar, le ha tocado pedir dinero en la calle. “Si no tengo un dólar, no como”.
 
Amy Mendoza, presidenta y vocera de Organización Mujeres Trans Ecuador, indica que para ellas la principal preocupación es el hambre. “Debemos convivir con lo que está pasando o morir en cuatro paredes”.
 
Por ello, las mujeres trans dedicadas al trabajo sexual continúan saliendo a la calle con esperanza de ganar algo de dinero, pese las restricciones de movilidad. Como el toque de queda rige desde las 14:00 hasta las 05:00, salen en las mañanas.
 
Una de esas mañanas, Mendoza denuncia que ella y otras compañeras sufrieron agresiones verbales y físicas de policías en el centro de la ciudad. El Comité Permanente por la Defensa de Derechos Humanos (CDH) remitió una denuncia sobre los hechos a la Inspectoría General de Policía.
 
Según relata Mendoza, el 14 de abril, aproximadamente a las 10:00, ella acudió a las calles 6 de Marzo y Luque a dialogar con otras compañeras. “Yo tengo la costumbre de pasar y preguntar cómo están, si están trabajando, si necesitan ayuda, si tienen casa para buscar una... Se acerca un patrullero y nos empiezan a insultar”.
 
En la denuncia que presentó el CDH se detalla que los policías se dirigieron a Mendoza y sus compañeras con términos peyorativos relacionados a su identidad de género y, además, hubo agresiones físicas.
 
La denuncia tiene respaldo en videos; sin embargo, en estos no se muestran las agresiones. Mendoza asevera que fueron obligadas a borrarlos.
 
En los videos que constan como pruebas en la denuncia, se observa a Mendoza y sus compañeras mostrando huellas de golpes en sus cuerpos; también a ella caminando mientras dos policías la siguen junto a otro que está en una moto.
 
Abraham Aguirre, responsable del área legal del CDH, explica que en este caso hubo dos derechos constitucionales vulnerados: no discriminación e integridad personal.
 
Aguirre explica que el siguiente paso es que la Policía haga las investigaciones pertinentes. Según él, no puede tomar más de un mes.
 
El Tcnl. Angel Esquivel Moscoso, jefe del Departamento Nacional de Asuntos Internos de la Policía, informa que la institución ha conocido la denuncia y fue remitida a la Unidad  Zonal 8 de Asuntos Internos en Guayaquil.
 
Pero, acota, por el decreto de emergencia los actos administrativos están paralizados. “No quiere decir que con esto se va a caducar o prescribir (la denuncia), sino que una vez se termine la emergencia (sanitaria) al día siguiente inicia el trámite”, explica.
 
Esquivel indica que en caso de que la Policía encuentre una presunta responsabilidad administrativa de los uniformados, iniciará un sumario administrativo, que es el procedimiento para comprobar o descartar la denuncia.
 
El Código Orgánico de Entidades de Seguridad Ciudadana y Orden Público establece las sanciones de acuerdo a las faltas cometidas, que pueden ser desde una amonestación verbal hasta la destitución.
 
Sin seguro ni familia
Además del temor al hambre, la población trans también enfrenta la pandemia con un limitado acceso a la salud. Según el INEC, 58% de la población LGBTI no cuenta con afiliación a la seguridad social o a un seguro privado.
 
Rita Vera Morán murió a los 66 años en plena emergencia sanitaria y quien se encargó de los trámites para sepultarla fue su amiga Diana García. Su familia estuvo ausente.
 
Diana indica que Rita, quien era hipertensa, días antes de fallecer tuvo fiebre; tomó paracetamol y mejoró. “Pero nuevamente se puso mal y le faltaba la respiración. El viernes (10 de abril), en mi auto, la llevé al hospital y le pusieron oxígeno”.
 
La llevó al Hospital León Becerra, de Milagro. El domingo, cuenta, una médica le informó que Rita estaba contagiada de Covid19, pero no recibió el examen o un documento que lo constate.
 
Diana comunicó a la familia de su amiga que estaba internada e incluso necesitaba que un hermano o sobrino de ella firme unos documentos por pedido del hospital, pero ellos no fueron. Ella los firmó.
 
El lunes 13, Diana recibe la llamada del hospital en que le comunicaban el fallecimiento de Rita. La familia tampoco apareció. Al día, siguiente, ella se encargó de recibir el cuerpo y asumir los gastos de transportación y compra del ataúd.
 
Rita no tenía un lugar para ser sepultada. Diana cedió su nicho que había comprado años atrás en el cementerio de Milagro para que su amiga tenga una muerte digna.  En ese cementerio ahora está Rita, con una lápida sin inscripción ni foto.
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