¿Qué pasará con Telefónica-Movistar en Ecuador? | Vistazo

¿Qué pasará con Telefónica-Movistar en Ecuador?

Cecilio Moreno Lunes, 23 de Diciembre de 2019 - 13:57
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Telefónica ha acordado con Phoenix Tower International vender 2.029 torres de telecomunicaciones móviles en Ecuador y Colombia por cerca de 290 millones de euros (unos 322 millones de dólares), informó este lunes la compañía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el regulador bursátil español.
 
Esta operación, por la que traspasará a Phoenix Tower 1.408 torres de Telefónica Ecuador por 202 millones de euros y 621 de Telefónica Colombia por 87 millones, se enmarca en sus planes para acelerar la monetización de su cartera de torres.
 
Durante 2019, Telefónica ha vendido más de 6.000 emplazamientos, de ellos aproximadamente 3.000 a su filial de redes Telxius.
 
Tras estas operaciones, Telefónica es propietaria, directamente o a través de filiales, de unos 66.000 emplazamientos, de los que unos 20.000 son propiedad de Telxius y 46.000 de otras filiales del grupo.
 
Más del 60 % de estos emplazamientos están ubicados en los cuatro mercados clave donde opera la compañía: España, Brasil, Reino Unido, y Alemania.
 
Las movidas de Movistar
Telefónica de España anunció cambios en sus filiales en América, exceptuando Brasil. Alejarse de este mercado es una de las opciones que de darse podría afectar los planes de monetización de CNT y su consiguiente efecto sobre el presupuesto gubernamental.
 
“Tenemos reguladores que no entienden lo que está pasando y que no son capaces de adaptarse al entorno”, dijo en Madrid el presidente mundial de Telefónica, José María Álvarez-Pallete. Añadiendo que “en América Latina no estamos creciendo. La fórmula tradicional se ha agotado. Las operaciones se están debilitando porque no somos capaces de crecer por encima de la inflación”. 
 
En el Ecuador, en 2018, las ventas subieron en alrededor del seis por ciento pero “producto del pago de remisión tributaria y una glosa de Arcotel por concepto de redondeo”, el resultado contable arrojó pérdidas de 63 millones de dólares.
 
“Ante los malos resultados de los últimos años con crisis económicas en diversos países, junto con la inestabilidad monetaria y en muchas ocasiones política y social, se busca reducir al máximo la exposición a estos países, que incluyen México, Colombia, Ecuador, Venezuela, Perú, Argentina, Uruguay y Chile, cuyos riesgos e incertidumbre están penalizando la cotización desde hace años. Las intenciones desinversoras de la operadora quedaron claras en las palabras de Álvarez-Pallete”, afirmó el portal financiero especializado Expansión. 
 
“La operadora unificará todo su negocio hispanoamericano en una sola filial independiente con el fin de venderla, sacarla a Bolsa o dar entrada a nuevos socios”, interpretó diario El País de España. Las estrategias de la llamada “nueva Telefónica” se concentrará en los cuatro mercados en dónde las previsiones de crecimiento son mejores: España, Brasil, Alemania y Reino Unido.
 
De concretarse la expectativa mundial, estaría en camino un cuarto operador para Otecel, la razón social ecuatoriana de esta compañía celular que nació en 1995 y que tiene sangre española desde 2004.
 
¿Cómo afecta al Ecuador? 
En Quito, el presidente de Telefónica Ecuador, José Manuel Casas, al tiempo que anunció su regreso a España, intentó tranquilizar a sus 4,4 millones de clientes asegurando que la empresa continuará sus operaciones en el Ecuador. 
 
Expertos del sector como el exsuperintendente de Telecomunicaciones Juan Carlos Solines, creen que “el hecho de que Telefónica haga un anuncio de esa naturaleza va a mover el mercado” y recomienda “hacer consideraciones más profundas respecto al impacto que va a tener en la operación de la estatal ecuatoriana CNT”. Esto ante los anuncios del gobierno nacional de buscar recursos frescos, atrayendo un socio internacional para CNT.
 
A principios de año, la gerente general de la Corporación Nacional de Telecomunicaciones (CNT), Martha Moncayo, dijo, según un boletín de la empresa pública, que “la definición de un nuevo esquema de negocios y la selección de un operador privado que asuma la gestión temporal de los activos son acciones vitales para asegurar el futuro de la compañía”. Al tiempo insistió en que “El proceso no implica la venta o privatización”.
 
Sin embargo, para Solines, “no se tiene claridad todavía respecto a cuál es el modelo que tiene el gobierno. No se sabe si va a concesionar la administración o hasta qué punto va a desembarazarse de la compañía”. Hasta hora, diez bancos de inversión fueron invitados a presentar sus ofertas. 
 
Se espera que en este diciembre quede definido cuál de ellos será el que trabajará en dos etapas. En primera instancia se valorará la empresa y se recomendará un modelo de negocio “para garantizar su sostenibilidad y crecimiento”. Pero este paso durará seis meses. En la segunda etapa, el mismo banco de inversión asesorará a CNT en la determinación del operador que asumirá temporalmente el control de la telefónica cuya situación financiera actual no es clara.
 
“Debido a la ley de la oferta y la demanda, si hay otro actor del mercado, en este caso Movistar, vendiendo o saliendo, quien quiera ingresar al Ecuador tendrá a partir de ahora dos opciones en carpeta. Esto va a incidir en el precio de ambas. Desde el punto de vista económico, va a ser interesante ver qué pasa”, reflexiona Miguel Moreno, analista de mercados, con experiencia en la región.
 
José María Álvarez, presidente mundial de Telefónica: "Nuestras operaciones en Hispanoamérica eran hasta hace unos años el motor de crecimiento de la compañía".
 
Movistar versus CNT
En noviembre de 2010, la torta de la telefonía celular ecuatoriana ya se dividía en tres porciones. Para entonces Claro, filial de la mexicana América Movil, tenía el 69 por ciento del mercado. Eso significaba que quedaba un 29 por ciento para Movistar y apenas un dos por ciento para la nacional CNT. Actualmente la estatal ha crecido al 20 por ciento. ¿Cómo CNT subió tanto?
 
El punto de inflexión empezó en 2014 con la intervención directa del gobierno de entonces. En enero de ese año, la empresa estatal empezó a ofertar en exclusiva la tecnología 4G que permite velocidades de descarga diez veces superiores.
 
Debieron pasar 16 meses para que Movistar pueda competir de igual a igual en el mercado nacional. Y, pero aún, a la operadora dominante, Claro, le tomó 20 meses conseguir los permisos de frecuencias. Así y con precios más bajos, CNT fue subiendo paulatinamente. 
 
Hoy, CNT, reporta tres millones de clientes de telefonía móvil frente a los 4,4 millones de Movistar. Aunque oficialmente se reconoce que los balances no son confiables, en utilidades, la estatal ecuatoriana -que no paga Impuesto a la Renta- entregó al ministerio de Finanzas 165 millones de dólares en 2018.
 
El mercado moderno de las telecomunicaciones va más allá de la telefonía móvil. En años anteriores el mejor negocio era crecer en usuarios. Pero ya se llegó a los límites: en Ecuador hay 17 millones de habitantes y 15,7 millones de teléfonos celulares. “La fórmula tradicional se ha agotado”, reconoció el presidente mundial de Telefónica.
 
La carne son ahora los servicios paralelos ligados al internet. Claro y CNT añaden televisión satelital, telefonía e internet fijo e incluso servicios de almacenamiento en la nube. La implantación de redes de fibra óptica también los prepara para el siguiente paso: el 5G.  
 
En estos nuevos segmentos, Movistar Ecuador ha ido más lento. “Recordemos que cuando British Telecom sacó a la venta su operación móvil, fue el inicio de la debacle de Telefónica de España”, dice Juan Carlos Solines. Efectivamente, los análisis internacionales coinciden en que la española sobrepagó para ingresar al Reino Unido y que eso generó un pasivo difícil de cubrir. Entonces los balances de Telefónica empezaron a sufrir por el sobreendeudamiento y las nuevas e intensivas inversiones -básicas en el mundo de la tecnología- se frenaron en unos países más que en otros.
 
¿Quién vendría?
Si CNT finalmente sale al mercado con cualquiera de las alternativas, y a eso se suma Otecel, se abre la posibilidad de que pronto tengamos uno o quizá dos nuevos operadores celulares en el país.
 
Los dos actores internacionales actualmente presentes en el país se encuentran entre los doce mayores operadores celulares el mundo. Telefónica es la número cuatro y América Móvil la once. Por tanto la posibilidad de nuevos actores es muy amplia.
 
Pero si consideramos a quienes ya tienen inversiones en América Latina, el universo se reduce. Del top 10 de operadores mundiales solo la norteamericana AT&T tiene presencia en la región. Su operación en México es relativamente reciente y, sin embargo, ya hay rumores de una posible desinversión.
 
En el resto de los países, los terceros o cuartos operadores son compañías locales que se asocian con algún experto. Otra que ya está en la región es Virgin Mobile. Y aunque salió recientemente de Perú, el 25 de septiembre pasado se conoció que el presidente Lenin Moreno le había pedido que confirme su interés de venir al Ecuador. 
 
Las últimas convulsiones sociales y el futuro no muy claro de la Región, podrían dificultar la consecución de interesados, o impedir que las negociaciones satisfagan a sus actores. En ese marco, no se descarta que el o los nuevos operadores salgan de nuestro propio subcontinente. La primera opción la tendría Entel Chile que ya tiene experiencia en Perú. Actualmente Entel compite por igual con Telefónica en el mercado chileno, acumulando juntas el 60 por ciento de ese mercado. 
 
Lo cierto es que el próximo año será decisivo para el mercado celular ecuatoriano. De 2018 solo nos quedarán algunas llamadas perdidas.
 
“Para el Ecuador no supone ninguna sorpresa”
 
José Manuel Casas, Movistar Ecuador. 
 
Tras siete años en Ecuador, Juan Manuel Casas, el presidente de Telefónica Ecuador, regresa a Barcelona, promovido a Director Territorial Mediterráneo. Estará hasta fin de año y será reemplazado por el actual director comercial, Luis Benatuil.
 
Casas, desde Quito, amplió lo anunciado en Madrid: “Lo que dice el presidente mundial es una reorientación del modelo operativo. Vamos a crear una unidad de negocio distinta que se llama Telefónica Hispan donde están todos los países, excepto Brasil”.
 
“El fin es maximizar el servicio que le damos a los clientes. Telefónica Hispan podrá potenciar y crear valor a las operaciones. Hemos invertido en infraestructura. Tenemos 2.500 millones de dólares desde que Telefónica aterrizó en el Ecuador en 2004. ¿Qué vamos a hacer ahora? Exactamente lo que veníamos haciendo. No cambia nada”, aseguró.
 
“El modelo operativo distinto tiene contempladas múltiples opciones que iremos evaluando en cada país. Para el Ecuador no supone ninguna sorpresa. Justamente, como ustedes sabrán, desde hace año y medio tenemos dos socios que han invertido en infraestructura de red en Manta, Portoviejo, Loja y el Oriente. Son modelos que ya conocemos en el Ecuador por lo cual vamos a seguir exactamente igual, abierto de todas maneras a cualquier cosa que pueda aparecer…”. 
 
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