Polémica en redes por violencia policial ¿hubo abuso? | Vistazo

Polémica en redes por violencia policial ¿hubo abuso?

País

Polémica en redes por violencia policial ¿hubo abuso?

Gabriela Pinasco Lunes, 12 de Agosto de 2019 - 17:41
Dos sucesos ocurridos este fin de semana en Ecuador han puesto en debate el uso de la fuerza por parte de la Policía Nacional. 
 
Uno de ellos ocurrió este domingo 11 de agosto en el cantón Quevedo (Los Ríos), cuando un policía captura a un hombre que acababa de robar a su esposa e hijo. Después de neutralizarlo, le patea dos veces estando el sospechoso esposado en el suelo. Esta acción ha sido justificada por unos y rechazada por otros en redes sociales. 
 
El abogado especializado en Derechos Humanos, Mario Freitas, opina que en este caso, el que las víctimas hayan sido la familia del policía constituye un eximente de responsabilidad, por una legítima defensa hacia terceros. Las circunstancias emocionales ameritan, según el letrado, un análisis diferenciado al considerar que a pesar de que el policía efectúa una acción incorrecta, “él no puede ser castigado penalmente debido a que existe una justificación real y emocional”. 
 
“Tenemos que olvidarnos que se trata de un policía, que se trate de un Policía es una cuestión accidental, una cosa es que un Policía pasa y ve cómo asaltan a una señora con su hijo, y otra un padre de familia que va llegando a la casa y ve cómo están asaltando a su esposa y a sus hijos, entonces no podemos ponerlo en el mismo saco, en la misma circunstancia que si hubiera sido cualquier otro policía”, asegura Freitas. 
 
No opina lo mismo el abogado penalista Julio César Cueva, para quien un policía no puede ser considerado un ciudadano común y corriente, sino que es policía las 24 horas del día, “más aún cuando está portando un uniforme y está de guardia”. Y esto implica que debe actuar con proporcionalidad en el uso racional de la fuerza: “Cuando esta acción la comete un policía, él actúa en representación del Estado y ahí está la gravedad de la conducta, si nosotros le permitimos a alguien que por tener un uniforme haga esto, el problema es que mañana o más tarde se van a producir más casos de abusos”.
 
Cueva considera también como agravante, el que la agresión se diera cuando el sospechoso estaba esposado y en el suelo, incapacitado para defenderse. “Cuando el policía lo golpea fuera de proporción y sobre todo sin que se pueda defender, comete un acto de abuso e incluso en un momento dado de tortura y eso está penado por la ley (…) No está contemplado en la ley algo que diga ‘el policía que golpease a alguien o torturase por cometer un delito y en defensa de su familia’”. 
 
Tampoco podría considerarse como defensa propia, según el abogado, porque el policía agrede al sospechoso cuando ya lo tiene sometido y no en el momento del robo, por lo que no representaba “ningún peligro para él o cualquier otra persona”.
 
Un desalojo a la fuerza
El segundo hecho ocurrió el pasado 10 de agosto y fue registrado en cámara y difundido en redes sociales. Este muestra a unos policías motorizados que agreden a un grupo de patinadores en la Plaza Colón de Guayaquil. El episodio ha sido ampliamente reprochado por la comunidad, aunque también se discute que los jóvenes estaban realizando una actividad prohibida en una zona regenerada, considerando que la ciudad sí cuenta con espacios destinados al patinaje. 
Sobre este hecho, tanto Cueva como Freitas consideran que hubo un uso excesivo de la fuerza que denota prepotencia y hostilidad. 
 
“En este caso el proceder de la Policía no fue el correcto, porque usa un uniforme, porque puede usar un arma y porque tiene poder sobre el ciudadano tiene que dar el ejemplo de prudencia, cuidado y educación y no llegar en esa actitud agresiva a desalojar a la gente, tiene que explicar a la gente por qué no puede estar ahí y pedirles que se vayan, ahora si la gente actúa violentamente ellos de acuerdo al procedimiento pueden hacer uso de los medios disuasivos que tienen”, asegura Freitas.
 
Para Cueva este caso tiene tintes discriminatorios, porque la Policía agrede a un grupo de personas identificadas que andan en patineta, y que no estaban cometiendo un delito. Indistintamente de si los patinadores no quisieron desalojar el lugar, o insultaron a los policías, Cueva sostiene que la policía debe actuar en proporción, más aún frente a personas que no representan un peligro para nadie: “También es un abuso de la autoridad, más aún porque ellos tienen armas, un vehículo motorizado y equipos especializados, el policía debe saber contenerse porque lleva un arma del Estado y si mata el Estado puede ser responsable por ese crimen”. 
 
Estos actos reavivan el debate sobre ¿cómo debe actuar la policía frente a situaciones de emergencia que pueden devenir en una situación violenta? Una discusión que tomó fuerza este año cuando el pasado 19 de enero, un hombre asesinó a su pareja de 22 años en Ibarra, frente a un grupo de policías que le apuntaban con armas. El suceso generó indignación y fuertes críticas ante la falta de una acción contundente por parte de la Policía. 
 
La respuesta está en parte, en las bases que obtienen los policías durante su entrenamiento inicial, y el respaldo por parte del Estado y la ciudadanía ante un uso apropiado de la fuerza. Cueva resalta que la Policía debe tener confianza de que un accionar correcto y apegado a la ley, siempre tendrá el apoyo del Estado; pero cuando este accionar está viciado o sea desproporcionado, tendrán “el reproche de la sociedad”.