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Papás todo terreno

María Belén Arroyo | [email protected] Domingo, 16 de Junio de 2019 - 07:00
“En las clases de natación sentía a nuestras espaldas gestos de asombro, murmullos, tosecitas… Un padre solo, pelilargo, tatuado todo el brazo derecho, era un espectáculo para quienes creen ciegamente en los mandatos de género y en las familias tradicionales”.
 
Esta es la historia de Carlos Pástor, quien cría a su hijo de 11 años, cuya tenencia obtuvo por la vía judicial hace más de cuatro años.
 
Carlos es politólogo; tiene una maestría en Estudios Latinoamericanos y un doctorado en camino. Sus líneas de investigación son la problemática agraria y el análisis de grupos económicos. Está por cumplir los 32 años, pero su vida dio un giro cuando tenía 20. “Una muchacha con pañoleta roja, boina negra y ojos preocupados golpeó la puerta de mi clase de Filosofía, preguntó al profesor por mí. Salí del aula y ella fue directo al grano: ‘estoy embarazada’”.
 
Su testimonio consta en el libro “¿Qué hacemos con la(s) masculinidad(es)? Reflexiones antipatriarcales para pasar el privilegio al cuidado”, editado por la Fundación FES-Ildis. En él recrea el camino que vivió desde cuando se enteró que sería padre, la experiencia de criar a su hijo mientras él mismo continuaba sus estudios académicos y el inicio del proceso judicial para pedir la tenencia, cuando el niño tenía siete años. Se define como “padre en permanente formación, especialista en comida casera, lavar platos y arreglar dormitorios. Experto en técnicas de negociación y resolución de conflictos para ordenar juguetes y realizar tareas escolares”.
 
 
Este no es un caso aislado. Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) muestran que el hogar típico (padre, madre e hijos) no es sino una de las cinco formas de familias que se encuentran actualmente en la sociedad.
 
Hay 3,8 millones de hogares en el país. Cierto que la familia nuclear (padre y/o madre e hijos, o solamente la pareja) sigue siendo la predominante: hay 2,1 millones de hogares de este tipo. Pero hay casi medio millón de hogares constituidos por una sola persona (unipersonales). En cambio, casi 890 mil hogares incluyen suegros, nueras y nietos además de las cabezas de la familia y los hijos. Más de cien mil reúnen amigos o vecinos bajo el mismo techo. Y 220 mil están compuestas por un jefe de hogar, parientes y/o amigos, sin que necesariamente constituyan un núcleo familiar.
 
En Quito, sin embargo, aún predomina la familia tradicional o nuclear. El 60 por ciento de hogares tiene estas características. Carlos cuenta que en la sociedad “Es muy difícil concebir que un hombre pueda ser capaz de dedicar su vida al cuidado de sus hijos, pero sí es posible, yo lo hago todos los días”. Sin embargo, reconoce que el apoyo de sus padres, hermanos, amigos, el abuelo materno del niño, y hasta los profesores de las universidades que le permitieron llevar al niño a clases fue importante. “No estoy seguro qué es ser un buen padre o qué es la paternidad, pero estoy seguro que es mucho más que proveer y reglamentar. La paternidad es una decisión de vida, un ejercicio cotidiano, la paternidad es un compromiso con la condición humana”.
 
Su hijo asiste a clases de colegio, comparten aficiones como la música, y cultivar en la huerta orgánica en su casa de Quito. La justicia determinó un régimen de visitas, dos fines de semana al mes, para compartir con su mamá. Este es solo un caso de papás que crían a sus hijos en el país. Hay alrededor de 130 historias similares, con sentencias que asignan a los padres la tenencia de los hijos.