Pablo Dávila: "El Consejo de Participación es innecesario" | Vistazo

Pablo Dávila: "El Consejo de Participación es innecesario"

Patricia Estupiñán | [email protected] Lunes, 08 de Julio de 2019 - 14:45
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Después de haber investigado a fondo al CPCCS, el jurista Pablo Dávila, sostiene que eliminar esa institución es un deber cívico.
Pablo Dávila Jaramillo, especialista en derecho económico y en lucha anticorrupción.  Abogado PUCE, Quito, con maestrías en  Edimburgo y España. Además de haber ejercido altas representaciones a nivel empresarial, también ha tenido funciones importantes en el sector público, la más reciente en el Consejo de Participación Transitorio.
 
Una vez concluidas sus funciones como miembro del CPCCS Transitorio, Dávila está coordinado el proceso para que ese quinto poder creado en la Constitución de Montecristi sea eliminado.  Sostiene que lo hace como un deber cívico con el país y un compromiso moral con la memoria de Julio César Trujillo. En esta entrevista evalúa las acciones del Transitorio y lo que Ecuador necesita para dejar ser considerado internacionalmente como un país corrupto.
 
- ¿Cuál  considera Ud. es el principal  logro  del Consejo Transitorio?
Haber desmontado un sistema de corrupción, que desde la evaluación que hicimos fue establecido para generar impunidad y para facilitar actos de corrupción a través del manejo de los organismos de control por parte del ejecutivo.  
 
- ¿En qué falló el Consejo?
El proceso de evaluación de los funcionarios nombrados durante el pasado régimen  fue exitoso, pero hay discusión sobre los concursos para nombrar a  sus reemplazos, no en todos los concursos pero si en algunos de ellos. Sin embargo, los procesos que hicimos fueron transparentes. Puede que  la gente no esté de acuerdo con algunos de los resultados, pero nadie podrá decir que dichos procesos fueron realizados a espaldas de la ciudadanía y eso da legitimidad y  esperanza.
 
- ¿Puede el Consejo recientemente elegido cambiar lo que Uds. hicieron?
Algunos de esos miembros han señalado que van a auditar el trabajo hecho por el transitorio.  Eso no es posible, el Consejo Transitorio ejerció facultades extraordinarias como evaluar, cesar y nombrar a las autoridades y  éstas no se encuentran  en la Constitución y por ende no las puede hacer el Consejo ordinario.
 
- Ud. Está dirigiendo una comisión que promueve eliminar al Consejo de Transición. ¿No bastaría  y con  quitarle la potestad de nombrar autoridades de control?
No es suficiente. Todas las atribuciones del Consejo de Participación pueden ser agrupadas en tres principales: promover la participación ciudadana, investigar la corrupción y nominar las autoridades de control.  Promover la participación ciudadana a través de un órgano del estado es un contra sentido absoluto. La participación de la ciudadanía emana de la sociedad no del estado. Pretender que este la regule y la promueva es un atentado a la libertad. En cuanto a la  lucha contra la corrupción se dictamina que  el Consejo podrá investigar casos de corrupción, esto compete al Fiscal General; que el Consejo podrá ser  parte en actos de investigación, esto puede hacer cualquier ciudadano;  que el Consejo deberá velar por el buen manejo de los fondos públicos, eso compete a la Contraloría y en cuanto a que  podrá participar para ayudar a los ciudadanos a denunciar actos de corrupción, para eso está la Defensoría del Pueblo. Si se le resta la nominación de autoridades, en la que todos parecen estar de acuerdo, entonces se convierte en un órgano vacío que no tiene razón de ser.
 
-¿Se necesita una Asamblea para este cambio?
No. Quienes argumentan así sostienen que eliminar el Consejo significa cambiar la estructura del Estado. No obstante,  la  misma Constitución (442 artículo) sostiene que para todo cambio que no implique quitar derechos,  basta una reforma constitucional. Por lo tanto se requiere una reforma parcial, que puede hacerse por Referendo o por un proceso parlamentario.
 
- ¿No se inició este proceso en la Asamblea?
En la Asamblea hay al menos tres proyectos vinculados con el proceso. Los tres buscan restringir la competencia de nominar autoridades.
 
- Si el actual sistema de nominación fue un reparto para un partido, regresar al anterior sistema donde la Asamblea los nomine  significará repartir entre muchos, pero reparto al fin.
En la Comisión no estamos proponiendo regresar al status quo, anterior. Si el nombramiento regresa  a la Asamblea y argumentamos que debe primar la meritocracia, los concursos deberán tener comisiones especializadas, los comisionados técnicos deberán contar con los mismos requisitos de aquellos que participen en el concurso y finalmente es fundamental la impugnación ciudadana.
 
- Nombrar autoridades probas garantiza que se disminuya la corrupción.
Es necesario, pero no suficiente.  Se requiere de un sistema de lucha contra la corrupción y la impunidad, que logre  calidad en el  servicio público. 
 
-¿Por qué somos un país corrupto y con alta tolerancia a la corrupción, según estándares internacionales?
La respuesta no es sencilla, no hay una sola causa, es problema sistémico. En el corto plazo necesitamos dos elementos: sanción y recuperación del dinero. En el largo plazo la educación y transparencia.
 
- ¿Hay relación entre corrupción y pobreza, entre corrupción y populismo?
Indudablemente. Las naciones que tienen muy altos índices de transparencia y poca corrupción, donde hay respeto al manejo del dinero público, donde se  respeta los  derechos de los demás, hay una alta correlación con el desarrollo económico.
 
A la vez,  donde hay necesidades básicas por solventar, el candidato populista no tienen interés en el largo plazo.  El elector busca solucionar sus necesidades y el otro lo engaña.  Eso es corrupción. Basta ver lo que ha ocurrido en América del Sur.
 
- ¿Cómo se combate la corrupción?  Perú, por ejemplo, creyó que después de la vergüenza que el país sufrió con Fujimori y  Montesinos, que están en prisión, no volverían a sentir ese bochorno y hoy hay  seis presidentes sindicados por la corrupción de Odebrecht?
Viendo el caso peruano es evidente que  no basta que no exista impunidad, sino que es necesario, trabajar en el largo plazo  en lo preventivo, donde se involucren todos los sectores: el privado, el público, la academia, los sindicatos para construir un sistema anticorrupción y de transparencia. Esto no es garantía de que no habrá corrupción pero que se trabajará constantemente en disminuirla.
 
Como en el Perú tiene que involucrarse todos los sectores, en  Ecuador deben involucrarse todos los sectores de la sociedad.
 
- Sin embargo, un sector importante no admite su corrupción y en su lugar dice que se trata de una persecución política.
Lo peor que puede hacer un ser humano es mentirse a sí mismo, si encontramos un grupo de personas que se mienten a sí mismo es aún peor, si encontramos un partido político que mantiene su pobre existencia alrededor de la mentira, jamás se podrá contar con los miembros de ese partido para promover un cambio real, porque está claro que no le interesa el país ni la sociedad, para efectos de lo que Ecuador debe hacer en lucha anticorrupción. 
 
- ¿Es el caso del Correísmo?
Ese gobierno nos dejó herencias muy graves.  La primera fue  la división de los ecuatorianos fruto del odio, la segunda una democracia incompetente, diseñada para beneficiar los intereses del mandante mayor, con excepciones pero esa era la regla era esa, y la más grave es  la corrupción, pretendiendo desconocer  las cosas  que el mundo reconoce y que nos consta.
 
- ¿Fue este el gobierno el más corrupto en la historia?
- Si se añade la corrupción intelectual, diría que sí.  No solo hubo abuso de fondos públicos sino el abuso contra los ciudadanos y las libertades, contra las  y la manipulación del discurso. Hubo corrupción económica e intelectual
 
- Sin embargo, no solo en Ecuador sino en América Latina la memoria es corta. En Argentina, con denuncias muy graves, Cristina Fernández lidera las encuestas.
Eso va de la mano con el populismo. En  sociedades con necesidades básicas insatisfechas, el riesgo es mayor. Es una  realidad que tenemos que aceptar como un hecho por ello no perdamos un solo segundo de tiempo para promover procesos como el referendo, para reflexionar sobre lo que realmente se necesita para luchar contra la corrupción.
 
- La corrupción no solo involucra al sector público, sino al privado. No tenemos una cultura nivel general en los negocios donde sea prioritario cumplir con códigos y reglas anti-corrupción.  
Hoy hay normas como la ISO  37001 anti-sobornos. No solo es un deber moral luchar contra la corrupción, sino que en el largo plazo es un buen negocio.