Lo que ellas callan: dos testimonios de violaciones | Vistazo

Lo que ellas callan: dos testimonios de violaciones

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Lo que ellas callan: dos testimonios de violaciones

Redacción Lunes, 11 de Febrero de 2019 - 14:04
Los acontecimientos han servido para demostrar dos cosas: que la violencia está normalizada y que el silencio y el miedo se mantienen en muchas víctimas. 
 
Una de ellas es Dominique de 23 años, quien ha sido víctima de violación sexual en dos ocasiones. La primera fue a sus 15 años en un “retiro espiritual” de su colegio en Manta.
 
Su “mejor amigo”, como él decía serlo, le contó a Dominique que atravesaba por problemas familiares complejos. La madre padecía cáncer y el padre era alcohólico. “Sentí pena y quise ser su amiga”, confiesa. En la segunda noche del retiro, su amigo la llamó a su cuarto para conversar. Ella fue, pero cuando abrió la puerta él la esperaba escondido. 
 
 
“Me golpeó, me ató, se puso sobre mí y abuso de mí”. Salió corriendo en cuanto pudo. Un par de amigas la llevaron a limpiarse y se quedaron a dormir con ella en su habitación.
 
Dominique denunció el hecho ante el colegio y expulsaron al chico, pero el bullying de sus compañeros la ahogó en medio de su dolor. Incluso sus papás le dijeron que ellos entenderían que fue una violación si ella hubiese “tenido 12 años o menos”.
 
Fue a vivir a Quito y el hecho volvió a pasar. Esta vez fue con su exnovio de la universidad. Un día, Dominique salió a tomar un par de tragos con él, su hermana y su amiga. Ella regresó al coliseo de la universidad a ver sus pertenencias en el casillero. Su exnovio la cortejó y sedujo, pero la lastimó. “Le dije que pare. Se puso más agresivo, puso mi cabeza sobre la pared, me golpeó y siguió”.
 
“Intenté suicidarme”. El deporte es su refugio en los momentos difíciles. “Quiero que esto nunca le pase a una mujer”. Mientras Dominique se refugió en el deporte, otras personas prefieren cambiar de libro y no de página.
 
Es el caso de Laura, de 40 años agredida en Guayaquil cuando tenía 25. Iba a su curso de inglés. De pronto alguien se acercó y la secuestró con un cuchillo en mano. La llevó a un basurero y fue violada ahí. Luego, le robó sus pertenencias y la mandó en un taxi. Tras poner la denuncia, Laura dejó el caso porque la justicia la decepcionó. Aunque a veces sueña con lo sucedido, prefiere no recordar más y continuar con su vida. 
 
Segun el INEC y la Fiscalía, las provincias de Morona Santiago, Pastaza y otras de la Amazonía registraron más violaciones por cada 100 mil habitantes durante el 2018.