Líder indígena: 'El papa reconoció que los indígenas no fuimos violentos' | Vistazo

Líder indígena: 'El papa reconoció que los indígenas no fuimos violentos'

EFE Lunes, 14 de Octubre de 2019 - 11:06
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Patricia Gualinga, una de los líderes de los Sarayaku, comunidad de la Amazonía ecuatoriana, quien acaba de llegar a Roma para participar en el Vaticano en el Sínodo sobre el Amazonas, explica a Efe que el papa Francisco reconoció que los indígenas no han sido violentos en la crisis en Ecuador.
 
Esta activista de los derechos humanos, amenazada de muerte en varias ocasiones por defender de las petroleras el territorio de los Sarayaku, estaba invitada al Sínodo sobre la región de la Panamazonía, pero hasta hoy no pudo participar al quedarse apoyando a los indígenas de Ecuador en sus protestas contra las medidas económicas anunciadas por el Gobierno de Lenín Moreno.
 
Y nada más llegar a Roma, adelanta en una entrevista con Efe que ha podido saludar y dialogar hoy con el papa Francisco, quien le ha asegurado de que ha "seguido muy de cerca la crisis en Ecuador".
 
 
Gualinga destaca que durante la oración de hoy de apertura de la sesión del Sínodo, Francisco "hizo referencia a Ecuador y ha pedido por la gente que ha muerto".
 
"Fue muy bonito que el dijera que habló de Ecuador (también en su mensaje en el Ángelus del domingo), porque él ha estado siguiendo de cerca lo que ha pasado en el país", explica emocionada.
 
Según la activista del pueblo Kichwa, el papa le comentó que "los pueblos indígenas no recurrieron a la violencia" y recordó el episodio de cómo "les quitaron las armas a la policía y les dijeron luego: 'Vayan en paz, no nos maten'".
 
 
"Y esto es una señal de que los pueblos indígenas no son violentos", asegura Gualinga que le dijo el papa.
 
Gualinga ha podido conversar con Francisco de lo que ha ocurrido en el país. "Realmente la situación ha sido terrible; nunca había visto en el transcurso de mi activismo, y es bastante, toda la represión que se ha vivido", señala.
 
"Ha habido muertos, cientos de heridos y algunos ni los localizan y el Gobierno ha reprimido de la forma más violenta, casi ha declarado la guerra al país. Incluso el ministro de Defensa dijo que los militares estaban preparados para la guerra", agrega.
 
Respecto a la apertura de una mesa de negociación con la retirada de las controvertidas medidas económicas, como la subida de la gasolina, por parte del Gobierno, Gualinga afirmó que llega solo "en un momento de angustia y desesperación", aunque "es importante que haya llegado".
 
Pero pregunta: "¿Quién nos devuelve a los muertos indígenas y todo el dolor que el pueblo ha vivido? ¿Cómo vanos a sanar estas heridas?".
 
"Bienvenido sea este proceso de dialogo, pero allí queda la pregunta. El Gobierno tiene que tomar las medidas que realmente subsanen esas heridas, aunque para las familias los muertos son irrecuperables", afirma con amargura.
 
Comenta que en esta crisis han sufrido mucho las mujeres indígenas que vieron "cómo atacaban con bombas zonas donde se habían refugiado, incluso con niños, como las universidades católicas".
 
"Sabemos que había grupos infiltrados, pero la reacción del Gobierno es inadmisible", apunta.
 
Patricia Gualinga ha sido invitada al Sínodo como uno de los rostros de la resistencia amazónica, que hace unos años consiguió detener la concesión de explotaciones petroleras en su territorio e incluso la condena al Gobierno ecuatoriano.
 
 
"He venido a hablar del respeto del Amazonas, de la protección de la naturaleza y el respeto por las culturas de los pueblos indígenas. Y para que la Iglesia, como institución, tome esto muy en cuenta y lo incorpore en sus procesos", subraya.
 
Y también hará resonar en el aula del Sínodo una de sus peticiones, que nunca ha temido hacer en varias ocasiones: "La Iglesia no puede seguir invirtiendo en empresas que están violando derechos humanos, que están llenas de codicia y que están matando a los pueblos. Esto es un pecado capital".
 
Y espera que en estos 20 días de debate, "la Iglesia católica se comprometa como institución a la defensa de la naturaleza como creación divina y que reconozca a los pueblos indígenas como un don de Dios para cuidar esta naturaleza".