Las tenientes Jazmín Pérez Cobos y María José Cuevas cambiaron la historia de la aviación en Ecuador | Vistazo

Las tenientes Jazmín Pérez Cobos y María José Cuevas cambiaron la historia de la aviación en Ecuador

Sébastien Mélières | smelieres@vistazo.com Viernes, 08 de Mayo de 2020 - 22:45
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El 2020 empezó con una de las mejores bendiciones para Jazmín Pérez y María José Cueva, dos mujeres que se consagraron en la historia del Ecuador como las primeras pilotos ecuatorianas de combate. 
 
El hecho se dio previo a celebrar el aniversario 100 de la FAE. En el aeropuerto Internacional de Manta, cuatro aviones A-29B Super Tucano fueron los encargados de realizar la apertura de la ceremonia de graduación de los ocho oficiales pertenecientes a la promoción 65.
 
En las aeronaves que lo escoltaron, se encontraban las tenientes María José Cueva (Quito, 26 años) y Jazmín Pérez (Otavalo, 28 años), las Primeras Mujeres Pilotos de Combate del país que ya se sumaron a los “Halcones” de la Fuerza Aérea Ecuatoriana para proteger la soberanía del país.
 
Ellas iniciaron su carrera de pilotos hace 8 años en la escuela de pilotos Cosme Renela de la Fuerza Aérea, ubicada en el Aeropuerto de Salinas, provincia de Santa Elena. Ahí, junto con sus compañeros de promoción, pasaron por varias etapas y procesos de entrenamiento al recibir más de 300 horas de entrenamiento teórico – técnico, más de 30 horas de prácticas en simulador de vuelo, operación militar y emergencias, más las requeridas 60 horas de vuelos en el equipo correspondiente, hasta llegar a volar los aviones Super Tucano como entrenamiento final para lograr el rango de piloto de combate.
 
¿Quiénes son Jazmín y María José?
 
En el colegio Jazmín se dedicó al deporte, específicamente al básquet y tras ingresar a sus estudios universitarios en la Politécnica Nacional quiso ingresar a la FAE por motivación de uno de sus compañeros y de dos familiares militares. Mientras se estaba preparando en la Base Aérea de Salinas se ganó una beca de formación en Brasil y obtuvo años más tarde el título de piloto en el país carioca. En su promoción no había mujeres pilotos, solo técnicas. Ella se convirtió en la primera aviadora de su escuadrón fuera del país, el grupo estaba conformado por 230 hombres y Jazmín. 
 
En cuanto a María José estudió en el colegio Benalcázar (Quito) y es viendo gente saltar en paracaídas y pilotear aviones que surgió su deseo de ser piloto. Fue seleccionada nacional de taekwondo y sacrificó un campeonato internacional para entrar a la FAE. Además, fue Brigadier Mayor en la Escuela Militar de Aviación y se destacó como la cadete mejor calificada para comandar a toda la escuela. Tiene dos hermanos, una mayor que se encuentra en Corea estudiando un doctorado en Ingeniería Química y el menor formándose como ingeniero mecánico. Este último también quiere seguir los pasos de María José y entrar a la FAE.
 
Cada piloto lleva un nominativo con los que se sienten identificados, eso recitan sus insignias colocadas en una de las paredes de la Base Aérea. “Prajna” es el que escogió Jazmín. “Una de las reglas para escoger tu nominativo es que empiece con la primera letra de tu apellido, “Prajna” significa sabiduría, guerrera capaz de superar las adversidades y alcanzar la gloria. Ese fue mi caso para luchar por mi sueño”, cuenta Jazmín.
 
“Cleopatra” es el de María José. “Todos dicen que ella logró sus méritos solo por seducir, pero no es así. Esta mujer me inspiró porque trascendió y se destacó como una mujer poderosa y enérgica en el trono de Egipto, distinguiéndola de la mayoría de reyes varones de ese entonces”, detalla.
 
“Para hacer frente a los desafíos, el Escuadrón Halcones posee 18 aviones A-29B”, señaló la Tte. Pérez. “Y pilotos con capacidad de actuar bajo enorme presión y de responder de modo preciso”, agregó la Tte. Cueva.
 
Las tenientes Pérez y Cueva dijeron que las operaciones aéreas no solo constituyen un reto para las mujeres sino para todos los aeronautas de la unidad de combate, y exhortaron a las personas que quieran ser pilotos de guerra a prepararse. “Esta carrera demanda muchos sacrificios sin importar si eres hombre o mujer; lo que hace la diferencia es tu voluntad”, finalizó la Tte. Cueva.
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