Las escuelas del milenio se quedan de año | Vistazo

Las escuelas del milenio se quedan de año

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Las escuelas del milenio se quedan de año

Cecilio Moreno Mendoza | [email protected] Martes, 21 de Mayo de 2019 - 16:06
El Banco Interamericano de Desarrollo analizó cuáles eran las mejores escuelas del continente. Revisó “experiencias ejemplares en infraestructura escolar en América Latina y el Caribe, con alto nivel de innovación”. A nivel continental fueron 62 las que alcanzaron reconocimientos, en el Ecuador solo dos y ninguna era ni fiscal, ni “Del Milenio”.
 
Las ganadoras fueron una humilde escuela comunitaria en Puerto Cabuyal, un asentamiento montubio manabita y otra particular ubicada en la urbanización La Joya, cantón Daule. Ambas se destacaron por promover el aprendizaje por motivación y a través del desarrollo de proyectos. 
 
Mientras tanto, la primera Unidad Educativa del Milenio, inaugurada con bombos y platillos en 2008 en Zumbahua, en las alturas de Cotopaxi, es la más moderna, pero al mismo tiempo el peor de los tres colegios que funcionan en esa parroquia. 
 
 
La realidad contrasta mucho con los objetivos de uno de los programas más promocionados del gobierno anterior. “Estamos trabajando para lograr que la educación pública sea la mejor, que podamos levantar el alma, construir los sueños de un futuro inmenso de una patria que aspiramos y que merecemos”, dijo en alguno de sus discursos el presidente Rafael Correa. 
 
Desde el páramo, bajamos a las grandes ciudades y la cosa no es diferente. Acá a varias unidades del Milenio se las llamó colegios réplica. La idea fue clonar un tradicional plantel fiscal y llevarlo a un populoso barrio suburbano. Uno de ellos fue el centenario “Vicente Rocafuerte” de Guayaquil. Pero su réplica, ubicada en Socio Vivienda, zona marginal al noroeste del puerto principal, resultó peor que el original. El promedio alcanzado por sus bachilleres fue de 664 puntos sobre mil, una nota que les dificulta continuar estudios universitarios.
 
“Las Unidades educativas del Milenio tienen una gran infraestructura, pero adentro de esa estructura se reproduce la educación tradicional, el modelo pedagógico frontal, transmisivo, pasivo”, dijo la exministra de educación Rosa María Torres al portal Plan V. En la última campaña presidencial, el candidato Lenin Moreno ya las calificó de elefantes blancos, añadiendo que con el dinero que cuesta una escuela del milenio podíamos haber hecho diez”.
El emblemático programa de la Revolución Ciudadana gastó más de 500 millones de dólares en un centenar de elegantes colegios de cemento cuyos resultados ya pueden empezar a ser evaluados gracias a las pruebas “Ser Bachiller” del ministerio de Educación. ¿Fue inversión en saco roto?
 
Nacieron de la necesidad
 
En las últimas décadas hubo varios cambios importantes en el sistema educativo nacional. Y estos generaron una mayor demanda de cupos en los planteles fiscales.
 
 
El primero fue la creación de la llamada educación general básica que buscaba que los ecuatorianos al menos finalicen lo que antes se conocía como ciclo básico. Entonces la estadía en la escuela se prolongó hasta el décimo año. Luego la Revolución Ciudadana elevó el nivel mínimo que el Estado debía garantizar, hasta el fin del bachillerato. 
 
El nuevo panorama obligaba al aumento de la oferta de la educación pública mediante la construcción de nuevos colegios. Entonces empezaron a aparecer las “unidades educativas” que cubren 13 años de escolaridad.
 
La primera idea de construir escuelas modernas y llamarlas “Unidades educativas del Milenio” apareció de la mano del ministro Raúl Vallejo, en 2006, durante el gobierno de Alfredo Palacio. Originalmente se pensó en cuatro colegios experimentales ubicados en diferentes sectores del país que sirvieran de ejemplo de cómo el Estado, con un buen programa, podría brindar una educación de calidad. En 2007 el nuevo gobernante ratificó al ministro, pero pidió multiplicar las construcciones.
 
Así aparecieron las primeras unidades educativas del Milenio. Luego de la de Zumbahua, se inauguró la “Alfredo Vera” en Guayaquil y un par más al interior del país. No fue sino hasta 2013 con la llegada de Augusto Espinosa al ministerio de Educación en que el proyecto se masificó. El presidente Rafel Correa anunció que las Unidades Educativas del Milenio serían el modelo para todo el sistema escolar. Incluso habló que se requerían 5.000 de ellas para lograr el objetivo “que todos estudien en las Unidades del Milenio”.
 
 
Al término de su mandato en mayo de 2017 se habían inaugurado 80 escuelas a las que asistían unos 100 mil estudiantes, menos del tres por ciento del total de alumnos de los planteles fiscales. Un reporte del ministerio de Educación da cuenta de que a diciembre de 2018 existían 97 en funcionamiento.
 
En su blog personal, la exministra Rosa María Torres comenta que “si bien son construcciones nuevas, no son innovadoras según estándares internacionales. El diseño replica la arquitectura escolar convencional: abundante cemento, organizada en pabellones con largos corredores y aulas alineadas. El mobiliario también replica patrones y arreglos espaciales conocidos”. Torres añade que “la gran inversión en infraestructura y equipamiento no se ha traducido en cambios sustantivos en el plano pedagógico. El modelo pedagógico permanece incambiado: enseñanza frontal, clase expositiva, aprendizaje memorístico, enciclopédico, repetitivo…”.
 
Malas notas
 
Todos los bachilleres deben rendir un examen estandarizado denominada “Ser bachiller”. Con la prueba se evalúan los conocimientos en cuatro grades áreas: Matemáticas, lenguaje, ciencias y sociales. En las cuatro asignaturas, los bachilleres de las Unidades del Milenio tuvieron un rendimiento tres por ciento inferior al promedio nacional. Las mayores deficiencias están en matemáticas y dominio científico.
 
La educación va de la mano con la calidad de los maestros. El ministro actual Milton Luna reconoce que poco se ha hecho en ese sentido: “Hay que evaluar la capacitación docente en el país, que ha sido un desastre”. En las últimas pruebas de evaluación docente llamadas “Ser maestro” el puntaje promedio obtenido a nivel nacional fue de 666 sobre 1.000, siendo en la Costa más deficiente que en la Sierra.
 
Revisando las notas obtenidas en la evaluación de bachilleres 2017-2018 podemos ver que existen grandes diferencias entre 89 unidades del Milenio cuyos estudiantes rindieron la prueba estandarizada.
 
Entre los 200 mejores colegios del país hay uno solo del Milenio. Es el María Angélica Idrobo. Fundado hace casi medio siglo en Quito y reubicado en los últimos años en el sector de El Condado. Siempre fue considerado uno de los mejores colegios fiscales de la Capital.
 
En la educación priorizan la experiencia directa de los estudiantes. Los alumnos de bachillerato por ejemplo son responsables del cuidado de una granja que es parte de un proyecto ecológico que busca desarrollar destrezas cognitivas, físicas, emocionales y sociales.
 
Pero una golondrina no hace verano. El 66 por ciento de las unidades del Milenio, es decir las dos terceras partes, alcanzaron un puntaje promedio inferior a siete sobre diez. Sid e eso dependiera, perderían el año lectivo. De las diez peores, cinco están en la región amazónica, tres de ellas en Sucumbíos.
 
La que está en penúltimo lugar, con puntaje inferior a 600, fue precisamente una de las más publicitadas hacia el fin del correato. Es la Unidad Educativa del Milenio Pedro Vicente Maldonado ubicada en un sector alejado del cantón Shushufindi. Allí se proyectó la llamada Comunidad del Milenio de Pañacocha a un costo de 23 millones de dólares. 
 
 
Además de la institución educativa se edificó todo un barrio de 89 casas para 370 habitantes. “Pañacocha se abre al futuro” titulaba el oficialista diario El Telégrafo.
 
La nota periodística decía que “la comunidad quichua Pañacocha es beneficiaria del proyecto y sus habitantes solo tienen que caminar algunas cuadras para encontrar el centro de salud, la estación de Policía, el mercado, plazas de entretenimiento y la Unidad Educativa del Milenio”. El año pasado, allí se graduaron 30 bachilleres con notas tan bajas que su colegio “del futuro” se ubicó en el puesto 3.431 entre 3.557.
 
La peor de las del Milenio está en la parroquia Malimpia del cantón Quinindé, Esmeraldas. Formada a partir de un asentamiento de la comunidad chachi, es hoy la parroquia más extensa de ese cantón. En Malimpia hay cinco colegios, de ellos cuatro tienen promedios inferiores a 700 puntos.
 
El peor de todos es la Unidad Educativa Malimpia. “Tenemos que agradecer al pueblo ecuatoriano por permitirnos tener una educación de calidad, por permitirnos entregarles a ustedes en sus manos una de las escuelas más bonitas de la zona”, fueron las palabras del ministro de Educación, Freddy Peñafiel, el 31 de enero de 2017 al inaugurarla, eso sí, pocos días antes de la primera vuelta electoral.