La terapia cannábica va en aumento | Vistazo

La terapia cannábica va en aumento

Alejandro Pérez y María Belén Arroyo Lunes, 19 de Noviembre de 2018 - 15:48
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Cannabis, marihuana, dama de la ardiente cabellera. Distintos nombres para una misma planta. Si el Pleno de la Asamblea aprueba el texto redactado por la Comisión de Salud, su uso medicinal empezará a ser regulado y normado; al igual que la siembra, cultivo, cosecha, industrialización, almacenamiento y distribución.
 
La noticia pasó casi desapercibida, a inicios de octubre. La legislación en los últimos años fue contradictoria. Se autorizó la tenencia para autoconsumo recreativo, hasta 10 gramos, “No se hizo nada para controlar los aspectos de producción y comercialización, destinados a ese consumo ‘legal’”, según un estudio del jurista Pío Alejandro Sempértegui. Prohibidos la producción y comercialización, “pero no la tenencia de dosis para consumo”. 
 
La Ley de Drogas de 2015 introdujo el uso terapéutico. El Código Integral Penal dio luz verde a la siembra y cultivo, prohibiendo la comercialización. El artículo 220 ordena de uno a tres años de prisión para quien venda o compre sustancias psicotrópicas.
 
 
El uso de esta planta con fines medicinales, terapéuticos y paliativos va en aumento. “El Estado no sabe lo que pasa frente al dolor de una enfermedad, no sabe la cantidad de gente que usa la cannabis con fines medicinales”. Alexis Ponce se refiere a la hierba en femenino: “Es una planta, ayuda a paliar el dolor del cáncer, disminuye las convulsiones en los pacientes epilépticos; los dolores en cuadros degenerativos y combate el insomnio”. Ponce es activista de derechos humanos con casi 30 años de trayectoria.
 
Desde hace cuatro, es promotor de una causa que no tiene ideología. Su familia usa cannabis con fines medicinales; representa una organización que reúne a más de cien pacientes que afirman beneficiarse de esta terapia.
 
 
La mirada médica
 
El cannabis tiene 478 componentes. Uno de ellos, cannabidiol, puede sustituir una sustancia del organismo humano llamada cannabinoides. Quienes presentan epilepsia carecen de este químico y sufren convulsiones; ciertos pacientes tienen más de cien episodios diarios. El cuadro se llama epilepsia refractaria.
 
En el Centro Nacional de Epilepsia, en Quito, el Cannabidiol (CBD) se prescribe luego de exámenes neurofisiológicos y neuropsicológicos. Según explicó el director del Centro Galo Pesántez, 90 pacientes reciben tratamiento con cannabis. Dos de ellos vienen desde Perú y Panamá para tratarse con este fármaco. Esta es una de las mejores alternativas, explica el galeno. “Yo utilizo el Cannabidiol como un fármaco, gracias a los beneficios terapéuticos del CBD”.
 
 
El componente farmacológico CBD está autorizado por el Ministerio de Salud Pública, desde 2015. La población afectada por el mal en el país bordea los 250 mil pacientes: la tercera parte presenta el cuadro agravado y recurrente de crisis convulsivas. El componente CBD fue reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como “Relativamente seguro y no adictivo”, según un estudio de fines de 2017. Según esto, Cannabidiol no crea adicción.
 
Pero la marihuana también tiene un componente psicotrópico. Es el Tetrahidrocannabinol (THC): causa efectos psicoactivos y alucinógenos. El texto aprobado por la Comisión de Salud determina que el Estado controlará que los productos derivados de cannabis no superen el uno por ciento de THC. El Ministerio de Salud deberá otorgar licencias para la producción, durante cinco años, a personas jurídicas, cooperativas o asociaciones dedicadas a la línea medicinal.
 
 
Andrea Quinteros, de 37 años, tiene dos hijas, de 10 y ocho años. Durante su segundo embarazo, en el octavo mes, le diagnosticaron epilepsia refractaria. Hace un año empezó una terapia cannábica que disminuyó la frecuencia de las convulsiones. “Mejoró mi calidad de vida”.