La lavada de manos de Jorge Yunda | Vistazo

La lavada de manos de Jorge Yunda

María Belén Arroyo | marroyo@uio.vistazo.com Viernes, 03 de Julio de 2020 - 21:11
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“Primer cargamento de pruebas PCR llega a Quito”. La noticia era esperanzadora: el arribo de un lote de cinco mil kits para detectar el coronavirus por vía molecular, a fines de abril. El alcalde Jorge Yunda anunciaba que se importaron 200 mil, pero la intención final era comprar un millón.
 
“Ahora podremos luchar contra este virus de forma científica, ya no estaremos a ciegas. Esto nos permitirá obtener un mapa real y aislar a los casos positivos para prevenir los contagios”, xplicaba el Alcalde, entrevistado al momento de recibir el cargamento por vía aérea, desde Corea del Sur.
 
El secretario de Salud del Municipio, Lenin Mantilla, relataba quiénes serían los primeros en pasar por el testeo para diagnosticar el virus: el personal de primera línea en servicios esenciales de la ciudad, como funcionarios municipales, miembros de la fuerza pública, médicos, etc.
 
Un segundo cargamento llegó días más tarde. Con esta importación se completaron 100 mil pruebas. La Fiscalía abrió una investigación, por sospechas de sobreprecio y posible favoritismo a la empresa proveedora. Parte de la investigación se orienta a determinar si el cabildo compró las pruebas sin contar con un laboratorio equipado para procesarlas.
 
 
"Es como haber comprado una locomotora sin haber instalado previamente la línea férrea para que pueda moverse”, explican expertos en análisis molecular entrevistados por Vistazo.
 
Al cierre de esta edición, son alrededor de cinco mil las pruebas de diagnóstico PCR practicadas en Quito, relacionadas con este contrato. A inicios de junio, la capital cambió de semáforo rojo a amarillo modificado. Reabrió buena parte de las actividades restringidas desde mediados de marzo, sin haber detectado y aislado las zonas infectadas por el coronavirus. ¿Cómo ocurrió esto?
 
La contratación
 
El 2 de abril, en pleno pico de la pandemia en Guayaquil, el Municipio determinó a través de un informe la necesidad de adquirir 200 mil kits para extracción de ARN (ácido ribonucleico), 200 mil kits para detección molecular; 200 mil hiso pos y medios de transporte; y, tres equipos de diagnóstico.
 
El estudio de mercado, fechado el 7 de abril, estableció que se trataba de un producto nuevo, no inscrito en el portal de compras públicas, a pesar de que el Ministerio de Salud Pública por esos días ya había hecho una adquisición similar.
 
 
Tres oferentes presentaron sus cotizaciones, y dos concretaron sus ofertas. La empresa seleccionada, Salumed, ofertó 100 mil pruebas, la mitad de
lo establecido en el requerimiento inicial, según los documentos en poder de Vistazo.
 
El contrato se pactó en 3,7 millones de dólares más IVA. Cada kit de extracción de ARN se cotizó en 9,75 dólares; mientras que cada kit de detección molecular cuesta 25 dólares, aparte de 2,99 dólares por hisopo y los medios de transporte.
 
En suma, cada una de las pruebas PCR cuesta 37,7 dólares.
 
Sin embargo, la misma empresa adjudicataria cotizó en 12 dólares al Ministerio de Salud cada kit de detección molecular. Es decir, menos de la mitad del valor negociado con el Municipio de Quito, según los documentos analizados.
 
Los especialistas en pruebas PCR coinciden en que tiene dos fases. En la primera se extrae el ácido nucleico (cadena de aminoácidos) de la muestra. Luego se determina a través de un procedimiento con fluorescencias si hay presencia del coronavirus.
 
Para ello se requiere de equipos, que en este contrato son semiautomáticos. Es un proceso complejo, que requiere personal capacitado e insumos de bioseguridad. Y aquí entra el segundo problema. Cinco días después de que el primer lote de pruebas llegara al país, el Municipio firmó con la Universidad Central un convenio para que el Laboratorio de Biomedicina realizara el análisis, según documentos del cabildo.
 
Una nueva sorpresa. Los primeros kits fueron entregados a ese laboratorio el 29 de abril, pero únicamente el componente de detección molecular, y no el kit de extracción de ARN. El lunes 5 de mayo, ese laboratorio consiguió los kits de extracción en préstamo. Casi dos semanas más tarde (16 de mayo), el Municipio entregó el equipo para la extracción semiautomática de ARN.
 
Mientras las autoridades fiscales indagaban los pormenores de este contrato, se detectaba que los reactivos caducan en octubre de este año. Había dudas sobre la cadena de frío en que deben preservarse los reactivos.
 
Las pruebas PCR o moleculares son las únicas efectivas para diagnosticar el virus, por sus niveles de precisión. Las pruebas rápidas (de todo tipo y precio en el mercado), por el contrario, dan indicios de si una persona desarrolló anticuerpos por haber tenido exposición al virus, pero tienen alto porcentaje de imprecisión. 
 
Tras las primeras denuncias sobre las posibles irregularidades, que terminaron en allanamientos a la Secretaría de Salud, el Alcalde Yunda pidió la separación de varios funcionarios.
 
Vistazo requirió un pronunciamiento oficial sobre este contrato, con información sobre el número actualizado de laboratorios acreditados para efectuar las pruebas moleculares de detección del coronavirus, pero hasta el cierre de esta edición no recibió una respuesta.