“La guerra entre las fintech y los bancos ya no existe” | Vistazo

“La guerra entre las fintech y los bancos ya no existe”

Redacción Enfoque Viernes, 29 de Noviembre de 2019 - 15:38
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El presidente ejecutivo de la Asobanca, Julio José Prado, afirma que el sistema bancario está abierto a que nuevos actores sean parte del mercado financiero, siempre y cuando se pueda competir en igualdad de condiciones y que exista una adecuada supervisión.
 
Las fintech han introducido nuevos servicios financieros en el Ecuador, ¿de qué manera ha influido su aparición en el sistema bancario del país?
El fenómeno de las fintech a nivel mundial, ha puesto a muchos bancos a repensar su modelo de negocio y a buscar innovar a una velocidad más acelerada y estructurada. Sin duda, existe más presión competitiva, lo cual en términos generales es bueno para que el sistema bancario siga evolucionando, pero a diferencia de lo que se pensaba inicialmente, estas empresas de emprendimiento financiero, han terminado colaborando y asociándose con los principales bancos para ofrecer servicios financieros de manera conjunta.
 
Sin embargo, especialmente en el Ecuador, a pesar del crecimiento del número de emprendimientos fintech, muchas de éstas no cuentan con la experiencia, la seguridad, la capacidad de escalar sus operaciones o el conocimiento suficiente del negocio bancario como para poder ser consideradas para trabajar con bancos locales o internacionales. Esa es todavía una debilidad que hemos identificado en el ecosistema fintech.
 
¿Inicialmente se pensaba que las fintech eran una competencia directa para las entidades financieras? 
Hace unos cinco años en el mundo entero se pensaba que las fintech iban a representar el inicio del fin de la banca tradicional y eso llevó a una actitud defensiva de parte de los bancos y una actitud ofensiva del lado de los emprendedores. Sin embargo, esa batalla encarnizada no se ha dado. 
 
Lo que si ha existido es una buena dosis de co-ompetencia, es decir, colaboración para ampliar mercados y competencia para dividir los beneficios, dando como resultado mayor innovación y más beneficios para los clientes. En la actualidad, el mismo temor se está sintiendo con las Bigtechs que están entrando al negocio bancario (Apple, Google, Amazon, Alibaba) habrá que ver si el mismo fenómeno de co-ompetencia se mantiene o si veremos una mayor rivalidad en el mundo financiero.
 
¿De qué manera el cliente final se beneficia de todas estas tecnologías?
Uno de los grandes objetivos de la banca es repotenciar la inclusión financiera a través de nuevas herramientas tecnológicas que permitan ofrecer servicios bancarios a las personas que tengan pocos accesos a las localidades bancarias a nivel nacional. Una de las ventajas de estas nuevas herramientas es que las personas pueden abrir fácilmente una cuenta bancaria sin tener que presentarse en ventanilla, y así puedan acceder a los servicios que ofrece la banca. 
 
La única forma de llegar a ese segmento con una propuesta de valor competitiva, es siendo muy eficientes en costos y ofrecer nuevas modalidades de acceso a los servicios bancarios; es justamente ahí donde entra la innovación financiera. 
 
¿Las fintech han logrado mejorar ciertas falencias del sistema convencional?
El sistema bancario está absolutamente consciente de que para ser competitivo se deben cambiar varios de los procesos y estrategias que actualmente tiene la banca, en muchos casos esto implica optimizar costos en base a la digitalización de procesos, pero no es solamente eso. Los bancos deben enfocarse en ofrecer soluciones financieras a los problemas cotidianos de la gente. Es ahí donde se pueden ubicar sinergias con algunas empresas de tecnología para llegar a esos clientes que ya existen o a los no bancarizados. Esto no significa que hay una falencia en la banca, es simplemente una nueva oportunidad de colaboración que se va abriendo para atender mejor a los clientes.
 
Adicionalmente, no solo los bancos deben ser innovadores, pues los organismos de regulación y control también deben cambiar la forma en la que abordan los temas de digitalización e innovación. La tramitología y la sobre regulación son los enemigos de la innovación. Solo para poner un ejemplo, el proyecto de billetera móvil estuvo parado más de seis años, primero por el Gobierno, después por el Banco Central y después por la falta de normativa de la Superintendencia de Bancos y la Junta de Regulación. La innovación financiera no espera al ritmo de la política y de la regulación.
 
¿En la actualidad, la banca está trabajando junto con startups para mejorar sus servicios?
La guerra entre las fintech y los bancos en la dominancia del mercado ya no existe. En América Latina, según el informe de Innovación Bancaria de Felaban (a noviembre de 2018), solo el 29 por ciento de los bancos está realizando innovación en sus propios laboratorios, el 36 por ciento está trabajando colaborativamente, el 21 por ciento la está adquiriendo y el 9 por ciento está tercerizando. Esta tendencia muestra cómo los bancos no solo han aprendido a convivir con las fintech, sino también han aprendido de ellas y a trabajar con ellas.
 
Si bien las fintech tienen muy buenas ideas, muchas de ellas todavía no entienden a cabalidad el negocio bancario, lo que limita su capacidad de escalar en sus negocios. Por esta razón, desde la Asobanca se ha realizado un gran esfuerzo por conectar a los bancos con las fintech a través de concursos internacionales, desarrollando proyectos como FinnoLab, el primer laboratorio conceptual de innovación creado por una asociación de bancos en América Latina, también se puso en marcha el Clúster de Servicios Financieros que permite crear sinergias con otros actores del ecosistema financiero.
 
¿Cuál es la visión a futuro de la Asobanca sobre las soluciones y tecnologías que impactarán en el servicio bancario?
Es una época emocionante para la innovación financiera, hace mucho tiempo que los bancos no estaban en el centro de la acción en este aspecto. Es impresionante cómo la banca ecuatoriana en tan poco tiempo parece haber despertado y ahora se ve y se siente como una de las industrias que más en serio se está tomando el tema de la innovación.
 
Por ejemplo, hace cuatro años solo existía un banco con un departamento de innovación y hoy hay al menos ocho laboratorios o departamentos de innovación formales, y prácticamente no existen bancos que no estén abordando el tema de innovación con fuerza y seriedad. 
 
Es cierto que hay mucho camino por recorrer, pero sin duda el trabajo realizado en los años recientes ha creado un hito para consolidar una banca más competitiva e innovadora. Este ritmo de esfuerzo no solo se debe mantener, sino que debe ir más rápido enfocándose en las necesidades del consumidor, tanto en forma individual como en esfuerzos colaborativos.
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