Fue asesinato y no femicidio dice la justicia en caso de Daniela | Vistazo

Fue asesinato y no femicidio dice la justicia en caso de Daniela

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Fue asesinato y no femicidio dice la justicia en caso de Daniela

Viernes, 01 de Marzo de 2019 - 12:28
Los jueces de la Sala Penal de la Corte Provincial de Justicia de Pichincha sentenciaron al ciudadano Jairo Israel J.M. por asesinato contra su expareja, la Daniela Carolina C. de 18 años, pese a que la Fiscalía había pedido sentencia por femicidio. 
 
En el boletín No. 267 de la Fiscalía General del Estado, se detalla que el fiscal especializado en Violencia de Género de Pichincha, Santiago Requelme, fundamentó la acusación en pruebas que demostraron la relación de poder desigual que existió en la pareja, así como el intento de reanudar una relación sentimental con la víctima y la negativa de la joven porque tenía otro compromiso, por lo que le arrebató la vida con dos puñaladas en el cuello.
 
El sentenciado deberá cumplir 34 años y 8 meses de prisión, además de una reparación integral de USD 10.000 para la familia de la víctima.
 
El hecho sucedió el 22 de septiembre de 2017. Daniela Carolina C. caminaba a su domicilio por una calle del sector de Luluncoto Bajo, en el sur de Quito y antes de ser agredida de muerte fue perseguida por su exnovio, según se vio en las cámaras de video ubicadas en el trayecto que recorrió la joven. Ambos tenían 18 años y eran estudiantes de colegio. 
 
Entre las pruebas presentadas por la Fiscalía para sustentar su investigación y acusación por femicidio, están el testimonio de la mejor amiga de la víctima, quien relató que Jairo y Daniela fueron pareja sentimental durante un año, relación que calificó como “muy intensa” porque Jairo siempre estaba "rondándole” y a Daniela no le gustaba que siempre “esté atrás y atrás de ella”, entonces la joven terminó “esa relación en abril del 2017” y desde ahí “él les quedaba mirando feo y siempre estaba cerca de ellas”.
 
El testimonio del agente de la Dirección Nacional de Delitos Contra la Vida (Dinased) de la Policía Nacional que realizó el levantamiento del cadáver y el análisis de los videos, relató que acudió hasta el domicilio del agresor, le mostró el video y lo primero que dijo es que solo pasó por el lugar (del crimen). Pero al registrar su dormitorio y encontrar el saco plomo con manchas de sangre que vestía aquel día, admitió haber atacado a la joven por celos, pues ella tenía otra relación. El arma fue encontrada dentro de un bloque, en la terraza de la casa, una vez que Jairo aceptó los hechos.
 
En tanto el sentenciado, al momento de la valoración psicológica, se refirió a Daniela de manera despectiva y misógina, “trata de denigrarla y volver justificable lo que él habría hecho”, Jairo también manifestó que Daniela tenía “baja autoestima” y que algunas veces le dijo que quería morirse y que ello “ha calado tanto en su inconsciente (…) que seguramente por eso él le cercenó el cuello”. 
 
En cuanto a la defensa de Jairo, esgrimió que tenía una enfermedad mental por lo que no se acordaba de lo que había hecho y que tenía lagunas mentales. Argumento que fue desvirtuado por la Fiscalía, ya que en las valoraciones psicológica y psiquiátrica no se encontraron alteraciones que lo lleven a perder la memoria o a las lagunas mentales. Así también, la pericia psicológica concluyó que Jairo trató de simular enfermedad mental, como el perder la mirada en la ventana para dar a entender que está en otro mundo, pero al no prestarle la atención,  intentó utilizar la manipulación, ya que tiene “tendencia a racionalizar sus actos y de alguna manera a justificarlos”.
 
En cuanto a la pericia de análisis realizada al entorno social del procesado, la novia actual de Jairo manifestó haber recibido de él maltrato físico y verbal, comportamiento que llegaba a justificar como resultado de su supuesta enfermedad mental. A decir del fiscal del caso, Santiago Requelme, este crimen sucedió por los celos, es decir, el motivo que llevó a Jairo a matar a Daniela es una muestra del machismo y discriminación en contra de la víctima, por lo que el caso debió sentenciarse como
femicidio.