El Metro de Quito y una deuda sobre rieles | Vistazo

El Metro de Quito y una deuda sobre rieles

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El Metro de Quito y una deuda sobre rieles

Alejandro Pérez | [email protected] Jueves, 06 de Diciembre de 2018 - 14:15

En 2046 terminaremos de cancelar una deuda de 1.700 millones de dólares adquirida para la construcción del Metro de Quito. ¿Cómo la pagaremos? Aquí una radiografía de la obra que entra en sus últimas fases.

El valor final será de 2.009 millones de dólares y nos dejará endeudados por 30 años. Es el proyecto de mayor envergadura que se construye en el país, solo superado por la hidroeléctrica Coca Codo que costó 2.400 millones de dólares. La millonaria inversión superará tres administraciones: Augusto Barrera, quien inició en el proyecto en 2013, Mauricio Rodas, que contrató la fase final, y el próximo alcalde que podrá inaugurarlo.
 
¿De dónde sale toda esa plata? El financiamiento incluye varias fuentes: 1.769 millones de dólares corresponden a créditos externos obtenidos por el Gobierno Central y el Municipio de Quito. Los restantes 240 millones salieron de las arcas públicas.
 
El gran debate durante los últimos años fue cuánto costará el pasaje: desde quienes decían 40 centavos de dólar hasta los que proponían un dólar o más, para cubrir los costos de operación y mantenimiento del Metro y cumplir con las obligaciones de la deuda. Hay quienes alertaban sobre la posibilidad de crear nuevas tasas.
 
Una consultoría contratada para evaluar el impacto en el ingreso de los potenciales usuarios del Metro determinó que, en su mayoría, los pasajeros usan cuatro buses, dos de ida de la casa al trabajo o sitio de estudios y dos de vuelta, gastando un dólar diario en pasajes.
 
Quienes utilizan un solo bus actualmente gastan 50 centavos de dólar diarios. Con el funcionamiento del metro, el valor se duplicaría.
 
El impacto será mayor para quienes tienen un salario básico ya que destinarían el 15 por ciento de sueldo en pasajes. Para quienes tienen ingresos mayores a 900 dólares, el gasto en movilidad apenas representará el 3,7 por ciento.
 
La Secretaria de Movilidad acaba de emitir un informe previo que recomienda una tarifa de 45 centavos de dólar, pero añade que habría una “tarifa integrada” de 70 centavos, para los usuarios que tomen buses “alimentadores” que se acoplarán al sistema del Metro. Esto se podrá hacer en cuatro estaciones que tienen interconexión con la superficie: Quitumbe, Magdalena, Recreo y Labrador.
 
Sin embargo, este valor proyectado alcanzaría únicamente para cubrir la operación y el mantenimiento del Metro. 
 
 
¿Metro-dependencia?
 
El Municipio ya generó una “metro-dependencia presupuestaria” para las próximas décadas, opina Fernando Carrión, experto en urbanismo e investigador en Flacso.
 
“Del presupuesto anual que tiene Quito, el 52 por ciento va para el Metro, el 37 por ciento para gasto corriente y lo que sobra para otros gastos. Es una locura”, cuestiona el académico. Los recursos serán escasos para otras obras que necesita la ciudad.
 
Sin embargo, la Empresa Metro de Quito afirma que el esquema de financiamiento tiene intereses bajos por tratarse de “créditos concesionales” para inversión pública. 
 
El primer crédito a pagar es de 152 millones de dólares con la Corporación Andina de Fomento, con dos años de gracia y 18 años plazo. El último crédito, con el Gobierno de España, por 200 millones lo terminaremos de pagar en la segunda mitad de este siglo, ya que tiene 15 años de gracia y 30 de plazo. Son seis préstamos que adquirió el Cabildo, dos de ellos por 400 millones de dólares aún están en proceso de negociación.
 
Un Quito moderno
 
El Metro podrá ahorrar hasta una hora y media en el traslado de sur a norte, desde la estación Quitumbe hasta Labrador en horas pico. Recorrer los 22 kilómetros de túnel tomará 34 minutos, lo que implicará un cambio radical en la movilidad y mejorará la calidad de todo el transporte público. Serán 18 trenes que operaran entre las cinco de la mañana y las once de la noche. Cada tren tiene capacidad de movilizar a 1.500 personas.
 
Además, la obra contará con la mejor tecnología en la región, según el gerente de obra de Acciona, José Luis Guijarro. “Este proyecto es una evolución del Metro de Madrid, construido hace 100 años y que ahora cuenta con 12 líneas y 360 estaciones, ya que está basado en ese diseño. Desde Quitumbe se operará todo automáticamente. Los trenes no necesitan choferes, pero habrá que ponerlos para que la gente se sienta segura”, bromea.
 
Esta es la primera Línea del Metro de Quito. La segunda está proyectada para llegar desde Labrador hasta Carcelén o Carapungo, donde se expande la población a un ritmo del 6 por ciento. Sin embargo, eso implicaría otros 400 o 500 millones de dólares que el Municipio ya no los puede asumir.
 
Aunque las bondades serán visibles, también ocasionara un problema de hiper centralización. “En lugar de descentralizar la ciudad, el Metro provocará que todo gire a su alrededor. Es otra consecuencia de la metro-dependencia”, advierte Fernando Carrión.