El ecuatoriano detrás del tratado para poner fin a los ensayos nucleares | Vistazo

El ecuatoriano detrás del tratado para poner fin a los ensayos nucleares

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El ecuatoriano detrás del tratado para poner fin a los ensayos nucleares

Gabriela Pinasco Jueves, 21 de Noviembre de 2019 - 16:45
Para proteger a la humanidad, la comunidad internacional busca la vigencia de un tratado que prohíba totalmente los ensayos nucleares. El  ecuatoriano José Rosemberg está detrás de este tratado. 
 
Entre los años 1945 y 1996 se realizaron más de 2000 detonaciones de armas nucleares en todo el mundo. Dos de ellas fueron empleadas en medio de un conflicto militar en las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, dejando un saldo de 246 000 muertos. 
 
Luego de la tragedia ocasionada por Little Boy y Fat Man, la humanidad empezó a luchar por evitar una nueva catástrofe de estas dimensiones. Así fue como nació en 1996 el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (TPCE). 
 
Detrás de este importante tratado está el ecuatoriano José Rosemberg, Jefe de la Oficina de Enlace de la Organización del TPCE ante Naciones Unidas, en Nueva York. Su trabajo es dar información sobre los beneficios políticos, civiles y científicos de firmar y ratificar el tratado, ya que pese a ser un tratado fundamental para evitar el inmenso daño que causa la radioactividad de los ensayos nucleares, este aún no entra en vigor. 
 
Se necesita que ocho países que tienen armas nucleares ratifiquen el acuerdo: Corea del Norte, China, Egipto, Estados Unidos, India, Irán, Israel y Pakistán. De estos, la República Popular Democrática de Corea ha ensayado ya siete veces desde 1996, en su territorio y bajo tierra. 
 
¿Cuál es el riesgo? Mientras más se ensaya, se mejoran las armas, se las vuelve más letales. 
 
La bomba de hidrógeno “Ivy Mike” fue lanzada por Estados Unidos durante un ensayo en plena Guerra Fría. Foto: Reuters. 
 
“Un ensayo nuclear es ya uno en exceso, es demasiado, cada vez que un país ensaya, mejora su tecnología, eso es lo que hay que impedir. Ese es el propósito, evitar que se ensaye, Dios no quiera haya un nuevo ensayo atmosférico en el Pacífico”, comenta José, diplomático de larga carrera y un apasionado por este tratado, que si bien aún no está vigente, ya ha desplegado un sistema de alta tecnología en todo el mundo. 
 
Hoy existen 337 instalaciones del Sistema Internacional de Vigilancia que garantizan que ninguna explosión nuclear se quede sin detectar. Pero eso no es todo, también permiten detectar alertas en tiempo real de tsunamis, terremotos, erupciones volcánicas, dispersión de material radioactivo (estas instalaciones lograron detectar el desastre de Fukushima), y permite a científicos realizar investigaciones sobre cambio climático, fenómenos meteorológicos, de los océanos y la vida marina. La buena noticia es que Ecuador cuenta con dos de estos sistemas en las Islas Galápagos. 
 
El beneficio para el país es enorme: “aparte de que somos un país anfitrión de dos estaciones, porque no todos los países tienen este privilegio, la organización da a Ecuador toda la tecnología que esto requiere y sobre todo la capacitación para su empleo”, asegura José, refiriéndose a la instrucción técnica y especializada que reciben científicos ecuatorianos, “esos conocimientos incluso pueden servir para otras actividades destinadas al desarrollo del país”. 
 
"Snow White", es la estación que hoy está instalada en Galápagos.
 
Ecuador cuenta con una estación de tecnología infrasónica y otra con tecnología de radionúclidos. La primera puede detectar las ondas sonoras causadas por erupciones volcánicas y ayuda a emitir alertas en tiempo real, además de detectar otros fenómenos naturales y antropogénicos como explosiones químicas, meteoros que entran en la atmósfera y tormentas. La segunda estación recoge información valiosa sobre el cambio climático y ayuda a detectar la dispersión de elementos contaminantes transportados por el aire. 
 
“No es solo un tratado, desde un inicio esto empezó a funcionar, hoy cuenta con aproximadamente 300 funcionarios, tiene un presupuesto de unos 130 millones de dólares, una inversión en tecnología de casi 1.000 millones de dólares, y la mayor parte del presupuesto va para la ciencia”, agrega el ecuatoriano, quien ve con buenos ojos la participación de Ecuador en el tratado, “cada uno juega un papel destacado en esta gran campaña mundial por eliminar los ensayos nucleares”. 
 
Para el Secretario Ejecutivo del tratado, Lassina Zerbo, estamos muy cerca de ver el TPCE en funcionamiento, solo quedan ocho países para completar el proceso: “La entrada en vigor del Tratado es una meta a nuestro alcance. Sigamos construyendo sobre la base de nuestros logros colectivos y garanticemos un futuro mejor para la humanidad”. 
 
La cabeza del tratado, Lassina Zerbo, durante la inauguración de la estación de radionúclidos en las Islas Galápagos.
 
Pero ¿por qué es imprescindible que entre en vigencia? El tratado hace muy difícil a los países fabricar bombas nucleares por primera vez, y a los que ya las poseen, les impedirá fabricar bombas más poderosas. Además previene el terrible daño que genera la radioactividad de estas explosiones en los seres humanos, los animales y la naturaleza. 
 
“Cerremos este capítulo y hagamos entrar en vigor este tratado, estamos tan cerca, y de ahí tomemos los siguientes pasos, en ese trabajo pueden jugar un papel importante un país grande, mediano o pequeño como Ecuador, que hace su aporte a través de estas estaciones y el respaldo que le da la organización”, comenta José. 
 
23 años después de que el tratado quedó abierto a la firma, los ensayos nucleares han disminuido considerablemente (el último fue realizado por Corea del Norte en 2017). Sin embargo, el peligro de otro ensayo nuclear, y peor aún, de la utilización de una de estas armas de destrucción masiva, se mantiene latente, a no ser que el TPCE entre en vigencia.