El culebrón de los diezmos da para largo | Vistazo

El culebrón de los diezmos da para largo

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El culebrón de los diezmos da para largo

Redacción Miércoles, 09 de Enero de 2019 - 07:00
No son todos los que están; y de seguro, no están todos los que son. La Fiscalía tiene una docena de nombres de legisladores en funciones acusados por el cobro de diezmos (colaboraciones) a sus subalternos y colaboradores en sus despachos.
 
La campaña empezó hace un año, y fue iniciativa del equipo de colaboradores del legislador de CREO, Fabricio Villamar. El instó a quienes fueran víctimas de cobros irregulares de porcentajes de sus sueldos, a denunciar estas prácticas ilegales. Tarea difícil porque los legisladores tienen inmunidad parlamentaria. Compleja, porque pone en peligro la estabilidad laboral de los asesores. Los documentos fueron entregados a la Fiscalía en su momento, para el proceso judicial, pero en el escenario mediático es donde se mueven las frutas. Los expedientes fiscales, en fase de indagación, no pueden ser revelados.
 
La ola va cobrando dos víctimas. Norma Vallejo, de la filas de Alianza PAÍS, dejó su cargo. La vicepresidenta María Alejandra Vicuña, también debió renunciar, por acusaciones documentadas de presuntos cobros irregulares, cuando era legisladora, en los períodos 2009 – 2017. Ella insiste en que fueron contribuciones voluntarias para el movimiento político que representa.
 
Lo irónico es que el movimiento alcanzó ahora a una coidearia de Villamar, Ana Galarza, legisladora por Tungurahua. Lo más curioso: la denuncia fue presentada a la Fiscalía por un exasesor suyo, Lenín Rodríguez, solo después de que se hiciera público un audio revelador -e ilegalmente grabado- en el cual se escucha a Rodríguez aconsejando a la entonces aún asambleísta Norma Vallejo acceder a documentación que podría hundir a Galarza. 
 
Hay un contexto por aclarar: Ana Galarza se erigió como uno de los rostros de la fiscalización de los actos de corrupción del correísmo, e integró una comisión especial legislativa, que investigó los cobros irregulares que se imputaban a Vallejo.
 
Rodríguez trabajó en el despacho de Galarza hasta mediados del año pasado. Luego, integró el equipo de la legisladora Jeannine Cruz, coidearia de Galarza, pero se desvinculó justamente el día en que se difundió el audio en el que aconseja a Vallejo. En la grabación además, mencionó los nombres de otros legisladores que habrían cobrado. A renglón seguido, se retractó por redes sociales de estos comentarios, pero ratificó sus declaraciones en contra de su ex jefa.
 
La asambleísta por Tungurahua, una figura mediática por excelencia, desvirtuó las acusaciones de su anterior asesor, estableciendo que son parte de una campaña orquestada para dejar sin legitimidad a la Asamblea. En su narrativa, la estrategia es apuntalar la figura de la muerte cruzada, que podría apresurar elecciones presidenciales y legislativas en el país, en medio de un entrampamiento político. Su anterior subalterno, afirma ella, actúa movido por el resentimiento. 
 
Días atrás, la asambleísta acudió a la Fiscalía para pedir una investigación a sus cuentas, afirmando que no tiene nada que ocultar y que por enarbolar la bandera de la Fiscalización recibe ataques. 
 
 
En la acusación de Rodríguez, dos colaboradores del despacho de Galarza entregaban parte de su sueldo al esposo de la asambleísta, Paco Sevilla. Una de ellas, inclusive, habría recibido el sueldo sin necesidad de visitar el Palacio Legislativo, pues reside en Ambato. Sin embargo, según el registro magnético de ingresos  a la Asamblea, esta colaboradora ingresó más de 860 veces a la sede legislativa de Quito en el curso de diez meses. Esa documentación se entregó hoy en la Fiscalía general.
 
 
Vistazo conoce que las denuncias en contra de varios legisladores de CREO se ventilaron en una acalorada discusión de ese bloque a inicios de diciembre pasado. A unos y otros les preocupaba saber si estaban en la lista negra. A esa preocupación se sumaba otra: la presunción de que ciertos medios de comunicación investigaban el tema.  
 
En medio de estos ruidos, la Asamblea tiene el 53 por ciento de desaprobación según cifras de Cedatos. El 68 por ciento de los encuestados no cree en la palabra de los legisladores. Un año atrás, la misma empresa difundía que el 49 por ciento no aprobaba la labor de la Asamblea. Y 61 por ciento desconfiaba de los parlamentarios.