El cantante de las FARC, que ahora es Alcalde | Vistazo

El cantante de las FARC, que ahora es Alcalde

María Belén Arroyo | marroyo@uio.vistazo.com Martes, 29 de Octubre de 2019 - 18:41
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Eran pareja. Ella, la número uno de las FARC en Ecuador. Él, en apariencia un sencillo cerrajero que trabajaba en un taller al norte de Quito. Septiembre de 2004. Nubia Calderón y Franklin Aisalla aún desconocían la tragedia que sobrevendría cuatro años más tarde.
 
El cerrajero era técnico en suelda; mediocampista defensivo, aficionado al fútbol. Detrás de su fachada de hombre reservado, se ocultaba un colaborador de las FARC, que tenía línea directa con Raúl Reyes, el segundo al mando de la narcoguerrilla colombiana.
 
Para su seguridad, en las filas irregulares lo conocían con el nombre de Lucho. Con esa identidad, Aisalla pasó ese fin de año (31 de diciembre de 2004) junto con su pareja Nubia y con Reyes en un campamento guerrillero: bailaron hasta el amanecer del primer día de 2005, bajo una caleta de madera con techo de plástico.
 
Poco después a ella le detectaron cáncer. Los tratamientos y gastos médicos fueron cubiertos por su pareja, por orden directa de Reyes. Nubia era pieza fundamental en la coordinación de la logística de las FARC en Ecuador. Se encargaba de obtener pasaportes, cédulas e identidades en apariencia legales para cuadros del grupo irregular.
 
A Aisalla, sin embargo, lo interceptaron los servicios de Inteligencia que seguían a Raúl Reyes.
 
El primer día de marzo de 2008, el campamento donde Reyes descansaba en territorio ecuatoriano, en Angostura, fue bombardeado desde el aire por naves de las fuerzas colombianas. 
 
 
Murieron más de 25 personas. El cuerpo de Reyes fue fácilmente identificable por su figura regordeta y achatada. 
 
Entre las víctimas, había un hombre de figura delgada y atlética. Curiosamente, no murió por el impacto del bombardeo ni por balas, sino por golpes en la nuca, con un objeto cuadrangular que le provocó hemorragia cerebral, causando un trauma craneoencefálico.
 
El cadáver fue llevado a Bogotá. Según las fuerzas del orden colombianas, se trataba de Julián Conrado, el “cantante de las FARC”, conocido por componer e interpretar canciones que exaltan la lucha armada.
 
El gran parecido físico entre Aisalla y Conrado causó la confusión. Fatal para el primero. Al cerrajero quiteño lo confundieron con el cantante de las FARC.
 
 
La historia se narra en el libro “El Juego del Camaleón”, de Arturo Torres. En ella se recoge el testimonio del padre de Franklin. “Mi hijo no tenía nada que ver con las FARC. Lo más probable es que las fuerzas colombianas lo secuestraron, confundiéndolo con un guerrillero y lo ejecutaron en Colombia”.
 
 
La historia está llena de paradojas. Franklin murió en 2008. Nubia habría sobrevivido al bombardeo (meses después pidió asilo en Nicaragua). Y el verdadero cantante de las FARC, Julián Conrado, acaba de ser electo alcalde de Turbaco, en las elecciones del 27 de octubre, en Colombia.
 
Guillermo Torres, de 65 años, ganó la alcaldía del municipio de Turbaco, en el departamento de Bolívar, uno de los más azotados por el conflicto armado en el norte de Colombia, según publica la agencia de noticias AFP. 
 
También conocido como Julián Conrado, el excombatiente se impuso con el 50,11% de los votos sobre el 31,89% de su principal rival, según la autoridad electoral.